¡Despierta! ¿O eres como uno de cada siete conductores jóvenes de Estados Unidos?

En Estados Unidos, donde los jóvenes apuestan cada vez más por los smartphones y menos por los coches, este mes la AAA Foundation for Traffic Safety ha llevado a cabo una encuesta que complementa a un complejo informe sobre conducir con sueño publicado en 2010. En la encuesta, realizada con motivo de una campaña de concienciación sobre el sueño en la conducción que tiene lugar durante esta misma semana, uno de cada siete conductores de entre 16 a 24 años admite haberse quedado dormido al volante al menos una vez en el último año.

Destaca esa franja de edad por encima de la media de conductores, que en un 10 % de los casos reconoce haberse quedado dormido alguna vez durante el pasado año mientras conducía. Preocupados por estos datos, y quizá con el ánimo de hacer notar las diferencias entre sentarse en un sofá y sentarse a conducir, desde la AAA Foundation dan una serie de pistas que tienen que poner en alerta a cualquier conductor que los sienta. Y la lista es perfectamente extrapolable a nuestro entorno:

  • Dificultad para recordar los últimos kilómetros recorridos, descuidos a la hora de abandonar la vía o señales que nos han pasado por alto,
  • dificultad para mantener los ojos abiertos y la mirada concentrada,
  • bostezos frecuentes o necesidad reiterada de frotarnos los ojos,
  • desvíos del carril o incluso de la carretera, y
  • soñar despiertos, vagar, tener ideas inconexas.

Frenazo y salida de vía

Mejor prestar atención a la fatiga que al sueño

Hombre, a la vista de estos síntomas, sin duda lo mejor es no detenerse, no, sino no haber llegado hasta ese punto. A la vista de esos síntomas, en cualquier momento nos puede entrar un microsueño sin que siquiera seamos conscientes de que nos ha ocurrido. Algo así como cuando nos quedamos medio fritos en el sofá viendo la peli… y de repente pasan las letras de los créditos. Claro, que eso en un coche puede tener consecuencias funestas.

Así que es mejor adelantarse a ese momento. De hecho, el sueño no aparece porque sí, de repente, sino que su avanzadilla, a la que conocemos comúnmente con nombres como cansancio o fatiga, ya nos deja un buen rastro de posibles indicios a los que prestar atención:

  • Dificultad para concentrarse en la conducción,
  • parpadeos constantes y pesadez en los ojos,
  • sensación de adormecimiento, sobre todo en los brazos,
  • sensación de presión en la cabeza,
  • fallos de audición (incluso como si nos cortaran el sonido),
  • necesidad de ir cambiando de postura en el asiento,
  • tendencia a no respetar las distancias de seguridad,
  • tendencia a corregir poco la trayectoria del vehículo,
  • tendencia a pensar que “no hay para tanto” y que “total, ya estoy llegando”.

Dormir en el coche

Consejos para evitar conducir con sueño

De vuelta a los consejos que está dando la AAA Foundation, tenemos una serie de pautas para evitar que nos entre sueño mientras conducimos:

  • Dormir bien, al menos siete horas, la noche antes de un viaje largo,
  • evitar viajar a horas a las que normalmente dormimos,
  • planificar descansos cada dos horas o cada 160 kilómetros*,
  • evitar las comidas copiosas,
  • viajar con un compañero con el que podamos turnarnos al volante, y
  • evitar los medicamentos que puedan causar somnolencia u otros efectos adversos.

*: La AAA hace referencia a los descansos cada 100 millas, que equivalen a 160 kilómetros, buscando un número redondo igual que nosotros buscamos lo mismo cuando hablamos de separar los descansos un máximo de 200 kilómetros.

Se pueden apuntar a los consejos generales que da la AAA Foundation algunas claves adicionales que nos llevarán a permanecer despiertos mientras conducimos:

  • Es tan importante dormir el número de horas adecuado —un mínimo de entre seis y nueve, dependiendo de la persona— como dormir bien, de forma que nos despertemos descansados y frescos.
  • Las horas de la madrugada —especialmente entre las 3 y las 5— y las de la siesta —entre las 14 y las 16— son especialmente favorables para la aparición del sueño.
  • Cambiar las horas de sueño, desafiando nuestros ciclos circadianos al sentarnos al volante, puede favorecer la aparición de la somnolencia.
  • Tener en cuenta si nuestros ciclos personales nos hacen ser más matutinos o vespertinos, y sobre todo en viajes largos planificar la conducción en consecuencia.
  • Conducir de Este a Oeste al atardecer, o del Oeste al Este al amanecer, puede llevarnos más allá del deslumbramiento hasta la fatiga visual.
  • Una velocidad demasiado elevada exige mayor concentración y esfuerzo para nuestro cerebro, lo que al final deriva en cansancio.
  • Las bebidas estimulantes suelen llevar aparejado un efecto rebote.
  • Conviene hidratarse con agua al conducir para retrasar la aparición de la fatiga.
  • Un vehículo falto de mantenimiento en luces, neumáticos o en el sistema de suspensión nos puede causar fatiga.
  • Una mala posición en el asiento puede darnos fatiga muscular.
  • La música demasiado alta, aparte de hacernos perder la concentración, nos puede llevar al cansancio.

Sí, muchos son los puntos que atacan el cansancio, la fatiga y, por ende, el sueño en la conducción. Algunos de ellos nos acechan continuamente, y de hecho los hay que son difíciles de esquivar. ¿Cómo voy a dejar de conducir sólo porque esta noche no he dormido bien? Sí, hay pautas que pueden resultar difíciles de llevar a cabo, pero siempre podemos pensar que si tenemos un golpetazo por conducir con sueño, una de dos: o abrimos los ojos para siempre o quizá en otra ocasión no volvamos a despertar.

Fuente | AAA Foundation for Traffic Safety
Foto | istolehetv, mikelo, Jim Champion
Más información | Drowsy Driving Report (2010, pdf)
En Circula Seguro | Jóvenes sin conciencia de riesgo, jóvenes en riesgo

  • escargot

    Te has dejado dos:

    – Ver un señor de negro con un maletín andando por el arcén.

    – Ver en la autovía cómo los coches de delante paran y empiezan a circular en sentido contrario.

    Podríamos hablar de otras que me han contado como la monja, la risa sardónica y el perro negro… pero me limito a las vividas por mí.

  • http://openid.blogs.es/toni22m toni22m

    El sueño es una de nuestras limitaciones más poderosas al volante, qué duda cabe, conocerlo es difícil, temerlo y respetarlo más fácil y mejor.

    Llevo en mi coche un asistente a la fatiga en la conducción, o como se traduzca eso, y se supone que controla tus reacciones al volante, comparándolas con las habituales, y entre eso y el tiempo que llevas conduciendo decide cuándo se dispara y te avisa de que debes parar (a tomar café concretamente, con lo que supongo que al que no le guste el café no le hará ningún efecto el aviso).

    El caso es que solo una vez le he visto activarse, incluso en ocasiones en las que he conducido 500 km de un tirón no lo hizo. Soy así, si no estoy cansado, pues no estoy cansado, y si además el pasaje se duerme, es decir, nadie se aburre, ni se mea, ni se cansa, entonces parece que me concentro más, me aburro menos y claro, sigo. La vez que se activó fue un día de conducción con agua y nieve, y en solo dos horas ya me dió el aviso, lo obvié porque estaba a 5 km de casa, pero me hizo preguntarme si a los conductores que no realizan maniobras de corrección raras, o conducen con suavidad sin acelerones ni frenazos, estos sistemas de detección del cansancio les sirven de bastante menos que a otros. ¿Alguien lo tiene y le avisa frecuentemente?

    • escargot

      Yo es que soy pobre. Cada día más. XD

      No tiene por qué ser un café, puede ser simplemente salir a andar un poco. Pero si nos lo tiene que decir una máquina mal asunto.