Detección automática de modorra

Dormida al volante

Hace ya más de tres años, nuestro admirado Javier Costas nos avisaba que la falta de sueño es la causa de más de un tercio de los accidentes. Ahora, fiel a su trayectoria profesional, nos envía una pista indicando acerca del sistema de detección de modorra de Bosch, incluido de serie en varios modelos de Passat desde 2010.

Ya sea por falta de sueño, cansancio en general, o la insistente monotonía de un largo viaje, el aletargamiento causado por la modorra es un enemigo que acecha kilómetro tras kilómetro. Amenazando en convertir en una trampa mortal incluso la recta más inocente.

Huelga decir que la primera medida para evitar que la somnolencia se apodere del volante es la propia responsabilidad del conductor. Conocerse a si mismo, planificar paradas, respetar el ciclo de descanso e incluso posponer un viaje son las primeras medidas a tomar.

Sin embargo, ante las presiones y apuros de la vida moderna a menudo nos vendan los ojos, impidiéndonos ver el más obvio de los riesgos. Ante esto, la solución es que una voz amable nos avise desde el asiento de al lado: «cariño, deberíamos parar para que descanses».

Dormido al volante

El sistema de detección automática de modorra permite que sea el propio vehículo quien tome el rol de esa voz amable. Funciona gracias a técnicas de aprendizaje automático de máquinas; programas de ordenador que permiten al computador aprender cómo conducimos normalmente para detectar el momento en la fatiga empieza a hacer mella en nuestra habilidad para controlar el volante.

Como todo en el mundo de la informática, este tipo de técnicas se basan en describir la realidad utilizando números. Parámetros que describen la frecuencia con la que corregimos la dirección, la velocidad de giro del volante, la duración del trayecto, la hora, etcétera.

La falta de concentración provocada por la modorra, por ejemplo, suele causar que las correcciones de dirección sean menos frecuentes pero más bruscas, síntoma de microsueños incipientes. Sin embargo, una sola corrección brusca no es suficiente para diagnosticar un estado de somnolencia, podría tener causa justificada. El sistema debe ser más inteligente y tener en cuenta la frecuencia de dichas correcciones, en comparación con lo que es normal para ese conductor.

Pero como no hay dos conductores iguales, resulta imposible elicitar manualmente los parámetros que describen al conductor normal.Dormido al manillar Por ese motivo se utilizan algoritmos que permiten que el ordenador de a bordo aprenda a describir el comportamiento del conductor.

En general, todos el modus operandi de los algoritmos de aprendizaje automático es más o menos el mismo. Se alimenta al ordenador con una serie de datos; el programa los analiza cuidadosamente mediante ecuaciones matemáticas (no tan complicadas como los que trabajamos en este tipo de problemas nos gusta hacer creer) y obtiene como resultado los parámetros que mejor describen el comportamiento del conductor.

Una vez obtenidos, esos parámetros se suelen utilizar para predecir el comportamiento futuro. Así funcionan, por ejemplo, las páginas web que recomiendan música o películas, intentan predecir nuestros gustos en base a los clicks en «me gusta» que hemos hecho en el pasado.

En nuestro caso, la utilización de los parámetros es algo diferente. En vez de predecir el comportamiento, se utilizan para detectar el momento en que la conducción se aleja de lo que es normal. Esa desviación del comportamiento normal se utiliza para calcular un índice de modorra que si, sobrepasa determinado umbral dispara las alarmas.

Lo más interesante de todo este sistema es que puede utilizar sensores que ya van incluidos en el coche. Lo más importante, el movimiento del volante, se capta a través del mismo sensor del sistema ESP (recordemos, el ESP busca detectar cuando el giro del coche no corresponde con el movimiento del coche a causa de un derrape). O, si es el caso, la propia dirección electrónica.

Por lo tanto, la gran ventaja de este ingenioso sistema es que no requiere la instalación de hardware extra en el vehículo. Es, básicamente, instalar un programa más en el ordenador de a bordo.

Toda esta información puede utilizarse para encender un piloto, o activar una señal acústica. No obstante, como siempre, la sensatez de detener el coche y tomarse un café o echarse una siesta recae en el conductor. Ningún algoritmo puede enseñarnos a ser más responsables, pero por lo menos puede intentar recordarnos que lo debemos ser.

Vía | European Motor News
En Circula seguro | La falta de sueño, causa de más de la tercera parte de los accidentes
Fotos | Gregthemayor, Bjornmeansbear, Brian Tomlinson