Consejos para una conducción segura (1): Ergonomía y posición al volante

poscion volante

Una posición correcta al volante nos dará un mayor control, mayor libertad de movimientos y, por tanto, mayor estabilidad dentro del vehículo. De esa forma, se retrasaría la aparición del cansancio y sueño, así como los efectos negativos que originan las distracciones durante la conducción. Por otro lado, la postura correcta permite un buen funcionamiento de los elementos de seguridad activa y pasiva del vehículo. En el caso de sufrir una salida de vía, colisión o choque, las lesiones se podrían evitar o, en su caso, reducirse. No obstante, una conducción segura comienza por una buena posición al volante.

En primer lugar y a motor parado, debemos proceder a una revisión y composición estática del vehículo sobre: asientos, mandos y distancias. Para ello, debemos regular el asiento de manera que nos permita, durante la conducción, no sólo tener una postura cómoda sino también, tener una buena visibilidad y fácil acceso a los mandos del vehículo. Todo ello, para reaccionar con rapidez ante cualquier situación de riesgo o emergencia como, por ejemplo, giro del volante, accionar el freno o cualquiera otra maniobra evasiva simple o compleja.

Claves para una correcta posición al volante

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Una vez regulado el asiento y el volante, (por ese orden), no podemos olvidarnos de la posición de las manos sobre los mandos y dirección del vehículo. La regla de situar nuestras manos a las nueve y cuarto o a las diez y diez, nos proporcionará una mayor rapidez a la hora de realizar cualquier maniobra con el volante. Del mismo modo, la correcta colocación de las manos nos protegerá sobre lesiones en las muñecas y antebrazos sobre todo, ante la activación de la bolsa de aire del airbag, situada en el interior del volante, como consecuencia de una colisión o impacto frontal del vehículo.

Cuando veamos la forma de trazar las curvas hablaremos de la posición y movimiento de las manos sobre el volante. Mientras tanto, nos quedamos con la simple posición del volante y lo que no debe hacerse nunca con el volante:

– Soltar el volante para que las ruedas vuelvan a su posición una vez acabado el giro,
– coger el volante por dentro, por abajo o por los radios del mismo,
– colocar las manos juntas en un mismo punto o cruzar las manos en el volante,
– colocar la mano derecha en la palanca de cambios, salvo cuando procedamos a cambiar de marcha y
– colocar la mano izquierda en la ventanilla ya que dificulta los movimientos y puede resultar peligroso en caso de sufrir una colisión lateral o salida de vía.

Estas son las tres posturas incorrectas al volante más frecuentes

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1. Sentarse incorrectamente en el asiento del conductor, (foto de la izquierda, primera fila, de arriba), es una de las posturas que más inconvenientes presenta durante la conducción. Sentarse muy estirado o recostado se pierde fuerza y prontitud a la hora de realizar maniobras sobre el volante. En caso de impacto frontal puede provocar lesiones por transmisión del impacto a través de los brazos y en caso de alcance se aumenta las posibilidades de lesiones en toda la columna. Una postura que puede originar lesiones cervicales debido a la separación entre la cabeza y la proyección del airbag. En el caso de ir recostado sobre el asiento, ocurre más de lo mismo, se pierde sensibilidad respecto a la trayectoria y movimiento del vehículo, al no tener un contacto completo con el asiento. Además, ir sentado excesivamente hacia atrás o recostado, aumenta el riesgo de sufrir el efecto submarino o lo que es lo mismo, el deslizamiento del cuerpo hacia el espacio que existe debajo del volante.

2. Sentarse muy pegado al volante y sin apoyar la espalda, (foto de la derecha, primera fila, de arriba), es la postura más peligrosa. Si vamos muy pegados, reducimos la limitación de movimientos. Unos movimientos que serían muy acusados en los brazos debido al no tener suficiente espacio entre el cuerpo y el volante. La capacidad de manejo de los mandos también se vería muy forzada y podría ocasionar contracturas musculares. En caso de fuerte choque frontal, si vamos muy pegados al volante, se correría el riesgo de sufrir lesiones en ojos producidas por el despliegue del airbag. En caso de alcance, el impacto contra el reposacabezas y luego contra el volante puede provocar lesiones en la cara por el efecto rebote. Por otro lado, si además de ir muy pegados al volante vamos sin apoyar la espalda, la postura presenta el inconveniente de que, al ir separado del asiento y mantener sujeto el propio cuerpo, se pierde: tacto sobre el volante y rapidez en los movimientos.

3. Sentarse con el volante muy alto o muy bajo, (fotos de la segunda fila de arriba), puede ser motivo de un agarre inadecuado del volante. Las manos pueden chocar con las piernas (o al revés) en ciertas maniobras. El problema de ir sentados demasiado bajo respecto al parabrisas delantero del vehículo es que se pierde amplitud de campo visual. A mayor dificultad de visión más tiempo tendrá nuestro cerebro de procesar los datos y posibles peligros que captemos a través de la vista. Si vamos demasiado bajos sentados al volante tenemos que realizar el sobreesfuerzo de elevar constantemente el cuello para ver el tráfico y, en consecuencia, puede favorecer la aparición de contracturas cervicales ante aceleraciones o deceleraciones fuertes durante la conducción. Si vamos sentados demasiado alto, reducimos la distancia de nuestro asiento con el techo del vehículo y, en consecuencia, podemos tener lesiones en la cabeza y cuello ante una elevación brusca debido a un resalto o tras sufrir una colisión frontal.

Gracias, Alonso, por la pista y colaboración

En Circula Seguro | Cómo regular la posición de conducción: el asiento