Dispositivos de ayuda al aparcamiento (1/3)

Aparcamiento

Una de las maniobras a la que debemos enfrentarnos desde que comenzamos a conducir por primera vez un vehículo y la que más quebraderos de cabeza da es la de realizar correctamente los aparcamientos.

A unos más y a otros menos, pero a todos nos ha llevado cierto tiempo realizar correctamente la maniobra. A medida que los vehículos toman formas mas aerodinámicas, el conocer desde dentro del coche cuáles son sus dimensiones, se torna cada vez más difícil. Es por ello, que los fabricantes de automóvil incorporan cada vez más adelantos que nos faciliten un estacionamiento correcto y seguro.

Sensor ultrasonico

El primero de los dispositivos y, de momento, el más común, son los denominados sensores de aparcamiento. Se pueden situar tanto en la parte delantera como en la parte trasera y los hay de dos tipos:

Los sensores de ultrasonidos, van incorporados en los paragolpes, y los reconoceremos fácilmente pues son pequeños cilindros del tamaño de una moneda de un Euro incrustados en las defensas. Normalmente son cuatro y funcionan emitiendo ondas de ultrasonidos que rebotan en los obstáculos. Hay que tener cierto cuidado en su instalación, pues nos pueden quedar zonas sin detección, ya que su radio de acción oscila entre 130º y 160º de barrido horizontal y entre 50º y 60º en barrido vertical.

Los sensores de detección electromagnética, se colocan también en los paragolpes, pero consisten en una tira metálica adherida al interior de este. Su principio de funcionamiento se basa en detección de alteraciones del campo electromagnético producida por los objetos sólidos. Su detección es continua, cubriendo toda la parte trasera del vehículo. Además de la ventaja del tipo de detección, en caso de que nos den un golpe, no nos lo dañarán, al contrario que los sensores ultrasónicos, que pueden sufrir desperfectos.

Funcionamiento sensor

Lo que es común para los dos es la forma en la que nos indican la presencia de obstáculos. En las instalaciones más sencillas, un tono de aviso en forma de pitido nos irá informando de la distancia libre hasta el objeto. La frecuencia del pitido irá en aumento a medida que disminuya la distancia, hasta que cuando nos encontremos a una distancia de unos veinte o treinta centímetros, el pitido será continuo.

Otros dispositivos, incorporan leds de tres colores: verde, amarillo y rojo. A medida que nos vayamos acercando al vehículo que se encuentra detrás de nosotros (o delante, pues los dispositivos son tan válidos en un sitio como en el otro), el color ira variando hasta ser rojo cuando estemos a esa distancia de treinta centímetros.

Es pues, un método muy cómodo para evitar golpear a otro coche, o un obstáculo bajo que no vemos por el retrovisor central, aunque conviene limpiar los sensores de vez en cuando, pues el barro les puede llegar a afectar.

Infografía | Consumer