Cosas del coche que no conocerán nuestros hijos y que les parecerá de hace siglos

La ciencia y la tecnología evolucionan de forma frenética, con infinidad de nuevos avances cada día. El mundo del automóvil no es ajeno a ello, y avanza si cabe más rápido que otros. La necesidad de ofrecer vehículos más seguros, ecológicos y adaptados a las necesidades de hoy, hace que los fabricantes inviertan todos sus esfuerzos en investigar y desarrollar la tecnología más puntera, casi futurista.

Aunque no nos demos cuenta, el resultado es que los coches que conducimos hoy son muy diferentes a los que conducían nuestros padres, y poco o nada tienen que ver con los que conducirán nuestros hijos. Ellos conocerán avances que a nosotros hoy nos parecen de ciencia ficción, y nosotros hemos conocido cosas que a ellos les parecerán de hace siglos. Aquí ponemos en común algunas.

Elevalunas manual

Aunque no lo creas, aún hay modelos que los montan en sus versiones más básicas, sobre todo para las ventanillas traseras. A tu hijo, la sola imagen de tener que girar una manecilla para bajar el cristal le parecerá similar a cuando nuestros ancestros usaban manivelas para arrancar los coches.

El radio cassette, el radio CD, ¿el mp3? Lo que ya es una realidad con los chavales de hoy en día (que no sabrían ni meter un cassette en la pletina), ocurrirá también con nuestros hijos con los CDs y, muy probablemente, con los reproductores de MP3. Con las cada vez más baratas tarifas de datos para los móviles y la popularización de la música en streaming, estos dispositivos tienen los días contados.

La dirección “resistida”

Éste es un clásico. Ya a nosotros hoy día nos cuesta a nosotros recordar cómo era conducir un coche sin dirección asistida, por lo que a nuestros hijos les resultará incomprensible tener que hacer tanta fuerza para tener que mover “un volantito”. Y si alguna vez se encuentran con uno (por montarse en un clásico, por ejemplo), pensarán que está averiado y no podrán ni moverlo.

Llaves y cerraduras

Hasta hace poco, teníamos varias cerraduras en el coche: para abrir la puerta, para arrancar, para abrir el depósito de combustible… Ésta última ya ha desaparecido, y cada vez son más frecuentes los modelos con sistemas de entrada y arranque sin llave, a pesar de los problemas de seguridad que pueden plantear. Sin embargo, nuestros hijos concebirán más el coche como un electrodoméstico o un dispositivo electrónico y no entenderán que, para entrar en el coche, había que usar una llave como para entrar en casa.

¡Mapas!

Con la popularización de los navegadores GPS (y sus cada vez más competitivos precios) y con la aparición de aplicaciones para smartphones como Google Maps o Waze (de quien toma la señal la primera), los mapas en papel tienen cada vez menos sentido, y poco a poco van desapareciendo de nuestros coches. Aunque todavía hay gente que los recomienda, probablemente nuestros hijos no sepan ni orientarse con uno de ellos.

Y los navegadores GPS

Como pasa con los reproductores de música, cada vez tiene menos sentido adquirir costosos aparatos si incluso los principales fabricantes de éstos ya ofrecen aplicaciones para smartphone. Además, teniendo en cuenta que ya son frecuentes los modelos de automóvil con navegador incorporado, no necesitaremos ni dispositivos externos de ningún tipo.

Rueda de repuesto

Ya ni siquiera es obligatorio llevar una rueda de repuesto, si contamos con un kit de reparación. Dentro de unos años, ruedas del tipo runflat, antipinchazos o autoreparables serán lo que montemos habitualmente en nuestro coche, y nuestros hijos ni siquiera tendrán que aprender a cambiarlas en la autoescuela. Pensarán en cómo levantar un coche de cientos de kilos de peso con un gafo y –de nuevo– una manivela, y se echarán las manos a la cabeza.

El motor

Por supuesto, los coches seguirán teniendo motor. Pero entre que cada vez están más ocultos e inaccesibles por cubiertas de plástico, y que el de los coches eléctricos el mantenimiento será mínimo, a nuestros hijos lo de abrir el capó le parecerá una aventura similar a la de desmontar un frigorífico.

El embrague

En EEUU ya casi han desaparecido los coches de cambio manual y en Europa tan sólo aguantamos por una mezcla de nostalgia y sensación de control. Pero lo cierto es que con la generalización de los vehículos híbridos y eléctricos, el embrague está condenado a desaparecer. Algo similar le ocurrirá a la palanca de cambio, que poco o nada tendrá que ver con la que conocemos hoy, ya que serán de una sola marcha y sin apenas partes móviles. Nuestros hijos no podrán imaginarse cómo hacíamos para coordinar dos pies para tres pedales.

Freno de mano

A todos nos gusta la sensación de poner el freno de mano. Es como tener la seguridad de que, pase lo que pase, nuestro coche permanecerá quieto al tratarse de una conexión física y directa con los frenos del coche. Pero lo cierto es que cada vez es más frecuente el freno “de mano” eléctrico, que en el futuro quedará reducido a un botón o ni siquiera a eso, como ya montan algunos modelos más avanzados.

Espejos retrovisores

El retrovisor es uno de los elementos del coche que apenas ha evolucionado desde los principios de la automoción. Sin embargo, las cámaras de visión trasera son cada vez más comunes en los nuevos modelos, y en un futuro próximo video-retrovisores podrían sustituir incluso a los retrovisores exteriores de toda la vida. De hecho Japón se ha convertido en el primer país en permitir coches sin retrovisores siempre que monten alguno de estos sistemas.

Coches sin sistemas de seguridad

Ya no estamos hablando de no incorporar el ABS o EPS, sino de que todos los que rondamos los 35 hemos viajado de niños sin sistema de retención infantil, hemos conocido los asientos traseros sin reposacabezas y por supuesto éramos muy laxos en cuanto al uso del cinturón de seguridad. Incluso conozco personas que han viajado de niños acostados en colchonetas en los asientos de atrás. Algo inconcebible hoy en día y que a nuestros hijos les parecería de trogloditas.

El coche, tal y como lo conocemos

Pues sí, teniendo en cuenta que países como Holanda o Noruega han decidido prohibir los automóviles de gasolina a partir del 2025, es probable que al menos los hijos de holandeses o noruegos no conozcan los coches de combustión y piensen en ellos, los pocos que puedan ver, como sucias y ruidosas máquinas de épocas remotas.

Algo similar podría ocurrir con el coche “con conductor”. Expertos en robótica afirman que, con el progreso exponencial de la inteligencia artificial, en 10 o 15 años los vehículos autónomos estarán completamente implantados en nuestras carreteras y que los niños que nacen hoy, nunca tendrán que aprender a conducir.

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