Cuarentena

Hannibal Lecter

Es curioso pensar cómo determinadas personas, a las que podemos considerar enfermas, son recluidas en un espacio cerrado y apartado de los demás, donde no representen un peligro ni para ellos mismos ni para la sociedad. La sociedad, con la Ley como telón de fondo y con la colaboración de la Sanidad, la Justicia y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad si es necesario, emplea los instrumentos precisos para apartar al que, en su desvarío, pueda causar un mal mayor.

De hecho, en un ejercicio de corte similar, no hace muchos días mi compañero Jaume llegaba a dudar de sus propios principios y, en tono de broma ma non troppo, le negábamos el derecho a la seguridad vial a alguien que podría no merecerlo. Cierto es que en este ejemplo no hablábamos ya tanto de enfermedad mental como de malicia absoluta, y el castigo iba en consonancia.

Sin llegar a tanto y regresando a un plano mucho más realista, la Sanidad confina a algunos enfermos infecciosos para que no contagien al resto de las personas, como ocurre en determinados casos de tuberculosis. De manera análoga, cada pocos años se establecen todo tipo de protocolos para actuar con enfermos de gripes… extrañas. Sin embargo, no se toman cartas parecidas cuando el enfermo puede poner en riesgo su propia salud y la de los demás… en la carretera.

Norman Bates

Digámoslo claramente: la sociedad, formada por todos y cada uno de nosotros, no tiene conciencia de riesgo vial a estos niveles. No se plantea que un enfermo de SAHS sin el tratamiento adecuado pueda representar un peligro en la carretera, no considera que un simple alérgico por inhalantes, en medio de una crisis plagada de irreprimibles estornudos, puede protagonizar un choque por alcance, y desde luego no acepta que un fumador empedernido pueda representar un riesgo para la circulación.

Simplemente estamos convencidos de que no es así, de que hay enfermos y enfermos, y mientras que nos costaría un pelín de esfuerzo sentarnos como acompañantes en un coche conducido por Norman Bates, no nos importa demasiado que nuestro conductor vaya algo estresado al volante. Total, son los tiempos que nos ha tocado vivir, ¿verdad? Al fin y al cabo, ¿quién no está un poco pallá?

Entonces, ¿qué hacemos? ¿A la cárcel todos y arrojamos la llave al mar? No, (supongo que) está claro que no. Una cosa es reunir o no las condiciones psicofísicas necesarias para una actividad compleja como es la conducción y otra, matar moscas a cañonazos en un delirio de seguridad ajeno por completo a la realidad más inmediata y palpable. Sin embargo, algo me dice que si el médico que atiende en su consulta montañas de casos cada día tuviera algo de tiempo, le contaría esto a su paciente:

Apreciado paciente:

Enfermedad y conducción pueden ser total o parcialmente incompatibles. Ya le preguntamos por sus hábitos (lo que come, cuánto bebe, como es su vida sexual, y por supuesto si fuma), así que yo debería indagar también si usted conduce y si para usted trabajar es sinónimo de conducir. Si es así, hágamelo notar al hablar de su enfermedad o al recetarle un medicamento. Todos se lo agradeceremos enormemente.

Atravesamos tiempos difíciles para los dogmas médicos, créame que como profesional sé cómo le van a caer en plena crisis los mensajes que pueda darle, pero yo, entre un paciente al que he informado y educado sobre los riesgos que le supone conducir, desoye mi criterio y sigue al volante, y otro que es temeroso de las consecuencias de declarar sus limitaciones para circular, me quedo con el primero. No soy un delator, sino su aliado en las dificultades del tráfico.

No obstante, no puedo evitar decirle que ocultar información sobre su salud, aun siendo lícito, es una traición hacia su persona y a la comunidad vial. Más vale un ser vivo y capaz en la cola del paro que un trabajador abnegado que deja huérfana a su familia o a la de otros por culpa de un siniestro evitable, ¿no cree?

Si es de los que se automedican y opta por no comunicármelo, por favor evite la conducción en los primeros días para que el organismo adquiera tolerancia, fíjese en el triángulo de advertencia de los envases, tómese la medicación si es posible después de conducir, por ejemplo antes de descansar. Y si se decide a confesarlo, o soy yo quien le receta algun fármaco, recuerde que son preferibles cinco días de baja a toda una vida por culpa de un siniestro que le lleve a usted y a sus allegados a la ruina económica y moral.

Recuerde, por otra parte, que estar discapacitado para circular a causa de un fármaco no está reñido con estar forzosamente de baja. Hay mil formas de ir y volver del trabajo. En cualquier caso, mi puerta está siempre abierta a la resolución de dudas sobre enfermedades y conducción. Se despide atentamente un médico que, en mitad de esta crisis, sólo pretende que no olvide su responsabilidad frente a la comunidad vial. Nos va mucho en ello.

Parte de baja

Pero el médico no puede dedicarse a realizar esta labor pedagógica. No le dejan tiempo y, si atendemos a lo que está sucediendo con nuestro sistema sanitario y a lo que sucederá en los próximos meses, algo me dice que nuestro médico todavía habrá menos oportunidades de que estas palabras vean la luz. Por eso, creo que es procedente explicarlo aquí.

Pasamos, en efecto, por un momento de crisis absoluta en lo económico y en lo financiero. No creo que sea buena idea añadir una crisis de valores morales. Si apreciamos la vida, ¿no es sensato protegerla? Si apreciamos a nuestra familia, ¿no es sensato proteger su tranquilidad? ¿No sería una insensatez morir por causa del tráfico y dejar a los nuestros en la peor de las situaciones?

¿Qué es lo peor que nos puede pasar? ¿Que perdamos el puesto de trabajo? Tal y como están las cosas, todos sabemos que eso no es del todo imposible, y desde luego perder un empleo no es comparable con perder la vida o con echar la vida a perder en la cama de un hospital, así que vuelvo a preguntarlo: ¿Qué es lo peor que nos puede pasar?

Asesoramiento | Dr. Josep Serra
En Circula Seguro | Di que no y probablemente ganes más de lo que crees perder, Cuando alguien no merece que circule seguro

  • pepserra

    Ojala mis ojos vean algun dia en formato papel o digital , el parte de IVT(Incapacidad vial transitoria) que tan acertadamente ha puesto Josep al final del post.

     De muchas voluntades depende, aunque es un tema muy intricado.
    Puede ser popular el parte de baja laboral pero quizas NO TANTO el vial…
    ¿lo he dicho alguna vez? ummmmmm….creo que si 

    Despues de una guardia de 24h he visto mas alla de Orion personas que NO deberian tocar el coche o la moto durante un tiempo¿quien va a cuzarse con ellos’? quizas tu lector…quizas tu
    ¿Y quien lo impedira?