Cuando un móvil roto es todo el recuerdo que queda

Cuando un móvil roto es todo el recuerdo que queda

Soy consciente que Circula seguro no carece de artículos que traten el tema de los peligros de manipular un móvil durante la conducción. Más bien todo lo contrario, a día de hoy todos los que frecuentáis éste, vuestro blog, ya sabéis que el uso de cualquier dispositivo que haga que apartemos nuestras manos de los mandos del vehículo y nuestro cerebro de la carretera es completamente incompatible con la seguridad vial.

No obstante, por eso de la viralidad ha llegado a mis pantallas un vídeo que no quiero dejar de compartir con vosotros. Desde muchos puntos de vista quizá es el típico spot publicitario en pro de la seguridad vial. Utiliza el método estándar de explicar el después del accidente, y en cómo afecta a los familiares. Aún así, trata un tema que a mi, personalmente, me preocupa bastante ya que cada vez me fijo en más y más conductores que siguen manejando su vehículo con la mano pegada a la oreja.

En el fondo, el simbolismo del móvil roto lo único que hace es materializar en un objeto concreto los recuerdos de la persona que jamás volverá. Quizá ese sea el gran pesar de los seres humanos, nuestra capacidad de comprender el mundo que nos rodea también nos dota de la capacidad de recordar lo que ya no nos rodea. Y esto es algo que, de hecho, podemos aplicar a cualquier pérdida, cualquiera que fuera la circunstancia.

En ese sentido, cualquier víctima en la carretera deja algún tipo de móvil roto en las manos de alguien. Incluso si en realidad el motivo del accidente no fue el móvil propiamente dicho.

Pese a ello, la imagen de ese chico sosteniendo los restos de un móvil roto es bastante representativa y especialmente potente. Al menos para mi. Incluso aunque me repito que el chaval es sólo un actor, y que simplemente está representando una ficción publicitaria, no dejo de pensar en lo estúpido que es jugarse la vida por contestar una llamada que podemos devolver al cabo de un rato. O por ver la última foto graciosilla en un grupo de Whatsapp.

Recuerdo que cuando yo tenía la edad del chaval del vídeo, uno de los que pasaba por ser de mis mejores amigos se mudó muy, muy lejos. Nos comunicamos un tiempo por carta. Misivas de tres folios marca Galgo escritos a mano, con paciencia, recordando nuestras aventuras atravesando matorrales, corriendo delante de los perros de un campesino o intentando lanzar piedras por encima de las ruinas del castillo del pueblo. Textos que recibían respuesta uno o dos meses después de poner el sello.

Hoy en día, recibimos bronca por no responder un email de una línea en más de una hora, o por no enviar un excremento sonriente a los quince minutos de recibir un mensaje. La tecnología es espectacular, y el cambio de vida radical que hemos sufrido abre ante nosotros unas expectativas jamás soñadas, cosas que vale la pena vivir.

Precisamente por eso, la inmediatez que lo inunda todo no debe pasar por delante de lo que es realmente importante: vivir. Si yo hace unos años podía vivir tranquilamente sin recibir respuesta en treinta días, ahora puedo esperarme tranquilamente a llegar a casa para saber si el ultimo memé que he compartido ha triunfado, o bien si el contador de “me gustas” seguirá dando tanta pena como hasta ahora. Cuesta dejar de lado la tiranía del móvil, pero hay momentos que merece la pena vivir en la realidad.

De cualquier forma, incluso para el propio aparato es mejor que lo dejemos en paz durante la conducción. En caso contrario, lo más probable es que acabemos con otro móvil roto.

Vídeo | Miami-Dade Expressaway Authority (Vía usocl)
En Circula seguro | Utilizar el móvil durante la conducción… mata, No escribas mensajes mientras conduces porque #itcanwait

  • José Luis

    Muchas gracias por este artículo Jaume. Yo ya he enviado el vídeo a mis amigos.

    Sólo con que uno recapacite y se salve aunque sólo sea de un susto…..