De esas cosas que todos podemos hacer alguna vez… o no

Tres coches circulando pegadísimos por autopista

Tres coches circulando pegadísimos por autopista


Este es un post singular porque vamos a enfocarlo como el juego de “encuentre usted los errores en esta foto“. No, no se trata de la foto de cabecera (pero también la podemos poner a caldo), la foto os la voy a poner más adelante, porque antes de que nuestra atención se centre en el susodicho recuadro, hay que explicar por qué lo planteamos así.

En nuestro día a día recorremos distancias en determinado tiempo, muchas veces pasamos por el mismo sitio, o hacemos el mismo recorrido exactamente, y corremos un riesgo muy común, también, que es el de acostumbrarnos a la ruta. Desconectar de la realidad. Y en ocasiones, cometer infracciones. Eso nos puede pasar a todos, nos guste o no reconocerlo, y por eso nunca hay que cansarse de recordar las cosas más elementales.

Las cosas que haces pensando que tú tienes la razón

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1.- Postura de conducción: agarrando el volante correctamente.

El volante hay que cogerlo de la forma que más cómodo nos sea sin olvidar cuál es su función. Existen decenas de formas de coger mal un volante, y un puñado de buenas formas de empuñarlo: las que van desde las nueve y cuarto hasta las diez y diez, aproximadamente, si hablamos de manecillas del reloj. Cualquier otra postura (con una mano, con una mano en el lado contrario del lógico, como hacen los malotes de la carretera, agarrando un radio del volante, con la punta de los dedos, sin manos…) es insegura, pero además es torpe: no nos sirve para reaccionar rápido y de forma precisa.

Hay que empuñarlo correctamente por una sencilla razón: si necesitamos hacer una esquiva repentina, tener el volante mal sujeto es sinónimo de no tener el control de la dirección al 100%, y las probabilidades de acabar mal se multiplican.

2.- El carril izquierdo.

Si, ya sé que se va más cómodo (aunque eso lo dices tú), que te da la sensación de ir por donde toca, ya que vas muy rápido (hablamos ahora de eso), pero el carril izquierdo, y el central también, no se puede usar más que para adelantar o en alguna ocasión extraordinaria. Son las normas del juego, si no las quieres cumplir, ¡no juegues!

3.- La velocidad.

“Es que si no, no llego”, “es que el coche lo admite, y más”, “es que no hay tráfico”. Eso son excusas de mal conductor. Si no quieres asumir las normas, no juegues, como dije antes. No se trata de lo rápido que puedes ir tú, porque en línea recta no hay que tener muchas luces ni ser un piloto de carreras para saber pisar el acelerador. Se trata de si podrás reaccionar bien a los imprevistos, de si sabrás frenar a hierro (cosa que dudo razonablemente), de respeto por los demás… Son muchas cosas.

Cuando el mal hábito se hace costumbre y se justifica

Hay muchas situaciones en las que creemos tener la razón. Cuanto más tiempo practicamos los malos hábitos, más convencidos estamos de que lo hacemos nosotros bien, y el resto lo hace mal, o peor. Todos deberíamos tener la humildad de pararnos a pensar que, quizás, hay razones que desconocemos para que las cosas estén como están.

El debate de la velocidad es eterno y no parece haber reconciliación (pero siguen siendo normas), pero cosas como el uso del carril izquierdo para “viajar”, o coger mal el volante no tienen sentido una vez que se conocen las razones de las normas o las recomendaciones. El caso es que para muchos, la primera vez que prueban lo que ocurre es por un accidente, no es una prueba controlada en circuito cerrado, ni nada así…

Como aclaración final, decir que no hay nada personal en este post, y el texto está desarrollado por mí sin tener relación con el autor de la foto ni su protagonista. La foto fue elegida por casualidad, porque saltó a la vista y es de hace muchos años. Tan solo quise usarla para ilustrar un post diferente. A todos nos puede pasar, pero mientras sepamos rectificar a tiempo…

Foto | eu