Formas de resolver el problema de la movilidad en las zonas turísticas

bicicleta en la playa

Tan solo el año pasado, 1.235 millones de viajeros cruzaron las fronteras internacionales en un solo año. Para 2030, estos 1.200 millones se habrán convertido en 1.800 millones. El mayor reto al que se enfrenta el sector turístico (y lo vemos en las noticias casi cada día) es contribuir al desarrollo y la riqueza sin que ello suponga un impedimento la habitabilidad, la convivencia y la movilidad en las ciudades anfitrionas. Dada esta tendencia en crecimiento, en 2017 se celebra el Año del Turismo Sostenible para el Desarrollo, donde entre otros aspectos se promueve los viajes fluidos y seguros, un ámbito en el que la movilidad sostenible es una pieza clave.

Una movilidad sostenible, segura e inteligente es clave para el desarrollo sostenible del turismo, originando nuevas ofertas turísticas y minimizando el impacto en la población, el patrimonio y los recursos naturales. Son fundamentales las acciones conjuntas entre los organismos institucionales y la iniciativa privada para el fomento de una movilidad inteligente y segura que mejora la calidad de vida de los turistas y los autóctonos.

Claves para la movilidad en el Turismo Sostenible

teleferico en la ciudad de Oporto

Dicen Óscar Martínez y Pablo Herraiz en su artículo “Movilidad sostenible en entornos turísticos” que las medidas de movilidad sostenible que conocemos habitualmente son concebidas para entornos urbanos convencionales. Sin embargo las ciudades turísticas tienen una movilidad completamente distinta, pues el motivo de los desplazamientos, la valoración del tiempo y las pautas espaciales son diferentes.

Por ello, presentan una serie de medidas para poder ofrecer una oferta turística competitiva sin renunciar a una movilidad sostenible:

– Control y regulación del tráfico, que reduzcan la intensidad del tráfico y la velocidad de los vehículos, para conseguir un menor impacto del vehículo privado y un espacio público más seguro.

– Limitación del estacionamiento para el vehículo privado, para liberar espacio para el esparcimiento y fomentar la movilidad peatonal, con el objetivo de combinar la necesidad de desplazamiento con el ocio.

– Potenciación del transporte público, ofreciendo una alternativa más sostenible de movilidad ante las restricciones a los vehículos particulares. Sin embargo, deben alternativas que se puedan adaptar a las altas variaciones de demanda estacional de las ciudades turísticas. En este caso podrían descartarse los sistemas ferroviarios (más costosos y difíciles de amortizar) en favor de las líneas de autobuses, ya que puede aumentarse la frecuencia del servicio cuando se requiera, adaptar las rutas según las necesidades de la estación y destinarse a otros servicios en temporada baja (como a transporte escolar).

– Fomento de la movilidad peatonal y ciclista, ya que es la que propicia las relaciones de los turistas con el entorno y sus habitantes e intensifica su experiencia.

– Gestión de la movilidad en los grandes centros de atracción, donde se solapan los desplazamientos de los turistas con los de los residentes. Se proponen medidas para aliviar los flujos de movimientos como el establecimiento de horarios alternativos, el fomento del transporte público, el carsharing y el carpooling… que en el caso de los turistas deben fomentarse en conjunto con los turoperadores y los hoteles.

– Regulación del transporte de mercancías, con medidas como los horarios alternativos, la creación de centros logísticos en la periferia y la utilización de vehículos de distribución ecológicos.

– Gestión de la movilidad vertical, en aquellas ciudades con un desarrollo urbano a varias alturas. En este sentido pueden dotarse de infraestructuras de accesibilidad como las escaleras mecánicas, los ascensores o los teleféricos que además fomenten la movilidad peatonal frente al del vehículo privado.

Estas y otras medidas, que deben ser coordinadas principalmente por los ayuntamientos, deben contar también con la implicación de todos los agentes del sector turístico, como son las agencias de viaje, turoperadores, hoteles, museos… e incluso con los propios ciudadanos autóctonos.

Consejos para ser un turista sostenible

Turistas tomando café

Pero nosotros como turistas también podemos contribuir a una movilidad y turismo sostenibles, ya que al fin y al cabo se trata de una convivencia entre los ciudadanos y los visitantes y es nuestra responsabilidad tratar de minimizar el impacto de nuestros desplazamientos y nuestras actividades en el día a día de la ciudad. Se trata de tener un poco de actitud y hacer caso de algunos de los consejos que os ofrecemos a continuación:

No quieras visitar todo en un día. Si no estás constantemente moviéndote por la ciudad, no tendrás un mayor impacto negativo en la movilidad de la ciudad, y tú podrás disfrutar con más calma e intensidad.

Alterna la visita de sitios más masificados con rincones más desconocidos. Lo bueno de las ciudades turísticas es que cuentan con una gran oferta de patrimonio arquitectónico y cultural. Muchas ciudades ofrecen rutas alternativas a las tradicionales, basadas en espacios naturales o actividades culturales.

Cambia tus horarios de comida y trata de no coincidir con los habitantes de la ciudad y el resto de los turistas. Tienes tiempo libre y puedes permitirte comer o cenar a una hora en la que los restaurantes están más vacíos.

Usa el transporte público. Si llegas en coche a la ciudad, apárcalo y olvídate de él durante los días que vayas a estar en la ciudad. Pero si quieres alquilar un vehículo, lo mejor es probar alguna plataforma de carsharing.

Y camina. Camina mucho. Aparte de los beneficios obvios para la salud y el medioambiente, los paseos intensifican la experiencia como visitante y permiten descubrir lugares que en coche o en transporte público resultan inaccesibles.


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