Con infraestructuras adecuadas se mejora la seguridad de los ciclistas: el ejemplo de Malmö

ciclistas en Malmo, Suecia

En Malmö, Suecia, te encuentras con bombines públicos de uso gratis instalados en sitios céntricos y convenientes a lo largo de los carriles bicis para inflar las ruedas de tu bici si fuese preciso. ¿Práctico no? Y es que en Suecia, Malmö (casi 300.000 habitantes) es el paraíso de los ciclistas urbanos.

Con 500 km de carril bici a disposición, el 25 % de los desplazamientos en la ciudad se hacen en bici. Y lo más destacable es que entre 2003 y 2012 “solo” hubo 16 muertes en accidente de tráfico donde estaba implicado un coche. Las infraestructuras de Malmö son en gran medida responsables de esa baja mortalidad. Y es un ejemplo que podríamos seguir en otras ciudades europeas.

Malmö y las bicis

Moverse por la ciudad en bicicleta se ha convertido con los años en una realidad con cada vez más adeptos. La ciudad ya no es exclusiva del coche, con el tiempo los peatones han reclamado parte del espacio que les correspondía, mientras que los automovilistas tienen que compartir la carretera con las bicis.

Muchas ciudades han adaptado cientos de kilómetros de carriles bicis para que los ciclistas puedan circular. Sin embargo, en muchas ocasiones deben compartir espacio con los coches, pues el carril bici que ocupan es un lateral de la calzada con una simple línea divisoria que los separa de los coches.

ciclista puente

En Malmö, decidieron separar  los carriles bicis de los carriles para coches de tal forma que la separación fuese natural, evidente, y que el automovilista no tuviese la sensación de que han invadido su espacio.

Un carril bici en Malmö está diseñado como una carretera para bicis que discurre en paralelo a la carretera convencional: tiene sus carriles interiores (uno por sentido de marcha) y su revestimiento es de un color diferente al de la carretera, al mismo tiempo que está ligeramente sobreelevado con respecto al firme de los coches.

A ningún automovilista en su sano juicio se le ocurriría subirse y circular por la acera, esa separación física entre carril bici y carretera hace que el automovilista lo asemeje a una acera o simplemente a un espacio del entorno urbano que el coche no puede pisar.

La necesidad de mejorar nuestras infraestructuras

bici urbana

Malmö debería servir de ejemplo para otras ciudades que deseen mejorar la seguridad de sus ciudadanos que se desplazan en bici. Recordemos que los ciclistas representan el 8 % de las víctimas mortales en carretera en Europa, según un estudio de la Fundación MAPFRE y el ETSC (European Transport Safety Council).

Este informe no se limita a recordarnos las cifras (entre 2004 y 2013, las carreteras europeas se cobraron la vida de 25.000 ciclistas y solo en 2014 se registraron más de 2.000 muertes de ciclistas en accidentes de tráfico en la Unión Europea), sino que propone soluciones.

Entre las más de 20 recomendaciones incluidas en el informe destacan aquellas que hacen hincapié en mejorar las infraestructuras de las vías urbanas, donde se producen más de la mitad de las muertes de ciclistas, y vías comarcales a través del estrechamiento de calzadas, chicanes, badenes y técnicas para el uso compartido del espacio. Es decir, apostar por unas infraestructuras realmente adaptadas. Y Malmö es un  ejemplo real de como las infraestructuras adaptadas mejoran la seguridad de los ciclistas.

Fotos | Steven Vance, Pixabay