Los ciclistas en busca de una nueva ley que reduzca el caos normativo

normativa ciclistaEl aumento del tráfico ciclista ha traído consigo situaciones novedosas para la circulación. Por desgracia, entre estas encontramos un aumento en la siniestralidad ciclista, algo que se experimenta en toda Europa. Concienciación y convivencia ciclista son fórmulas clave para evitar accidentes, junto al conocimiento de la normativa y las recomendaciones. Sin embargo, una de esas nuevas situaciones problemáticas se da como consecuencia de eso mismo, la excesiva diversidad de normas aplicadas a la circulación ciclista.

Los ciclistas son (también) vehículos con necesidades y particularidades muy concretas. Por ejemplo, aquellos que circulan en bicicleta saben que es muy diferente transitar por ciudad que hacerlo por vías interurbanas. De forma muy relacionada a lo anterior, resulta distinto utilizar la bicicleta como medio de transporte a hacerlo como práctica deportiva. Por eso, la propia normativa establece criterios diferenciadores para estos escenarios. Un ejemplo lo encontramos con la no obligación del uso del casco en ciudad.

En todas esas situaciones se ha de cumplir con la ley, reglamentos y/o ordenanzas que no buscan otra cosa que garantizar la seguridad vial. Pero, ¿qué ocurre cuando existen discrepancias entre las diferentes reglas?

Circulando por el carril… pero, ¿qué carril?

Pues que se pueden producir situaciones como esta que van en detrimento de la convivencia ciclista. En la misma, conductora y ciclista discuten airadamente.

De los numerosos detalles que pueden inducir a duda por parte de ciclistas y conductores se encuentra el de la elección del carril por el que circular. El criterio que lo determina suele venir recogido en las ordenanzas municipales. En el ejemplo madrileño al que asistimos, los ciclistas no pueden utilizar el carril destinado a autobuses, salvo que se den una serie de requisitos, como de una señalización obligatoria.

Este es solo una ejemplo de una situación que se repite a diario e innumerables veces en nuestras ciudades (y carreteras). Por eso, los diferentes colectivos ciclistas reclaman, para la próxima reforma de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, la unificación de criterios.

En el caso del uso de los carriles, las divergencias y el desconocimiento existen incluso sobre en qué casos es obligatorio circular por el carril bici. Ese desconocimiento de estas normas, incluye, no solo a ciclista, sino también a muchos ente locales que señalizan de forma inadecuada. Por eso, la unificación lleva aparejada una necesaria claridad y sencillez.

Circulando por el carril… pero, ¿por qué zona del carril?

Un ciclista, como cualquier conductor, tiene la obligación de conocer y cumplir con la normativa sin excepción. Del mismo modo y dada su vulnerabilidad, no puede permitirse el lujo de caer en distracciones, tan de actualidad, que alejen su atención de la calzada. Muy relacionado con esto está el uso que los ciclistas hacen de los carriles.

¿Por qué zona del carril han de circular? La repuesta a esta pregunta debería ser sencilla, pero no siempre lo es. Para empezar, depende de la normativa de cada municipio. Incluso existe cierta confusión procedente de las recomendaciones oficiales. Mientras que la DGT, en su guía del ciclista, aconseja que los ciclistas circulen en ciudad por la parte «más próxima a la derecha de la vía», muchos colectivos recomiendan hacerlo por el centro del carril.

Es lo que señala la ordenanza de la ciudad de Madrid («centro del carril derecho»). Es un buen ejemplo del caos derivado de algunas normas relacionadas con la bicicleta. En este caso, la recomendación de la DGT difiere de lo que establece la norma municipal de la capital de España.

¿Y qué opinan los ciclistas?

normativa ciclistaLa cuestión del posicionamiento del ciclista en el carril no es un tema baladí. Está directamente relacionado con la seguridad vial de los ciclista e, incluso, con la «posición social» que la bicicleta posee en la calzada. La conquista del centro tiene también mucho que ver con su consideración como vehículo.

Según Iván Villarrubia, de la publicación de referencia En bici por Madrid, la circulación por el centro del carril contribuiría a reducir hasta el 90% de los accidentes y situaciones de riesgo que se dan en vía urbana.

En Madrid esa norma es de obligado cumplimiento para las bicis, que es tanto como decir que es obligatorio circular con espacio de seguridad. Lógico ¿verdad? No entendemos por qué todavía no es una norma estatal en vías urbanas, por qué en algunos sitios se debate si debería de ser opcional tener espacio de seguridad, o por qué hay municipio donde ni siquiera está permitido.

El caos normativo también se puede comprobar en las diferencias que establecen las ordenanzas de los municipios al Sur de la capital. El análisis, realizado por el Proyecto Bicisur y del que se hicieron eco en En Bici por Madrid, ayuda a entender la barrera de regulación de la que hablamos.

Convivencia ciclista y nueva movilidad

Como vemos, queda mucho trabajo por delante, tanto legislativo como de concienciación. El aumento del tránsito ciclista, lejos de disminuir, no dejará de aumentar en mayor o menor medida durante los próximos años. Ejemplos de esta evolución se pueden encontrar en toda Europa.

Las autoridades de las grandes ciudades, además, se decantan cada vez más por apoyar al ciclismo. Los beneficios para la circulación en las urbes, como la disminución del tránsito reduciendo los atascos y la de las emisiones contaminantes, son bien sabidos. Los conflictos viales y la necesaria convivencia ciclista, junto a la actualización de las normas, no son más que síntomas de este profundo cambio en la movilidad urbana.

En Circula Seguro | Cómo circular con seguridad en bicicleta por la ciudad

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