Distracciones, comportamientos erráticos. ¿Qué hacer cuando vemos un caso en carretera?

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Cuando circulamos, ya sea en ciudad o fuera de ella, somos testigos de múltiples situaciones que la mayor parte de las veces pensamos o creemos que podrían ser evitadas. Hablamos otras veces del civismo a la hora de estacionar un coche o de comportarse al volante, dejando de lado la agresividad y tratando de hacer la conducción un acto agradable que nos de las sorpresas justas y necesarias. En otras ocasiones nos encontramos ante escenas de accidentes en carretera, por imprudencia o por el estado de la vía y o bien actuamos correctamente (como lo es el pararse a asistir o intentar ayudar a los accidentados siempre que las autoridades o los servicios de emergencia no estén ya presentes), o bien vemos cómo hay gente que pasa por el lugar como si viese llover.

En casos como el que veremos en el siguiente vídeo la cosa es más grave. O si me permitís, más espeluznante a la vez, primero si me fijo en el movimiento errático del conductor filmado, y también si me fijo en el comportamiento de los que filman. En mi poca experiencia al volante no he visto algo similar, pero seguro que entre vosotros podemos contar más de diez anécdotas parecidas. Eso sí, recuerdo largos viajes en autobús que transcurrían en buena parte de noche, en los que me he sorprendido, y alarmado, al comprobar las “eses” que hacía el conductor. Es una de las razones para no querer más viajes así, pero a la vez da que pensar sobre el tan traído y llevado (y poco valorado a veces) estado psicofísico del conductor. De cualquier vehículo.


Lo primero que salta a la vista de este vídeo es que no se ha actuado correctamente por parte de los integrantes del coche que graba. No es una broma, no es para tomárselo a la ligera y sí para actuar en pro de una mejor seguridad vial para todos. Me apena comprobar que una vez “hechas las risas” se adelanta al coche que no circula correctamente y, con un ligero pitido, se pone tierra de por medio. ¿No es un buen momento para ayudar a alguien que probablemente lo necesita? ¿No es el mejor momento para evitar en lo posible una situación arriesgada en la carretera? La acusación que puede salir de nuestros labios (“Este tipo de personas son los que provocan accidentes en la carretera”) nos la tenemos que envainar porque hay otro tipo de conductores que hacen como si no estuviesen las irregularidades de los demás. Y siempre, siempre, se puede ayudar.

Pero, ¿cómo? Si no sabemos números en los que puedan atender directamente estas situaciones, al menos conocemos el número de emergencias, el 112 en España. Allí se puede explicar el caso, dando datos como la vía, el kilómetro en donde observamos este errático comportamiento, la matrícula del coche, etc. Grabar puede servir para presentar algo en algún sitio, pero en ese momento hay que actuar. Tomarse a cachondeo una situación peligrosa es no respetar la vía, ni la conducción, ni los demás conductores. No nos quedemos solo con este vídeo, exportemos la idea a nuestro día a día, a lo que vemos en la carretera.

Las distracciones de los demás también son mi problema

Vivimos inmersos en la sociedad, y eso significa que todos compartimos problemas, normas, consecuencias. Remamos (teóricamente) en la misma dirección. La situación que hemos visto arriba no es la única que se produce cada día en nuestro país, en nuestras carreteras. Un mal día, sueño acumulado, alcohol, despiste, depresión… son estados y “modos” que afectan a nuestra capacidad de conducción. El estado psicofísico del conductor es eso: cómo se encuentra un conductor en un momento dado, tanto físicamente (descansado, alerta, dormido, enfermo) como psicológicamente (enfocado en la tarea, libre de problemas, enfadado o deprimido, en estado de embriaguez – aunque esto es también nivel físico).

Hay personas que son capaces de realizar una conducción libre de errores, pero en un momento dado, por alguna razón, se tiene un mal día. Y se hacen “eses”, se tienen despistes, hasta puede ser (esperemos que no) que haya un pequeño golpe, una salida de la vía… Pero si nosotros vemos que el que va delante tiene algún problema, no nos riamos. Actuemos. Llamemos a quien haga falta, y si hay alguien a nuestro lado, que se encargue de procurar esta ayuda.

Síntomas de problemas pueden ser (gracias Josep por esta descripción) menos movimientos con el volante y más bruscos, dificultad para mantenerse en línea recta, acelerones y “decelerones”. Y puede ser que el conductor esté fatigado, que esté manipulado algo mientras conduce, hablando por su teléfono, en estado de shock, con unas copas de más… Mil cosas, por eso en lugar de reírnos o de emprenderla con el claxon, pensemos que quizás necesita ayda y lo sabe, o igual no lo sabe. Pero es de buenas personas, de personas que viven en una sociedad y que tienen claros sus principios, ayudar a quien lo necesita. Y si esa ayuda significa un arresto, la pérdida de puntos o una sanción, si con eso logramos evitar un accidente, bienvenida sea.

Foto | zugaldia
Vídeo | YouTube