Tengo depresión, ¿puedo conducir?

Depresión y conducción

¿Te sientes desanimado o con tristeza? Quizás estás sufriendo depresión. Según datos recogidos en la ‘Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud‘, España es el país europeo con la tasa más alta de síntomas depresivos en población de edad avanzada -suele iniciarse o detectarse en edades entre los 30 y 40 años-. Esta sensación de pérdida y frustración afectan a casi el 5% de la población, el doble de mujeres que hombres.

La depresión es una enfermedad a la que no siempre se le da la importancia que se merece. Según explica Miquel Roca, presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental en España, una de cada diez bajas laborales se deben a la depresión.

¿Y qué ocurre cuando se tiene depresión y eres conductor?

Hay que tener especial cuidado con la ingesta de medicamentos. En función de la gravedad de los síntomas el médico podrá recetar antidepresivos por lo que durante el tratamiento no se podrá conducir si el médico así lo refleja en su informe.

Los efectos de los antidepresivos se suelen manifestar principalmente al principio del tratamiento y se van atenuando en las siguientes dos o tres semanas. Estos efectos adversos, sobre todo, afectan a las capacidades psicomotoras y cognitivas, de ahí que se prohíba conducir. A veces también interfieren en enfermedades cardíacas y gastrointestinales.

Depresión y conducción

Los antidepresivos provocan, fundamentalmente, somnolencia y no hace falta explicar que el sueño y la conducción no son buenas compañeras de viaje. Pero hay más y también producen falta de coordinación, confusión, facilidad de convulsiones, vértigo, temblor, taquicardia, alteraciones de la acomodación ocular, sudoración, una reducción de la capacidad de reacción y reflejos… En general si la persona que sufre depresión y está medicada decide conducir estaría poniendo en peligro su seguridad y la de los demás. Los efectos, además, se potenciarán si se consume alcohol o drogas.

Por este motivo es fundamental que el médico prescriba el medicamento más adecuado en función de los síntomas del paciente y que lo supervise periódicamente, sobre todo si la persona está medicada con antidepresivos. El seguimiento de los pacientes depresivos es fundamental para evitar su incapacidad al volante, tanto por la enfermedad, como por el tratamiento recomendado. También es importante mantener el tratamiento para poderse curar adecuadamente y esto lo decimos porque se ha detectado que dos de cada tres pacientes suelen abandonar el tratamiento al mes de comenzarlo.

Así puedes detectar la depresión

Ponte en alerta si sientes fatiga generalizada, deseos constantes de comer o, al contrario, tienes falta de apetito, si aumentas de peso, tienes problemas de sueño, letargo, desesperanza, aislamiento social, pérdida de interés por lo que te rodea, disminución del deseo sexual o hasta pensamientos suicidas.

¿Se puede prevenir? Al menos se pueden tomar algunas medidas, tal y como nos aconseja ‘Médicos por la seguridad’ de la Fundación Mapfre:

  • No consumir drogas ni alcohol en exceso.
  • Realizar actividad física –evitar el sedentarismo-, mejor si es al aire libre y con luz solar para potenciar la producción de serotonina (hormona de la felicidad) y melatonina.
  • Cuidar los hábitos de sueño durmiendo entre 7 y 8 horas cada noche, en una habitación ventilada y con temperatura adecuada. Si lo haces así evitarás el mal humor y la fatiga.
  • La dieta es importante por lo que hay que reducir el consumo de grasas e hidratos y priorizar alimentos ricos en omega 3 y 6, verduras, vitamina C, frutos secos…
  • Intenta dedicar cada día un rato a disfrutar de tus actividades favoritas ya que ayudarán a tu satisfacción personal y estarás más optimista.

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