Diez ideas para comer ligero cuando viajas por carretera

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Si este verano coges el coche para ir de vacaciones, o si ya estás disfrutando de ellas, es muy posible que se trate de un trayecto largo. Tanto a la ida como a la vuelta, ya sabes que debes hacer parada al menos cada 2 horas o 200 kilómetros. Aprovecha uno de estos descansos para comer, pero no de cualquier manera.

La buena alimentación también es seguridad vial

Ya hemos hablado en Circula Seguro sobre la importancia de alimentarnos adecuadamente si vamos a coger el coche. La propia DGT cuenta con una guía en la que nos indica las combinaciones más adecuadas: carbohidratos en su justa medida; verduras que no sean indigestas; y carne y pescado blancos.

Por otro lado, los alimentos de difícil digestión y las comidas ricas en grasas están totalmente desaconsejados. Las molestias y la pesadez de estómago puede reducir tu capacidad de atención en un 10%, y favorecer la aparición de la temida somnolencia postprandial, esto es, la modorra de después de comer.

Para acompañar nuestra comida, por supuesto debemos evitar a toda costa cualquier consumo de alcohol. En general, la mejor bebida en estos casos es el agua fresca (tampoco excesivamente fría) pues además de calmarnos la sed nos mantendrá hidratados.

Descansar del viaje en bares y restaurantes

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Por suerte, al ser un país con muchos desplazamientos por carretera, contamos con un gran número de opciones de hostelería a lo largo de nuestra geografía: restaurantes de carretera de auténtico lujo, amplios self services con gran variedad de platos, e incluso encantadores bares de pueblo donde conocer la gastronomía de la zona. Pero ojo con pasarte con la cultura culinaria; nosotros te proponemos algunas opciones:

Ensaladas: Procurando evitar el tomate y la cebolla, una ensalada con hortalizas frescas y aliñada lo justo, siempre es una buena opción.

Pescado: Optaremos mejor por pescados blancos como la merluza, el lenguado o el bacalao. La mejor forma de consumirlo es a la plancha o a la parrilla, y acompañado con un poco de limón. Evita la mayonesa y las salsas.

Paella: Siempre que sea con moderación, ¿por qué no? El arroz es, de todos los cereales, el más recomendable para tus viajes. Y si la paella está suelta y sin mucho marisco (mejor con pollo), resultará un plato muy ligero.

Prepara tu comida para el viaje en casa

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Otra opción muy válida es llevar la comida preparada en casa, resulta más económico y podemos prepararnos exactamente lo que más nos guste. Por supuesto, no debes comer mientras conduces, mejor aprovechar para parar en algún mirador o apeadero con buenas vistas.  Pero deja la tortilla de patatas y los filetes empanados para la playa. Te proponemos algunas recetas más apropiadas para el tupper y el maletero de tu coche.

Ensalada de arroz: como decíamos, el arroz es el cereal más recomendable, y aporta una cantidad equilibrada de hidratos de carbono. Acompañado en ensalada, con verduras y algo de atún, podrás comerlo frío sin necesidad de buscar un sitio donde calentarlo.

Sandwiches: Siempre que no abusemos y no nos hagamos los bocatas kilométricos del colegio. Y si son de pan natural, mejor que el de molde. El jamón de york y el fiambre de pavo con algo de queso tierno es una combinación muy equilibrada.

Pollo a la plancha: La mejor alternativa al cerdo empanado. Podemos llevarlo troceado y compartirlo con el resto de los pasajeros.

Fruta: el mejor postre es siempre la fruta, que además nos ayuda a mantenernos hidratados. Evita eso sí los cítricos, como naranjas, mandarinas, pomelos… La sandía y el melón son un clásico del verano pero, ¡llévalo cortado!

Los niños… ¡también comen!

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El reto de alimentar a nuestros hijos va más allá de escoger una dieta saludable y adecuada para un viaje tan largo. Son muchas horas seguidas para ellos y es probable que se aburran. Por eso es conveniente escoger platos que les resulten atractivos y apetecibles de comer. Te damos algunos ejemplos:

Fruta troceada: Es una fantástica alternativa a los snacks y las golosinas. Y no necesariamente podrían comerlo como postre, sino en cualquier momento del viaje.

Rollitos: Una alternativa a los clásicos (y a veces aburridos) sandwiches, y más divertidos y cómodos de comer. Los puedes hacer con hojaldre o tortas de trigo, y rellenarlos de fiambre, queso o aprovechar y colarles algo de verdura. También sirven como postre, con combinaciones de frutas, mermeladas o chocolate.

Purés: las clásicas papillas o purés para los más mayores. Opta por combinaciones que puedan tomarse frías, como el calabacín con queso o la calabaza con zanahoria.

En definitiva, optes por parar en un local o por llevar la comida ya preparada, recuerda que una comida copiosa produce somnolencia, con todo lo que ello implica. Pero tampoco debes aguantarte el hambre, pues te pondrá más ansioso por llegar. Una comida sana y ligera es un placer del que nunca debemos privarnos.


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En Circula Seguro | Guía de la alimentación al volante: lo que debes y no debes comer antes de conducir