Consejos para evitar errores en ángulo muerto

Retrovisor_ángulo_muerto

¡Ojo con el bus! Y este… ¿Ahora por qué se para ahí? ¿Y esa moto? ¡¿De dónde ha salido?! Ah sí, estaba en el ángulo muerto. Por mucha experiencia que tengamos, la conducción en un centro urbano a determinadas horas es una actividad estresante. Hay tanto que controlar. En un largo viaje, puede ocurrir lo contrario: nos relajamos.

Así, con el paso del tiempo, de los kilómetros en un largo viaje o del estrés de la hora punta, podemos llegar a descuidar algunos apartados de la conducción. Uno de ellos, puede ser el control de los ángulos muertos al querer cambiar de carril o girar en una calle. Comprobar los retrovisores no es suficiente. He aquí unos consejos sencillos que nos evitarán cometer errores de apreciación del ángulo muerto.

La posición de los retrovisores puede provocar un ángulo muerto

Muchos conductores ajustan los retrovisores de tal manera que ven en ellos el lateral de su coche. Sin embargo, esto puede crear un ángulo muerto. Y es que queda mucho espacio sin reflejarse en el espejo del retrovisor. Lo ideal es ajustar los retrovisores exteriores de tal modo que el flanco de nuestro coche sólo se intuya en el borde interior del espejo. En realidad, no necesitamos ver nuestras puertas mientras conducimos.

No te fíes sólo de los espejos para ver otros vehículos

No hay que confiar exclusivamente en los retrovisores para ver si hay un vehículo a al lado nuestro o se está acercando antes de cambiar de carril o girar. Por muy bien posicionados que estén los retrovisores, siempre habrá un pequeño ángulo muerto. Por ejemplo, en autopista de tres carriles nos disponemos a adelantar un camión, pero el coche del tercer carril ha terminado su adelantamiento y está volviendo al carril central justo cuando hemos decidido adelantar al camión. En nuestro retrovisor, no lo veremos. Siempre hay que girar la cabeza antes de cambiar de carril.

Una posición de conducción también es importante para controlar el ángulo muerto

Hay varios conceptos ha tener en cuenta a la hora de conseguir una buena posición de conducción. Desde la distancia con el volante, la altura del asiento, etc. Pero también debe ser una postura en la que podamos ver controlar todos los retrovisores del coche sin hacer grandes movimientos con la cabeza. Además, no debemos tener el asiento tan atrás que el pilar B del coche (el pilar entre las dos puertas) nos bloquee el campo de visión si giramos la cabeza.

Una mejor consciencia del tamaño de nuestro coche

Cuanto más grande es el coche, más grande serán los ángulos muertos. También significa que ocuparemos más espacio al cambiar de carril. El problema es que muchos conductores se empeñan en no respetar las distancias de seguridad. Si miramos en el retrovisor y tenemos la sensación de que tenemos sitio para cambiar de carril, en realidad puede haber otro coche escondido en el ángulo muerto. Es algo ha tener todavía más en cuenta si tiramos de un remolque.

Estimar la velocidad de los otros vehículos

La velocidad influye mucho cómo cambian las cosas en la carretera. En carreteras lentas es poco probable que alguien te vaya a adelantar a mucha velocidad. En ciudad, antes de girar hay que tener cuidad con las motos. El faro que veíamos a lo lejos, cuando vayamos a girar a la derecha, puede haberse transformado en una moto que está a nuestra derecha a la altura de la puerta trasera de nuestro coche.
En autopista, también hay que evaluar la velocidad a la que vienen los vehículos que nos siguen. Lo que nos parecía un punto a lo lejos y nos daba tiempo a adelantar, resultará ser un coche a pocos metros nuestros. Y es que no todo el mundo va a circular al mismo ritmo que nosotros y no todo el mundo a respetar los límites legales.

Foto | Paul Joseph