¿Drogas en el coche?, tolerancia cero: la cocaína

Circula Seguro drogas y conducción

Conducir bajo el efecto de las drogas siempre ha estado ahí. En esta serie de artículos que vamos a publicar nos referiremos muchas veces a la droga como un tóxico y no haremos distinciones de si son legales o no. Conducir nuestro vehículo bajo el efecto de sustancias estupefacientes aumenta la probabilidad de accidentes de circulación ya que el cuerpo no se encuentra en condiciones óptimas para manejar cualquier medio de transporte que requiera atención y destreza, aunque en un momento determinado, pensemos lo contrario. Con las drogas en los vehículos, la tolerancia debe ser cero, simplemente por los efectos que nos pueden causar.

Ademas, hay que conocer las normas y el Reglamento General de Circulación. Tóxicos y conducción son un matrimonio directo al fracaso. En esta tesitura es indiferente que sea un consumo puntual con fin recreativo o uno compulsivo ya que cada persona reacciona al tóxico en una línea similar pero con intensidad y gravedad diferente. Por tanto no diferenciaremos entre uso y abuso a la hora de redactar esta serie de recordatorios y repaso de las diferentes drogas que nos pueden afectar en nuestro circular seguro de cada día. Comenzamos con la cocaína.

Cocaína, historia y procedencia

Hoja de coca

La cocaína es el principal alcaloide de la hoja de coca, un arbusto originario de la zona de los Andes que crece en regiones cálidas y húmedas entre 600 y 1500 metros sobre el nivel del mar. Químicamente se procesa la pasta de coca y se pasa al clorhidrato de cocaína que es la cocaína en polvo que conocemos, aunque en realidad tiene forma de cristales y se mezcla o corta con otras sustancias para rebajar su pureza. La cocaína en el argot de la calle recibe nombres como farlopa, perica, nieve o polvo de ángel.

Como dato orientativo, de una hectárea de ese cultivo se pueden sacar hasta 250 kg de hojas de coca, 1250 g de pasta de coca y 500 g de clorhidrato. La historia de su consumo se remonta a las culturas precolombinas en forma de hoja masticada o infusión. En los Estados Unidos, entre las décadas de los 60 y 70 pasó a ser denominada la droga del ejecutivo y en nuestro país es la segunda droga ilegal más consumida por detrás de los derivados del cannabis.

Formas de consumo y efectos de la “nieve blanca”

Dependiendo del consumo y la vía elegida, se condicionan mucho los efectos que esa sustancia nos puede producir. Se puede usar de varias formas pero las más habituales son el citado clorhidrato el freebase y el crack. Puede ser esnifada, inyectada por vena o fumada con tabaco aunque inhalada por la nariz suele ser la manera más difundida de administrarla ya que su paso a la sangre por medio de la mucosa nasal proporciona el máximo efecto y duración. Existe el llamado bazuco que es un producto a medio camino entre la pasta de coca y el clorhidrato. Técnicamente el bazuco es sulfato de cocaína sin refinar que generalmente se fuma.

Otro tipo de consumo es la cocaína base que consiste en mezclar el clorhidrato con un amoniaco. Si se consume en pipa se conoce como free-base y si se hace en una superficie plana, se forman unas piedras que emiten un ruido característico que dan origen a su nombre, el crack. La cocaína es un estimulante del sistema nervioso central y los efectos que produce, a grandes rasgos son euforia, excitación, sensación de fuerza y agudeza mental acompañados de manifestaciones físicas tales como el aumento de la presión arterial, aumento de la frecuencia cardíaca, temblor, sudoración, aumento de temperatura corporal, disminución de apetito e insomnio entre otros.

cocaína

¿Por qué la cocaína y la conducción son incompatibles?

Cualquier tóxico es desaconsejado si nos ponemos a los mandos de nuestro vehículo y la cocaína no va a ser menos. La lista de complicaciones orgánicas tan a corto como a largo plazo es interminable y no debemos olvidar los síndromes de abstinencia en grandes consumidores de esta droga o las intoxicaciones agudas por grandes cantidades de este tóxico. Una intoxicación por cocaína puede dar paso a palpitaciones, infarto de miocardio, hemorragia cerebral o un paro cardíaco. Respiración irregular, taquipnea o incluso parada respiratoria pueden presentarse también.

Son habituales vómitos, naúseas o diarreas a nivel digestivo. A nivel psiquiátrico las complicaciones tampoco son menores, a saber: ansiedad mientras desaparecen los efectos euforizantes, alucinaciones táctiles y visuales, reacciones paranoides y crisis de pánico. Debemos decir que el consumo simultaneo de la cocaína con otro tóxico como es el alcohol, puede ocasionar reacciones adversas y aumentar la cardio-toxicidad y la frecuencia de muerte súbita.

Carretera

Para ponernos en situación, en casos graves como el paro cardíaco o el infarto de miocardio es fácil adivinar lo que puede suceder si en ese momento vamos al volante. En casos de alucinaciones visuales, táctiles o auditivas podemos ver otros vehículos donde no los hay o cualquier elemento del entorno. Con las crisis de pánico o la ansiedad, es muy típico de la cocaína el delirio de que nos persiguen, podemos hacer maniobras muy bruscas como alargar frenadas pensando que podemos entrar en esa curva, circular por encima de los límites de velocidad, y lo que es más peligroso, circular por encima de nuestros propios límites.

En lo referente a responsabilidad y actitud delante de los agentes de la autoridad, debemos decir que hay varios supuestos en los que estamos obligados a someternos a las pruebas para detectar posibles intoxicaciones por drogas. En los test que se llevan a cabo para detectar esta sustancia, es posible encontrar restos hasta pasadas 24 y 36 horas después de su consumo.

Si hablamos de dependencia y abstinencia debemos indicar que la cocaína tiene un potencial de dependencia altísimo y un alto nivel de abuso. Aunque parezca que se puede consumir esporádicamente con fines lúdicos y de vez en cuando, esto no es así ya que la línea entre ese uso puntual y el compulsivo es muy fina. El abandono del consumo en sujetos con fuerte dependencia da lugar a un síndrome de abstinencia agudo de unos cuatro días y una abstinencia retardada en la que aparece una gran deseo de consumo que se puede alargar de una a diez semanas. En el próximo artículo tocaremos el cannabis.

Foto | Raphael Fauveau, Nightlifeofrevelry, Sarunas Burdulis, DenverJDM

En Circula Seguro | Tráfico pregunta: “Y tú, ¿cada cuánto te drogas?”,¿Cuándo nos pueden someter a una prueba de detección de drogas?

  • Soy consumidor esporádico de cocaina y la verdad que nunca he notado todas esas cosas que comentáis. Pienso que cuando se habla de estas cosas esta bien poner los casos extremos como los que comentáis pero también es interesante comentar lo que suele suceder normalmente a los que la consumen, que si lo hacen es porque no les pasa nada de eso,de momento.
    Si yo leo ese panfleto que habéis escrito y luego me meto y no siento nada de eso pues dejo de tener en cuenta ese texto para próximas veces por considerarlo erróneo. El tipico “a mi eso no me pasa” o “pues soy invulnerable”

    También es verdad que nunca jamas se me ocurriría coger el coche ni con media raya pero vaya, ni me entran ataques de pánico ni cosas asi. Quizás lo mas peligroso, en mi caso, seria una moderada hiperactividad que no creo que fuese nada buena a la hora de conducir. No podría estar conduciendo con las manos en el volante sin hacer nada mas.

    • Dr. No

      Estoy de acuerdo. Los efectos que aquí se describen son los de intoxicación aguda o de casos de consumo intensivo a largo plazo, muy lejos de los que normalmente experimenta la gente que consume una mínima moderación. Sería el equivalente de una persona que conduce cerca del coma etílico o con alcoholismo crónico, aunque no haya bebido antes de conducir, para entendernos.

      Creo que uno de los mejores sitios en español para leer información objetiva, no alarmista, sobre el consumo de drogas es:

      http://energycontrol.org/

      Dentro de las drogas ilegales la cocaína no es la peor para conducir (creo de hecho que los efectos del alcohol son peores que los de ésta o las anfetaminas). Drogas realmente peligrosas si son por ejemplo el éxtasis y no digamos ya los alucinógenos de cualquier tipo.

    • alberticu

      Si bien es verdad que se citan efectos de intoxicación aguda, por mi experiencia en unidades de patología dual, te puedo asegurar que cada vez es más frecuente el perfil de consumidor con muy poco tiempo de evolución en el consumo, que presenta los síntomas que describo en mayor o menor medida.

      En futuros artículos intentaré ser más preciso en esos aspectos. Igualmente debo decirte que pensar en frases como “yo controlo” o, como tu citas, “a mi eso no me pasa” son errores muy habituales entre los consumidores. Hay que tener en cuenta que los tóxicos no sientan igual a todas las personas que los consumen.

      Como digo, en mi unidad hemos tenido usuarios “hiperresistentes” con muchos años de consumo a sus espaldas y otros de los denominados esporádicos con clínicas muy graves. Hay personas que con consumos mínimos presentan una alta vulnerabilidad.

      Hacer una especie de escala entre poco consumo e intoxicación y pensar que es proporcional a la gravedad de los síntomas es otro error muy común.

  • u4r

    Desde union4ruedas.com me gustaría simplemente recordar que existen muchas drogas que debemos de controlar, no sólo la cocaína, los relajantes, somníferos y el cansancio son culpables de cientos de accidentes.

  • Arinago

    Yo lo hacía fácil con los que cogen el coche drogados: a la cárcel, mínimo 2 años, con juicio rápido. Embargo del coche y carnet de por vida, y si tienes hijos a cargo retirada de la custodia. Y si has producido algún accidente: embargo de todos tus bienes y entrega a la familia de los afectados. Con cuatro o cinco condenas ejemplares a más de uno se le quitaba la tontería, y más en un país como España donde está bien visto ponerse hasta las cejas de todo.