¿Dejarías el coche en casa si te pagaran por hacerlo?

Peatones y tranvía en el centro de Amsterdam

En el Ayuntamiento de Amsterdam están dispuestos a reducir el número de vehículos que se mueven por las carreteras de los alrededores de la capital holandesa. Por eso, han anunciado que pagarán 100 euros mensuales a los conductores que eviten usar el vehículo privado para desplazarse en hora punta por las autovías cercanas a la ciudad. La medida, que ya se está probando en la autovía que conecta Gouda con La Haya, se extenderá a las autovías de Amsterdam a finales de este año.

El objetivo de esta campaña son los miles de trabajadores que acuden cada día a la capital. El Ayuntamiento, en convenio con las empresas, concederá cada mes al conductor que lo solicite un incentivo de 100 euros que irá menguando cada vez que el trabajador circule en hora punta por alguna de las principales autovías de la ciudad, lo que quedará registrado en un dispositivo instalado en el vehículo.

Las bicicletas de Amsterdam son un símbolo de la movilidad sostenible.

¿Podríamos lograr aquí algo parecido? Holanda nos lleva una larga ventaja en materia de preocupación institucional por la movilidad sostenible. De hecho, el clásico paisaje de la ciudad holandesa repleta de bicicletas se consiguió, en parte, gracias al impulso que desde el Ayuntamiento de Amsterdam se dio a este medio de transporte hace más de 30 años. No fue un camino de rosas, porque las bicicletas que regalaba el consistorio a sus conciudadanos desaparecían como por arte de magia, pero al final se impuso el sentido común y hoy la bicicleta es símbolo de la movilidad limpia que caracteriza a los vecinos de Amsterdam y, por extensión, a los habitantes de los Países Bajos.

En nuestro país la cosa iría más en plan de descuartizar el dispositivo de control para lograr que el Ayuntamiento nos ingresara no cien, sino 200 euros y no nos descontase ni un solo céntimo por los desplazamientos realizados en plena hora punta. Y si además lográsemos reprogramarlo para que nos quitase las multas de aparcamiento, sería como hacer un sueño realidad. Sangre bandolera corre por nuestras venas.

Por otra parte, los holandeses no le hacen ascos al teletrabajo, lo que les permite ganarse la vida sin desplazarse más de lo estrictamente necesario. También en eso nos llevan años de ventaja, de manera que lanzar una campaña para que se evite usar el vehículo privado en los desplazamientos hasta la empresa en hora punta no tendría por qué resultar extraño a ojos de un holandés.

Molinos de viento en Holanda

En nuestro país lo más parecido que tenemos al teletrabajo es el consabido “trabaje usted desde su casa” que, en el mejor de los casos, exige que nos pasemos el día al teléfono incordiando a algún desdichado que no quiere escuchar las historias para no dormir que nos obligan a contarle. También triunfan en esta modalidad de trabajo sin desplazamiento los montajes de bolígrafos, cepillos, muñecas y tantos otros artilugios que dan vida a esa rama de las aplicaciones de ingeniería mecánica llamada “trabajo de chinos” (con perdón). Las empresas tampoco ponen demasiado de su parte, que ya se sabe que el trabajador que no echa más horas que un reloj es poco menos que un vago. Aunque no haga nada mientras ve pasar los minutos, que lo importante es estar ahí.

Claro, que no todo el mundo está en disposición de trabajar desde su hogar. Quizá por eso Amsterdam cuenta con una articulada red de transporte público que conecta la ciudad con su extrarradio. No puedo hablar en primera persona del transporte público de los Países Bajos más allá de lo que son las conexiones en el centro de la capital, pero sí puedo opinar (y mucho) de la bazofia de transporte colectivo que hay en mi país. Y me da a mí que en la comparación Holanda gana por goleada.

Pero sospecho que la diferencia insalvable entre uno y otro modelo, entre el proyecto holandés y la utopía española, está en el hecho de que seguramente a un trabajador holandés le proponen desde el ayuntamiento dejar el coche a cambio de un incentivo económico y se lo pensará más o menos, hará cuentas y aceptará o no. Lo estoy imaginando porque yo no soy holandés y, por tanto, lo primero que me pasaría por la cabeza si mi ayuntamiento me ofreciera algo similar sería: “A ver por dónde me la quiere colar esta gente, que no me fío ni un pelo de ellos…”

En efecto, sangre bandolera corre por nuestras venas.

Vía | menéame

Fuente | Dutch News

Foto | Josep Camós

En Circula Seguro | ¿Y si la mejor movilidad fuera la que no se necesita?

  • Es mas o menos lo que comentas que pasó al principio alli con las bicicletas. Para que en este pais nos acostumbrasemos en un futuro a que nos pagasen ciertas cosas primero tendriamos que pasar por el consabido tiempo de gorroneo tipycal spanish. Y en un par de generaciones ya todos acostumbrados.

    Algo asi intuyo que va a pasar con los famosos portatiles para estudiantes.

  • En barcelona tenemos el bicing, y bastantes kilómetros de carril bici.

    Pero eso no resuelve el problema de los vehículos que entran y salen de barcelona cada mañana.

    No tiene sentido que cada mañana se crucen en la C-58 vehículos, unos hacia Barcelona otros hacia destinos como Sabadell, cuando lo lógico es que los de Sabadell trabajen en Sabadell, en vez de bajar cada mañana a Barcelona.

    ¿no?

  • patodegoma: Los portátiles, mientras lleven mésenye, tienen el éxito asegurado. 😛

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    Precisamente, José Luis. La cuestión es: ¿Se puede regular desde el ámbito público algo tan privado como un contrato laboral entre un empresario de Sabadell y un trabajador de Barcelona? ¿El sector público puede argumentar que ese ir y venir diario es el “culpable” de que las infraestructuras de todos estén sobrecargadas en momentos puntuales? ¿El sector privado puede contraargumentar que para eso se pagan los impuestos?

    Hala, preguntas para divertirse un rato debatiendo… 🙂

  • la pena es esa, que muchas veces encontramos trabajo lejos de casa, y muy a pesar nuestro, debemos hacer muchos kms diarios para llegar a ese trabajo, pero rizando el rizo, si tu trabajas en A, puedes ir a vivir a A, pero que pasa cuando tu pareja trabaja en B? al final siempre uno de los dos va a tener que despazarse, y es que el tema es muy complejo. Lo que está claro es que contra más alternativas tengamos al coche, más posibilidades hay de no usarlo, y cuando digo alternativas, me refiero tanto económicamente, como de tiempo, como de comodidad, no vaya a pasar como en Sevilla, que han puesto el metro, pero tardas 1 hora en hacer un recorrido que con el coche y atascos tardas 40 minutos, y sin atascos 15, y encima te cobran 1.15 por trayecto sin posibilidad de bonos mensuales… así quien lo va a usar? el primer dia que te montas te resulta gracioso, al segundo te irritas y al tercero vuelves a ir en coche, es triste, pero es así.