Día Mundial de la Eficiencia Energética: consejos para una conducción eficiente

Conducción eficiente

Hoy 5 de marzo celebramos el Día Mundial de la Eficiencia Energética y como se apunta desde la Administración Pública, es una fecha propicia para reflexionar sobre el uso racional que le damos a la energía y actuar en consecuencia. En lo que se refiere a la movilidad, es mucho lo que podemos hacer tratando de adoptar una conducción eficiente.

Los beneficios de cambiar nuestro estilo de conducción para tratar de ser más eficientes al volante son múltiples. De entre todos destaca el de la seguridad vial, que está estrechamente relacionada con la eficiencia. Ahora bien, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de conducción eficiente?

¿Qué es conducción eficiente?

La Real Academia de la Lengua acota el termino:

Capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado.

Sin embargo, cuando hablamos de conducción eficiente nos referimos a algo más. Según la DGT, es un nuevo modo de conducir el vehículo que tiene como objetivo lograr un bajo consumo de carburante a la vez que reducir la contaminación ambiental.

A su vez se obtiene un mayor confort en la conducción y una disminución en los riesgos en la carretera. Y es que parte de la conducción eficiente consiste en prestar especial atención a la anticipación durante la conducción. Está demostrado que esto contribuye a prevenir posibles incidentes no deseados.

Beneficios de la conducción eficiente

Aparte de este, encontramos muchos más beneficios si aplicamos este tipo de conducción a nuestras rutinas con el vehículo. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) es la referencia perfecta para asesorarnos en la cuestión. Desde el mismo apuestan por un uso inteligente y sostenible de la movilidad y aclaran qué beneficios directos encuentra el conductor:

  1. Ahorro medio de un 15% del combustible sin reducción de velocidad.
  2. Reducción de un 15% de emisiones contaminantes.
  3. Disminución de la contaminación acústica.
  4. Mejora de la seguridad.
  5. Aumento de la comodidad y la experiencia de la conducción.
  6. Reducción del estrés del conductor
  7. Ahorro en mantenimiento: sistema de frenado, caja de cambios, embrague, motor, etc.

Son ventajas que no pueden dejar de atraernos como conductores. Esto es quizá más acuciante teniendo en cuenta los tiempos de cambio que se viven en torno a la movilidad. La transición hacia otros tipos de movilidad y otra concepción del espacio urbano es una realidad. Esto conlleva cambios, no solo en los vehículos y en las propias ciudades, sino también en nuestra manera de entender la conducción.

Cómo conducir de forma eficiente

Como decimos, es mucho lo que se puede hacer al respecto. DGT, IDAE o la Fundación MAPFRE ofrecen una serie de consejos que sintetizamos a continuación.

Ahorro de combustible

En lo que se refiere al arranque del vehículo, debemos iniciar el motor sin pisar el acelerador. En las motorizaciones de gasolina es posible comenzar la marcha de forma inmediata tras el arranque, mientras que en las alimentadas por diésel es aconsejable esperar tan solo algunos segundos (para estas últimas, también conviene esperar una lapso similar antes de apagar el motor)

Para cambiar de marha hay que tener en cuenta las revoluciones: en los motores de gasolina entre las 2.000 y 2.500 r/min; para los motores diésel: entre las 1.500 y 2.000 r/min. La velocidad es el otro factor

  • 2ª marcha: a los 2 segundos o 6 metros.
  • 3ª marcha: a partir de unos 30 km/h.
  • 4ª marcha: a partir de unos 40 km/h.
  • 5ª marcha: por encima de unos 50 km/h.

Marchas y velocidad

De la misma manera, para lograr un estilo de conducción eficiente, debemos circular lo más posible en las marchas más largas y a bajas revoluciones. Así, es mejor conducir en marchas más largas con el acelerador pisado en mayor medida que en marchas cortas con el acelerador menos pisado. Siguiendo en esta línea, debemos utilizar la 4ª y 5ª marcha siempre que sea posible, pero no a toda costa, es decir, sin comprometer la mecánica de la motorización o nuestra seguridad.

Esto se traduce también en una velocidad lo más regular posible, buscando una marcha uniforme sin frenazos o aceleraciones innecesarias. En vías rápida resulta mucho más eficiente moderar nusetra velocidad, especialmente una vez sobrepasamos los 100 km/h. Pasar de esta cifra a los 120 km/h supone un aumento medio de entre el 20% y el 30% del consumo.

Para detener el vehículo, es recomendable siempre que se pueda ir deteniendo el coche sin reducir de marcha previamente. En paradas que duren más de un 1 minuto también es aconsejable apagar el motor.

Los neumáticos

Es muy importante mantener una presión adecuada de nuestros neumáticos si queremos ser eficientes. En Circula Seguro ya os hemos hablado en alguna ocasión de los numerosos motivos de esto, al igual de qué pautas tenemos que tener en cuenta.

Según el IDAE, una presión de inflado de 0,3 bares menor que la recomendada por el fabricante, repercute en un incremento de consumo del orden del 3%. La baja presión de inflado recorta además la vida útil del neumático y disminuye la seguridad en la conducción. Por eso es muy pertinente una revisión anual de la presión de los neumáticos y siempre antes de viajes largos. Del mismo modo, existe una amplia oferta de neumáticos de bajo consumo que pueden ayudarnos en nuestra tarea de ser más eficientes.

Presión de los neumáticos

Otros factores que tenemos que tener muy en cuenta es la aerodinámica, procurando no circular con ventanillas bajadas u elementos como bacas cuando no sea necesarios; realizar un uso racional y mesurado del aire acondicionado, prestar atención al mantenimiento del vehículo o no cargarlo de más.

Hacia otro concepto de movilidad

Si queremos profundizar más en la materia, con una experiencia de primera mano, siempre podemos optar por algún curso de formación que nos permitirán mejorar la eficiencia de nuestra conducción. Y es que la eficiencia se está imponiendo en casi todos los ámbitos de la automoción. No en vano la transición hacia otro tipo de motorizaciones mucho más eficientes, como las de los coches eléctricos, ya es un hecho. La eficiencia ha calado en los fabricantes de automóviles y, en ese aspecto, la aplican ya a cada detalle del vehículo.

A nivel global el objetivo es reducir la contaminación que causa el transporte. Programas como los que expone el Plan Aire ponen de relieve que se trata de un grave problema de salud pública sobre el que cada vez existe más conciencia. Una conducción eficiente contribuye a paliar las consecuencias negativas de los excesos de emisiones.

Imágenes |  iStock/Luckykot e iStock/allanswart

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