Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico: el sufrimiento de los familiares

La ONU celebra cada tercer domingo de noviembre desde 2005 el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas en Accidente de Tráfico. La celebración, que se hace extensiva a todos los países, instituciones y colectivos implicados en la seguridad vial, sirve como homenaje a las personas que pierden la vida en las carreteras, pero también a sus familias y allegados.

Precisamente no ha sido hasta hace poco cuando se le ha dado a los familiares de las víctimas la visibilidad que se merecen, y se les ha reconocido la gravedad del sufrimiento que padecen. El muchos casos, el periodo de luto era tratado como un tabú, un trance que había que superarse en la intimidad de la familia.

Por suerte, son cada vez más los colectivos volcados en el apoyo de los familiares, y muchos de ellos cada vez están más determinados a tomar partido en la tarea de concienciar y servir como ejemplo para el conjunto de la sociedad.

Víctimas secundarias, pero de primera necesidad

Es cada vez más frecuente reconocer a los familiares y allegados de los accidentados (sobre todo los fallecidos) como víctimas secundarias, en cuanto que también padecen en gran parte las consecuencias del siniestro.

No hay que confundirlo con la victimización secundaria, concepto procedente del ámbito legal que se refiere a las agresiones psíquicas (no deliberadas, pero efectivas) que la víctima de un delito (violencia doméstica, agresión sexual, terrorismo…) sufre por parte de personal sanitario, policial o judicial: interrogatorios, asistencia a juicios, trámites funerarios… En definitiva, las malas experiencias consecuencias del siniestro.

Sin embargo, ambos conceptos están estrechamente relacionados, pues los familiares de una víctima de accidente de tráfico deberá pasar por gran parte de estas malas experiencias, hasta el punto de que pueden ocasionar graves trastornos que afectarán a la salud y vida diaria de la familia.

Cuatro afectados por cada víctima

Como decimos, el reconocimiento de las llamadas víctimas secundarias es relativamente reciente (aunque como veremos más abajo, no han sido pocas las asociaciones e instituciones que han tratado de dar cobertura). El informe realizado este año por la patronal de las aseguradoras Unespa ha sido uno de los primeros en tratar de analizar la situación de familiares y allegados de las víctimas.

Así, el informe recoge que las 1.112 personas fallecidas en las carreteras españolas en 2016, dejaron atrás a 4.605 afectados, entre familiares y personas con otros vínculos afectivos. Esto es, que por cada persona que pierde la vida, otras cuatro sufren su ausencia. Si pudiésemos extrapolar estas cifras a los 1,25 millones de personas que fallecen anualmente en las carreteras de todo el mundo, ¿cuántos millones de familiares y amigos quedan rotos por la tragedia?

De estos afectados, el 33,36% eran hermanos de la víctimas; el 31,16% hijos; el 17,25% padre o madre; y el 13,95% el cónyuge. Otros allegados considerados han sido los nietos, los abuelos, y los ex cónyuges. Más allá de la frialdad de las cifras, todo ello nos sirve para poder hacer una radiografía de la situación familiar que acarrean los accidentes de tráfico, aunque el nivel mayor o menor de dolor que sufre cada uno de los miembros nunca será cuantificable.

Las secuelas y el periodo de luto

La experiencia de perder a un ser querido en una circunstancia tan trágica como un accidente de tráfico, afecta indefectiblemente en el ánimo de las personas allegadas, produciendo una reacción adversa que, aunque no tiene nada que ver con los desequilibrios psíquicos postraumáticos, puede producir comportamientos que afecten de manera severa al día a día de víctimas secundarias.

Es cierto eso que dicen que cada familia es un mundo y que cada uno afrenta los reveses de la vida de una forma distinta. Sin embargo, el periodo de luto que atraviesan los afectados arroja desde el punto de vista clínico una serie de síntomas más o menos comunes y más o menos presentes en cada caso, que revelan la existencia de problemas psico-sociales que deben ser tratados por especialistas.

La Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA clasifican dichos síntomas de manera científica con el ánimo de evaluar con mayor acierto el sufrimiento de las personas y de poder establecer mejores pautas y tratamientos con el fin de combatirlo.

Así, la Asociación DIA establece nueve dimensiones distintas de los síntomas:

  1. Somatizaciones o malestares físicos
  2. Obsesiones y compulsiones
  3. Sensibilidad interpersonal (timidez, inferioridad, vergüenza)
  4. Actitudes depresivas
  5. Capítulos de ansiedad
  6. Actitudes hostiles
  7. Ansiedad fóbica
  8. Conducta paranoide
  9. Psicoticismo

Además, DIA también recoge otros síntomas específicos del periodo de luto tras el accidente de tráfico como trastornos alimenticios, dificultad para conciliar el sueño o sentimientos de culpabilidad.

La necesidad de pedir ayuda

Por su parte, la asociación Stop Accidentes, fundada precisamente por familiares de víctimas en accidentes de tráfico, inciden en la necesidad de pedir ayuda para superar con éxito el trauma en sus distintas vertientes, el jurídico, el social y el psicológico, haciendo además hincapié en la importancia del apoyo a niños y adolescentes, cuya manera de afrontar el trance es diferente a la de los adultos.

La web de la DGT recoge un amplio listado de asociaciones de afectados por los siniestros viales, la mayoría de las cuales cuentan también con servicios de asesoramiento y apoyo a los familiares y allegados de las víctimas. El objetivo final de todas ellas es que ningún afectado se pueda sentir abandonado o incomprendido en el sufrimiento de la tragedia, y suponen un excelente punto de partida para comenzar el fin del periodo de luto y el principio de la recuperación.

Fundación MAPFRE se une al recuerdo de las víctimas y a la campaña #WDoR2017

Como viene siendo habitual, la Fundación MAPFRE realiza cada año un homenaje a las víctimas en forma de vídeo. Este año, en colaboración con la Federación Europea de Víctimas en Carretera, ha realizado este vídeo mostrando la vida de los familiares después de la pérdida. Esta vez, la campaña a nivel global se mueve en redes sociales con el hashtag #WDoR2017. Con ello Fundación MAPFRE y Circula Seguro, se unen para el objetivo en 2020 de reducir las muertes y heridos en un 50% en accidentes de tráfico.


Imágenes | Nellis AF | Pixabay/rudamese

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