Consejos para una conducción segura (y 4): buenas conductas del conductor

conduccion segura

Los siniestros viales son una de las principales causas de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años. Da miedo pensar que no sólo hablamos de fallecidos sino también de lesiones y fracturas: desde alteraciones de los huesos hasta la invalidez total o parcial y, puede que, hasta secuelas de por vida.

Parece que nos hemos acostumbrado a escuchar en las noticias de cada lunes el número de víctimas del fin de semana, del puente y de las vacaciones como si fuese algo normal, sin nada a cambio, a pesar de que las víctimas suman, no restan como nos contó, en su día, Ana María Campo de la Cruz, Fundadora y Ex Presidenta de la Asociación Stop Accidentes. No obstante, existen las conductas evitables durante la conducción. Una serie de comportamientos que empiezan reconociendo el riesgo para la salud física y la seguridad de los demás. Para ello, vamos a citar algunas conductas que favorecen la conducción segura:

Comprobar estado de neumáticos

Igual que nos acordamos de la ropa de invierno cuando viene el frío, del paraguas ante las posibles lluvias que se avecinan, debemos acordarnos también de nuestro vehículo, en concreto, de sus neumáticos por el riesgo que supone llevarlos en mal estado. Un ejemplo claro para entender la importancia de llevar unos neumáticos en buenas condiciones sería comparar las ruedas con el calzado, ya que los neumáticos son como los zapatos del vehículo y la superficie del neumático en contacto con el suelo viene a ser como la suela de los zapatos.

Pues bien, tal y como explicamos en este artículo los neumáticos no tienen fecha de caducidad, por lo que precisan de una comprobación o revisión periódica con independencia de la fecha de fabricación, para detectar síntomas, bien, por kilometraje o uso que indiquen que han perdido sus propiedades.

Desde Circula Seguro, aconsejamos revisar los neumáticos antes de las primeras lluvias ya que éstos son responsables del comportamiento del vehículo. ¿De qué sirve tener un vehículo con todos los extras y adelantos, si no es capaz, por ejemplo, de utilizar toda la eficacia de los frenos debido a unos neumáticos desgastados?

Colocar de forma correcta el reposacabezas

El reposacabezas activo, en inglés Active Head Restraint, es un elemento de seguridad pasivo que detiene el movimiento brusco de la cabeza hacia atrás cuando se produce una colisión por alcance evitando lesiones en las cervicales. Dicho de otra manera, previene el llamado efecto látigo que se produce por el impacto directo sobre la cabeza y que llega a transmitir su fuerza a la región cervical. De ahí que los movimientos realizados por el cuello, tras recibir un fuerte golpe en la parte trasera del vehículo, con una hiperextensión y una posterior hiperflexión de la columna cervical provoque en sí mismo el temido latigazo o esguince cervical.

Por ese motivo y para que el reposacabezas activo cumpla su función tiene que detener el movimiento de la cabeza sin causar daño a los ocupantes del vehículo en caso de impacto o colisión. Para ello, el reposacabezas debe estar a la altura idónea con el fin de cortar cuanto antes el arco que describe el movimiento de la cabeza hacia atrás. La altura correcta, según varios fabricantes de coches, se consigue cuando la parte superior de la cabeza queda al mismo nivel que el reposacabezas en altura. También aconsejan que la separación o distancia entre el reposacabezas y la cabeza, sea entre cuatro y siete centímetros.

Guardar una distancia de seguridad adecuada

La distancia de seguridad entre vehículos es aquella que permite al conductor de cualquier vehículo detenerse y sin llegar a colisionar, en el caso de frenada brusca, contra el vehículo que le precede. Para ello, hay que tener en cuenta, la velocidad propia y la del resto de vehículos, las condiciones ambientales y adherencia de la vía para poder determinar la distancia de seguridad aconsejable. Ante un peligro, para detener nuestro vehículo tenemos que tener en cuenta la distancia de reacción y la distancia de frenado.

Si no guardamos la distancia de seguridad no sólo ponemos en riesgo nuestra vida sino la de los demás. Una conducta que dependerá exclusivamente del conductor tal y como podemos ver en las imágenes de este vídeo, donde se demuestra que las prisas al volante y la conducción agresiva son acciones insolidarias y poco respetuosas.

Mantenerse siempre alerta durante la conducción

La capacidad de observación que tiene todo conductor durante la conducción dependerá, entre otros factores, del buen uso y manejo de los mandos del vehículo y de la capacidad de concentración que se tenga durante la distancia que le queda por recorrer. La planificación del viaje implica o lleva consigo saber el tiempo que se tarda de ‘A’ a ‘B’ pero no siempre se podrá cumplir debido a imperativos del tráfico rodado y al estado de la vía con sus condiciones medio ambientales.

Por tal motivo, durante la conducción, el nivel de atención o alerta debe permanecer para llegar con seguridad a nuestro destino. Cualquier contratiempo que sume tiempo a nuestro desplazamiento debemos compensarlo con un buen descanso y no al revés. Por eso, el conductor pro-activo, es decir, el que aplica una conducción eficiente o preventiva basada en la anticipación estará predispuesto a resolver con éxito situaciones donde se requiere una rápida respuesta.

Una formación ante situaciones de riesgo ayuda a la realización de conductas que favorecen una conducción segura. El curso de conducción responsable de Fundación MAPFRE para jóvenes nos da una idea de los peligros que podemos encontrarnos durante la conducción y cómo superarlos con éxito. Unos riesgos que están asociados a las principales causas de las que hablamos al principio tales, como:

Alcohol y Drogas,
Atención y distracciones,
Respeto a las normas,
Estrés, sueño y fatiga,
Tecnología aplicada a la seguridad.

Video | DGT
En Circula Seguro | ¿Qué probabilidad tienes de sufrir un accidente de tráfico?

En Circula seguro | Consejos para una conducción segura: