¿Dar de baja o vender el coche viejo?

Cementerio de coches

Deshacerse de un coche que te ha llevado a tantos sitios es una decisión delicada que debe ser razonada con calma. Una vez tomada, queda por ver qué hacemos con nuestra antigua montura. Las opciones, principalmente, son dos: lo podemos dar de baja definitivamente, o bien intentar venderlo.

El procedimiento para dar de baja el vehículo no ha cambiado en absoluto desde que Josep nos lo explicara hace casi cinco años. Por otra parte, venderlo implica básicamente encontrar a alguien que esté dispuesto a pagar lo que nosotros queramos sacar por el vehículo; lo cual dependerá en gran medida de nuestras expectativas en relación con el estado del vehículo.

Economía vs. facilidad

Desde el punto de vista económico, está claro que vender es la opción más favorable. Antaño no era difícil encontrar desguaces que te daban algo de dinero por el coche. Pero hoy en día, la mayoría se excusan en la crisis para negarse a ello, y ofrecer únicamente la recogida a domicilio gratuita.

No es que sea desconfiado, pero probablemente con la crisis muchos propietarios de vehículos intentan reparar en vez de renovar, con lo cual el negocio de piezas de segunda mano no haya decaído tanto como para justificar la tacañearía de los desguaces. No obstante, puedo confirmar de primera mano que aún existen algunos Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos donde ofrecen una (pírrica) compensación económica por el vehículo a reciclar.

Aunque la opción de vender es la más favorable económicamente, también es la que puede resultar más difícil de llevar a cabo. Por contra, la opción de dar de baja es extremadamente simple. Se trata de encontrar un centro autorizado (basta con buscar “desguace” en cualquier buscador), concertar una cita, llevar la documentación necesaria, y al momento salimos de la oficina del CAT con un papel que certifica que ya no somos dueños del vehículo.

Dinero, dinero, dinero

Intentar la venta

Por otra parte, la venta es algo más complicada. La opción fácil es llevarlo a un centro de venta de coches de segunda mano, donde probablemente acondicionarán el vehículo para poder sacar un mayor precio. Pero ello también significa que te darán menos a ti, ya que querrán recuperar la inversión de la compra, más las reparaciones, más un margen de beneficio.

La otra opción es tomar nosotros mismos las riendas de la venta. Antaño esto solía significar colgar un papel en la ventanilla del coche y pagar unos cuantos anuncios en revistas. Hoy en día, el proceso se resumen en una palabra: Internet. Cada vez estamos más acostumbrados a las transacciones entre particulares a través de la red, hay páginas dedicadas exclusivamente a ello (no hace falta que diga nombres, ¿verdad?).

Sin embargo, en el caso de una mercancía más cara y delicada puede ser un coche, todos vamos con pies de plomo al comprar. Enviamos correos electrónicos a diferentes vendedores para evaluar su nivel de seriedad, pedimos pruebas antes de comprar… Y el vendedor debe dar respuesta a todas esas comunicaciones si realmente está decidido a sacar algo de pasta por su tartana. Con esto quiero decir que intentar vender el vehículo de forma particular puede ser un proceso algo tedioso. Pero, si se consigue, seguramente maximice nuestros beneficios.

Adios berlina, adiós

La última opción es muy española: el enchufe. Es decir, venderle el coche a un conocido, o al conocido de un conocido. Según el caso, puede ser la mejor opción o la peor. La mejor porque significa encontrar un comprador sin demasiadas complicaciones. La peor porque cualquier problema en la transacción puede desencadenar en un problema doméstico en el círculo en el que te mueves en el día a día. Que si el coche no va, que si me podías haber avisado de ese ruidito, que si me podías haber hecho un descuento…

Mención especial para el típico caso “oye, no des de baja el coche, te compro el coche viejo para que mi hijo/nieto/apadrinado/sobrino que se acaba de sacar el carnet y necesita un coche para destrozarlo“. ¿De verdad queremos tan poco a nuestro hijo/nieto/apadrinado/sobrino como para hacer que su proceso de aprendizaje se realice en un coche “para destrozar”? ¿De verdad un novel necesita destrozar un coche? En fin…

La conclusión final

Una vez examinadas todas las opciones, todo se reduce a cómo empezamos el proceso: valorando razonadamente el estado del vehículo para saber si vale más la pena reparar o renovar. Si estamos considerando todo esto significa que, para nosotros mismos, la respuesta ha sido renovar.

No obstante, también podemos valorar si para personas en otra situación la respuesta sería diferente. Por ejemplo, por estar en un estatus económico diferente, por tener diferentes necesidades de movilidad, o por lo que sea. Si la respuesta es “creo que es posible que pueda encontrar a alguien a quien le pueda interesar un vehículo en este estado”, entonces vale la pena el esfuerzo de intentar vender.

Sino, lo mejor es llamar a un CAT para dar de baja el coche definitivamente. Ese fue mi caso personal: decidí que mi berlina de 14 años estaba en suficiente mal estado como para que nadie pudiera afrontar los gastos de ponerla a punto, dándome a mi una cantidad digna. Por suerte, y después de llamar a seis centros autorizados diferentes, encontré uno donde aún me ofrecían algo de calderilla. Nada destacable, pero lo suficiente como para pagar un par de cenas y entradas al cine.

En Circula seguro | Cómo desguazar y dar de baja nuestro coche en un Centro Autorizado de Tratamiento de Vehículos, Coche viejo: reparar o renovar (1) y (2)
Foto | Matt Erasmus, 401(K)2012