Cuando el aparcamiento se convierte en un deporte de riesgo de consecuencias imprevistas

Carcasa metálica para la rueda de repuesto

Veía el otro día este coche en la calle y me vinieron *recuerdos* de algo que me sucedió hace unos trece o catorce años. Por aquel entonces yo llevaba un Renault Clio que lo mismo lo utilizaba para ir a trabajar a unos 30 kilómetros de casa que para perderme por estos mundos haciendo kilómetros y kilómetros por inhóspitas y desconocidas rutas que en la actualidad son como la palma de mi mano.

Un día tuve que aparcar el coche en una calle cercana al trabajo que *hacía pendiente.* Una pendiente no muy pronunciada, pero pendiente al fin y al cabo. Aparqué tan feliz detrás de un 4×4 y me fui a currar. Eran las tres o las cuatro de la madrugada. No, no penséis mal. Es que en una vida anterior fui panadero. Sí, en serio.

Al volver al lugar para marcharme a mi casa, a eso de las 12 o la una del mediodía, ya os podéis imaginar lo que me encontré…

Aparcar sin espacio suficiente

El capó de mi Clio presentaba *una fea marca curviforme* justo a la altura que debía de quedar la *rueda de repuesto* de aquel 4×4 que, por supuesto, ya no estaba en el lugar de los hechos. A diferencia de lo que muestra esta foto de Javier, yo había dejado *espacio más que suficiente* para que cualquier hijo de vecino con un papelito rosa en el bolsillo fuera capaz de sacar el coche de allí sin maltratar los bienes de los demás.

Bien, pues el individuo que sacó el 4×4 de allí no tuvo miramientos y me dejó un rastro imborrable que algunos meses más tarde me acarrearía *un disgusto mayor.*

Llovía finamente. En el coche iba yo con mis padres y con mis suegros. Un Renault Clio sobrecargado, vaya. Circulábamos por la parte alta de Barcelona. Bajábamos por una pendiente poco desdeñable cuando el coche de delante frenó de forma repentina. Aunque yo iba a una distancia prudencial, *perdí adherencia* (quizá por el exceso de carga) y patiné hasta alcanzar al vehículo que me precedía. Fue un “¡clonk!” de lo más tonto.

Bajé del coche consternado y avergonzado de mi error, con mis padres y mis suegros considerando en silencio si yo era tonto o me lo hacía. Si hubiera existido la película por aquel entonces, yo me habría sentido como Ben Stiller al conocer a los padres de ella, completamente ridículo y puesto en evidencia sin saber por qué Murphy te la juega siempre. Pero eso no fue nada. Más me consterné y más ridículo me sentí al comprobar que la chica a la que alcancé no tenía más que una leve abolladura en su vetusto Talbot Horizon, mientras que *yo me había cargado completamente el capó de mi coche.*

Maravilloso. Comparado conmigo, Ben Stiller era un aficionado.

Al dejar el Clio en el mecánico para que lo reparara, aquel hombre me dejó claras dos cosas. La primera, que menos mal que al ir a chocar yo continué frenando y por lo tanto *el coche cabeceó,* ya que de lo contrario el golpe habría tocado y dañado el radiador. La segunda, que en un alcance a bajísima velocidad como el que viví yo *no era normal* que un capó reforzado como aquel hubiese salido tan malparado y que la pieza estaba *herida de muerte* por culpa de aquel _simpático_ que meses atrás había apoyado la carcasa metálica de su rueda de repuesto sobre mi coche. Pieza nueva, porque aquello no había quien lo reparase, y menos mal que no pasó nada más, porque el capó no era capaz de cumplir con su función de protegerme adecuadamente.

Total, que desde entonces, además de vigilar mucho más cuánto cargo y qué distancias de seguridad dejo, *intento no aparcar el coche detrás de ningún SUV*, máxime si lleva la rueda de repuesto en la parte posterior y a la vista. Claro, que nunca podré evitar que el SUV llegue luego y aparque delante, pero por mi parte que no quede.

Foto | Josep Camós, Javier Costas

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  • PAL

    Hace unos días estaba delante del Mercadona y veo a un coche haciendo “maniobras” para aparcar. Hasta aquí todo normal… salvo que tenia un hueco kilométrico y tuvo que dar golpe al de alante y golpe al de atrás para meter el coche O_O. No contento con esto, una vez lo tuvo colocado… volvió a dar golpe al de delante y golpe al de detrás. Salió del coche… y el coche solo le dió un golpe al de delante… (interpreto que se había olvidado del freno de mano).
    En fin, todo un espectaculo.

  • Si tengo que aparcar detras de un individuo con bola o un 4×4 normalemente les hago una foto con el móvil para así tener alguna prueba y acordarme de la matricula…

  • La gente aparca de oido, y me jode una barbaridad, hoy mismo me han abollado el parachoques trasero de un serie 1, con un focus de los primeros, que al llegar he visto como tenia en su parachoques, restregones de color azul de mi coche, además de rojo, amarillo, y el gris, que es el color del focus, que aun se veia de fondo, me han dado ganas de liarme a patadas y reventarlo… pero total para hacerme daño en el pie casi que me estoy quieto…