Dame un dedo y quítame las flechas, o cómo entendemos mejor los signos biológicos que los abstractos

Dedo apuntando una dirección

¿Entendemos bien las señales de tráfico? Dejando de lado esas señalizaciones chocantes que corren por internet, un grupo de investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, han trabajado en un estudio donde han analizado las reacciones de las conductores ante los mensajes que se pueden emplear para dirigir la atención. La conclusión a la que han llegado es curiosa, aunque tiene su lógica: prestamos más atención a símbolos con morfología biológica que a símbolos abstractos.

Traducido y trasladado al terreno de la circulación, eso quiere decir que un conductor o un peatón se dejan guiar más fácilmente por un dedo índice que apunte a una dirección o a un par de ojos que miren hacia un lugar, mucho mejor que si las indicaciones vienen dadas por flechas o palabras. Será que estamos biológicamente programados para lo primero, mientras que lo segundo lo aprendemos.

El experimento que desarrollaron los profesores Nicola Gregory y Timothy Hodgson fue interesante. Sometieron a los participantes a un ejercicio según el cual debían seguir con la mirada el movimiento de un punto negro que aparecía en la pantalla del ordenador. Debían seguir ese movimiento a pesar de lo que les indicaran algunos estímulos que percibirían de manera simultánea.

Y esos estímulos serían dedos apuntando en una dirección, ojos mirando hacia un lugar, flechas como las empleadas en las señales de tráfico y palabras tales como “derecha” o “izquierda”. Los participantes fueron advertidos expresamente de que no debían atender a esos estímulos, pero sí al punto negro que les apareciera en el campo de visión, que era lo único a lo que debían prestar atención.

Influencia de los signos en el tiempo de reacción

MiradaBien, pues los resultados fueron que un dedo o unos ojos guiaban la mirada de los participantes, que hacían la vista gorda de forma involuntaria cuando los estímulos eran señales de tráfico o bien palabras escritas. De hecho, estas formas de percibir los mensajes apenas influían en el tiempo de reacción de los participantes, mientras que las formas biológicas influían incluso cuando aparecían una sola décima de segundo en pantalla, casi a modo de mensaje subliminal.

Evidentemente, la experiencia formaba parte de un estudio psicológico que tiene su importancia en el campo de la comunicación no verbal, sobre todo en lo que se refiere a comunicaciones no verbales dirigidas a un público amplio, en la línea de la comunicación gestual que acompaña a los grandes oradores. Sin embargo, a nadie se le escapa que las conclusiones de este estudio pueden aplicarse también en el terreno de las señales de tráfico.

De hecho, en Reino Unido la señalización más tradicional utilizaba figuras con manos apuntando en una u otra dirección, de forma parecida a aquellos guardias troquelados que teníamos en algunas ciudades españolas. En Londres, donde se utiliza el aviso a peatones “Look right” o “Look left” para evitar atropellos, se podrían usar ojos mirando hacia el lugar de donde vienen los coches. ¿Quién sabe si en un futuro no muy lejano volveremos a ver señales con símbolos biológicos?

Vía | En Naranja
Foto | digital a, boymk
Fuente | Perception
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