¿De verdad tenemos tan poca paciencia para esperar a cruzar la calle?

Peatones cruzando la calle
Cuando llegamos a un paso de cebra con semáforo para peatones, pueden pasar tres cosas: que esté rojo, que esté verde, o que esté en la transición del verde al rojo (de rojo a verde apenas hay transición). Si está en verde para peatones, todo perfecto, pero si está en transición hacia el rojo, o en rojo, entonces nos invade el nerviosismo.

¿Por qué las personas tienen tan poca paciencia para cruzar? Podemos sumar a esta pregunta otras tan dispares como “¿por qué cruzas por ahí, si el paso de cebra lo tienes a 5 metros?“, o “¿por qué das mal ejemplo a (tu) mi hijo?“. Lo cierto es que es evidente que la gente no quiere esperar prácticamente para nada, y para cruzar la calle, tampoco. ¿Cómo conseguir aumentar la gente que espera? Puede que si los entretenemos…

Eso debieron pensar en Smart cuando diseñaron este simpático vídeo. Lo ví y me sacó una sonrisa, pero también me plantó la semilla de una pregunta que ahora mismo ya es muy grande. ¿Por qué no tenemos paciencia? Veamos el vídeo.

No tenemos paciencia porque no queremos tenerla

Creo que tenemos tanto al alcance de la mano que hemos perdido la paciencia para todo. Hoy en día es fácil satisfacer las demandas al instante, sobre todo en lo que respecta a la información, pero no solo eso. Podemos comer en el momento que queramos, podemos entretenernos en ver una película sin más que apretar un botón, podemos perder el tiempo de forma profesional con solo acceder a la web… Y claro, podemos cruzar la calle cuando nos apetezca, y por donde queramos.

Dicen, en el vídeo, que las luces de los semáforos de los peatones definen puntos peligrosos. Y lo son porque una luz roja nos parece absurdo si vemos claramente que podemos cruzar sin peligro ahora mismo. Cruzar con la luz roja tiene varias consecuencias: la primera es que damos mal ejemplo a los menores, a los niños que necesitan aprender lo correcto y que necesitan un modelo a seguir; la segunda es que, si por cualquier cosa, nos pasa algo (tropezamos, vemos un coche en el que no habíamos reparado)… ¡la luz estaba roja!; la tercera es que no cumplimos con las normas.

Como es habitual que volvamos repetidas veces al tema, seré breve: las normas existen por una razón. Puede que a nosotros nos parezcan arbitrarias, que estemos o no de acuerdo con ellas, que opinemos que debería ser de esta otra manera. Lo que queramos, pero la forma de conseguir cambiar las cosas no es desobedeciendo la norma. Esa es una excusa de mal pagador: no quiero cumplir esta norma, pero mejor voy a decir que, en realidad, la norma está mal.

¿De verdad hace falta que nos entretengan para que no crucemos la calle con la luz roja? ¿A esto tenemos que llegar?

Vía | NPC
Foto | del mich

  • Vicente

    Muy entretenido el vídeo (una o dos veces…).

    En fin, suelo seguir esta publicación porque en general los artículos me parecen interesantes, pero concretamente este (no ha sido el único, que conste), me parece demasiado simplista. Tanto que no aporta nada.

    • El vídeo es algo anecdótico, la verdad, no intentaba ser el centro del contenido. En todo caso, cualquier comentario que sea constructivo siempre es bienvenido, ¡gracias!

    • José Luis

      Pues yo no estoy de acuerdo, Vicente. Creo que sí aporta, y mucho.

      Aporta porque éste es un tema muy serio. Y porque este tema que te parece tan simple a mí me parece que es el germen de la falta de educación vial que hay en este país.

      Me recuerda al chiste ese que dice que se empieza por matar a alguien y se acaba por no ir a misa los domingos. Se empieza por no respetar un semáforo porque no viene nadie, porque mis padres siempre lo han hecho así, y en una progresión lógica se acaba conduciendo sin respetar las normas porque ¿qué diferencia hay?

      Cuando vuelvo a casa paso por una avenida con unos 10 cruces y te puedo garantizar que en todos hay, por lo menos, un mal padre -o una mala madre- cruzando con el semáforo en rojo. Hace unas semanas tuve que frenar porque salieron de repente y sin mirar, se asustaron claro, y encima el mierda de mico de 8 años me insultó. ¿Te imaginas cómo será ese gañán cuando sea conductor?

      Y otra cosa surrealista que me pasó fue un día que estaba esperando en la acera para cruzar con mis hijos porque estaba el semáforo rojo, aunque no venía nadie. De frente cruza un policía local -con el semáforo rojo- y cuando llega a nuestro lado nos dice “crucen, si no viene nadie”. ¡¡¡¡un policía de tráfico!!! No fui capaz de reaccionar, porque no me esperaba un comentario tan estúpido por su parte para tranquilizar su mala conciencia, supongo. Pero luego, muchas veces, he pensado la cantidad de cosas que le tendría que haber contestado.

      Bueno, lo dicho, Vicente. A mí este me parece un tema importantísimo y solo con que haga reflexionar a alguien ya merece la pena.

      • Vicente

        Hola José Luis.

        A mi el tema también me parece muy importante, lo siento si no he sabido explicarme. Lo que me ha parecido es que el artículo le daba un tratamiento un poco simplista y en lugar de indagar las causas de este comportamiento se limitaba echar una pequeña bronca a los peatones.

        Por lo demás, todos tenemos anécdotas desagradables sobre la circulación. Tanto como conductores como peatones, porque a mi también me ha insultado algún conductor cuando cruzaba por un paso de peatones.

        En lo que sí estoy contigo, y no lo había considerado desde ese punto de vista, es que el tema es importante y el mero hecho de tocarlo merece la pena

  • Vicente

    Hola, soy el mismo del anterior comentario. Creo que tienes razón, mi crítica debería ser un poco más constructiva. Voy a intentarlo.

    La verdad es que el problema que planteas me interesa (aunque no haya reflexionado mucho sobre el) porque, aunque ahora soy conductor, esperé cuarenta años a serlo y mis desplazamientos diarios son principalmente en transporte público. De modo que me considero, ante todo, peatón. Y porque también me enfrento a la incoherencia de explicar a mis hijos que hay que respetar los semáforos, y respetarlos cuando voy con ellos, y saltármelos, cuando considero que es posible, al ir sin ellos. A pesar de esto, considero que las normas están por alguna razón (aquí debo decir que ayuda mucho a respetarlas el conocer dicha razón) y es necesario respetarlas. No obstante, a veces, no las respeto. Y no uso ninguna excusa de mal pagador, no digo que esté mal la norma.

    Así que la causa de esto no debe ser algo tan simple como la impaciencia o la inconveniencia. Creo que ha de ser un poco más complejo que esto. No sé cuales son las causas de este comportamiento, pero no creo que haya un única causa.

    Por ejemplo, podemos imaginar distintas situaciones:

    1) Tengo que ir justo al otro lado de la carretera (en frente de donde estoy), pero para cruzar por el paso de peatones tengo que desplazarme 100m, cruzar, y volver a recorrer esos 100m por la acera opuesta. Si estimo que es factible cruzar directamente porque no vienen coches, probablemente lo haga. ¿Por qué? No lo sé. La diferencia de tiempo no es enorme, cinco minutos a lo sumo si tenemos que esperar a que el semáforo se nos ponga verde. Quizá sea porque es una sensación de tiempo perdido, de «vaya vuelta más tonta que he dado». ¿Quizá sea una tendencia a una cierta economía de movimientos?

    2) Estoy parado en un semáforo en rojo (para los peatones) y hay buena visibilidad en ambos sentidos. No se ve ningún coche. Me siento ridículo allí parado, se me hace eterna la espera (aunque no tenga prisa). Finalmente cruzo en rojo. Pero imaginemos que no cruzo y entonces llega alguien por detrás de nosotros y sin detenerse cruza. A continuación, o bien cruzo yo o sigo parado intentando autoconvencerme de que hago bien cumpliendo con las normas y que el tipo ese es un imprudente pero con un regusto en la boca de «estoy haciendo el canelo».

    En fin, se me ocurren más situaciones en las que más o menos puede reconocerse bastante gente y en las que no veo una causa clara de porque hacemos lo que hacemos. Lo que quiero decir con esto es que creo que es un problema que merece más atención por parte de la gente que se dedica a la seguridad vial y no creo que la solución pase por echar un pequeño rapapolvo a los peatones.

    En fin, lo siento por el tocho.

    • José Luis

      Hola Vicente. Ahora sí estoy de acuerdo contigo. Es lo que tiene internet, que como no puedes ver la cara de la persona que te habla es difícil interpretar lo que de verdad quiere decir y cada uno llegamos a la conclusión que queremos. Lo digo porque igual no es que no te has explicado mal, sino que yo lo he visto como he querido.

      Bueno, al grano. Yo creo que la principal -ojo, no única- causa de este comportamiento, y de tantos otros, es la costumbre, la maldita costumbre. El que está habituado a incumplir las normas no necesita ninguna otra razón para hacerlo. Lo hace sin pensar y punto.

      En cuanto a tu punto 2 es totalmente cierto. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada para que te pase un tío al lado cruzando con el semáforo en rojo y no dejarte arrastrar por él.
      Fíjate si somos memos que un estudio demostró que si la persona que cruza mal iba con traje “arrastraba” a muchos más pardillos a cruzar que si iba vestido con andrajos.

    • Vicente, de tocho nada, ¡es muy buen comentario! Gracias por la aportación, porque el tema da para mucho. Si no están todos los puntos reflejados en el artículo es, precisamente, para fomentar el debate, que siempre es interesante.

      En realidad no creo que haya nadie que certifique un 100% de respeto a la hora de cruzar, por las normas establecidas. Es decir, sí habrá gente que siempre que le sea posible hará por cumplir. Yo lo hago, y sobre todo si voy con mi hija (desde que nació, no me importa que en ese momento no sea demasiado consciente). Siempre espero a que se ponga verde, aunque haya gente que cruce en rojo. Es una cuestión de elección personal. Si quiero que mi hija sepa que la norma es la norma, debo esperar siempre, y debo buscar el paso de cebra.

      ¿Que otros no hacen lo mismo? Ok. ¿Que mi hija me pregunta por qué no cruzamos (aun es muy pequeña para preguntarme eso) si los demás no esperan? Le explicaré que las normas se respetan y que, en ese momento, los demás lo están haciendo mal.

      Ahora mismo el centro de mi vida es educar a mi hija y no confundirla con normas variables, de ahí que sea tan, digamos, “extremista”. Pero esa sensación de ridículo que comentas, la de recorrer 100 metros extra, la de no cruzar en rojo, si los demás lo hacen… eso precisamente es lo que quiero evitar.

      A veces parece, y lo digo en general y no por ti, que la sociedad nos empuja a sentir vergüenza por respetar una norma. Nos hace sentirnos en el derecho moral de imponer nuestro criterio sobre algo establecido, y nos hace pensar que nosotros lo hacemos bien, pero el resto del mundo se equivoca.

      Es algo ligado totalmente al ser humano, creerse por encima de todo.

      Para terminar, agradeciéndote de nuevo la participación, te planteo una cosa: ¿quiénes se encargan de la seguridad vial? ¿No somos sino los padres, los profesores, los adultos genéricos quienes hacemos la seguridad vial más importante? 🙂 ¿Y no somos nosotros mismos peatones y conductores?

  • juano

    Por supuesto que hay que respetar los rojos del paso de peatones, y se han explicado suficientemente las razones para hacerlo así. De todas formas hay un aspecto que no he visto reflejado. Me explico. Todos habláis de los hijos, del ejemplo, del colegio,… pero ni una palabra sobre los ancianos, sobre los que no andan deprisa, los que cruzar para comprar el pan y tener que hacer 500 metros de más es un calvario, los que no se atreven a cruzar por lo poco que dura el verde,… ¿Qué hacemos con ellos?, ¿los mandamos de una vez al asilo?.

    • Los ancianos los trataremos en artículo aparte, muchas gracias por tu sugerencia, juano.

  • juano

    Te lo agradezco Esteban, pero ya que eres tan amable, me gustaría que profundizárais un poco en lo que literalmente dicen las normas respecto de la prioridad de paso de los peatones.Me explico. ¿Tiene el peatón preferencia de paso siempre (salvo vehículos preferentes) en los pasos de peatones?. La respuesta es NO, porque se dice algo así como que se abstendrá de entrar en el paso si observare algún vehículo que se acerca a gran velocidad, y éso quiere decir que bastará que un conductor acelere al llegar a un paso para tener, por ley, preferencia sobre los peatones. Eso es así por desgracia. Pero es que además, lo anterior se relaciona con lo de los ancianos. Para la mayoría, que se mueven despacio o con dificultad, CUALQUIER VELOCIDAD es GRANDE, por lo que no podrán cruzar por un paso salvo que no aparezca un coche en el horizonte, y aún así, agobiados.
    Contrasta le dejadez, en mi opinión, de las normas respecto de los peatones, con la exquisitez para cuidar a los ciclistas. Si un ciclista es frágil, las personas mucho más, y si un coche no puede adelantar a un ciclista a menos de metro y medio, para pasar junto a un peatón se debería exigir por lo menos la misma distancia, sino más. Y excepciones a la prioridad en los pasos NI UNA. Un saludo.

    • José Luis

      Buenos días Juano. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice sobre los ancianos. Tiene usted toda la razón del mundo y espero con gran interés el post que escriba nuestro amigo Esteban.

      En cuanto a la prioridad de paso, no estoy de acuerdo con su primera afirmación. Por lo menos yo no he sido capaz de encontrar ni en la LSV ni en el reglamento de circulación nada que no sea que el peatón tiene siempre prioridad en los pasos de peatones debidamente señalizados, independientemente de la velocidad de los turismos.

      Y me parece además muy importante comentar lo que dice el artículo 65.1.b) del RGC “Cuando vayan a girar con su vehículo para entrar en otra vía y haya peatones cruzándola,aunque no exista paso para éstos”. Algo que, por mi experiencia, muy pocos conductores conocen.

      • Tienes razón en la prioridad José Luis. Juano, hay que diferenciar entre la prioridad (es decir, en este caso es aquéllo que otorga el privilegio de cruzar al peatón) no tiene que ver con la velocidad del vehículo. Más bien, aun teniendo prioridad, el peatón debe estar seguro de que los coches lo han visto con intenciones de cruzar, y se han detenido

  • Juan Barberá

    Hola a todos, veo que el tema a suscitado interesantes reflexiones y aunque se ha dicho mucho y bien dicho voy a intentar aportar algo.
    Pienso que el hecho de que la mayoría de los peatones no se esperen ante un semáforo en rojo es un tema de Educación Vial y de falta de percepción del riesgo. Recordar que el ser humano mayoritariamente aprende por acción-consecuencia. Si cada vez que no se respeta una norma el resultado fuera un accidente no volveríamos a realizar esa imprudencia. Pero en la realidad cuando no cumplimos algunas normas no tenemos ningún resultado negativo. Por lo tanto esta acción incorrecta pasamos a incorporarla como un hábito y dejamos de percibir el riesgo que ello conlleva.
    Cuando los niños son pequeños les enseñamos que deben de cumplir las normas, en casa, en la guardería, en el parque, etc. A medida que crecen en el colegio y en casa se les sigue imponiendo una serie de normas, con los deberes, la TV, la consola, en los deportes, etc. Sin embargo en lo referente a la Educación Vial procuramos desde pequeños enseñarles ciertas normas, pero a medida que crecen les hacemos ver que sin van con un adulto pueden hacer lo mismo que estos, cruzar por donde nos venga mejor y no hacer caso del color del semáforo si no vienen vehículos, eso sí, siempre mirando que no se acerquen vehículos y que nos dé tiempo a cruzar (luego vienen los errores de cálculo). Por ello cuando son adolescentes y toman autonomía para los desplazamientos… pues hacen lo mismo que los adultos. Y así funciona la rueda.
    Lamentablemente solo unos pocos toman conciencia del peligro de estos comportamientos y deciden dar a sus hijos unos valores en Educación Vial diferentes para evitar que en un futuro sean adolescentes temerarios y adultos inconscientes e indiferentes con estos temas. Y ahí estamos en ese paso de peatones con el semáforo de color rojo, con nuestro hijo de la mano esperando aunque no se acerque ningún vehículo y pensando sobre los que pasan por tu lado sin detenerse en el semáforo, eso que dice: “protégelos señor que no saben lo que se hacen“. Lo triste es que si tienen un descuido o un error de percepción no los salva ni Dios.
    Volviendo al tema no creo que sea cuestión de tiempo o paciencia, si no de hábitos, malas costumbres y falta de concienciación.

  • juano

    Para José Luis Y Esteban. El siguiente texto es copia y pega de la publicación de la DGT: “NORMAS Y SEÑALES REGULADORAS DE LA CIRCULACIÓN”, elaborada por el AREA DE FORMACIÓN Y COMPORTAMIENTO DE CONDUCTORES. Pág. 253.
    5.5.- CRUCE DE LA CALZADA
    Para atravesar la calzada en zonas donde existen pasos para peatones a nivel deberán:
    –Hacerlo precisamente por ellos, sin que puedan efectuarlo por las proximidades.
    –Si el paso dispone de semáforos para peatones, obedecerán sus indicaciones.
    –Si no existiera semáforo para peatones pero la circulación de vehículos estuviera regulada por agente o semáforo, no penetrarán en la calzada mientras la señal del agente o del semáforo permita la circulación de vehículos por ella.
    –En los restantes pasos para peatones señalizados mediante la correspondiente marca vial, aunque tienen preferencia, sólo deben penetrar en la calzada cuando la distancia y la velocidad de los
    vehículos que se aproximen permitan hacerlo con seguridad”.
    Un saludo.