Consejos para la hibernación de tu moto

¡Ya llegó la Navidad! Ya llegaron de nuevo las reuniones familiares, las cenas y comidas con unos y otros, las compras de regalos y las escapaditas invernales a la estación de esquí. Con tanto ajetreo, el frío y el tráfico es normal que se te pueda pasar por la cabeza la idea de darle un merecido descanso a tu inseparable motocicleta, que bien te ha acompañado a lo largo de todas y cada una de tus travesías. Pero, ¿sabes realmente cómo hibernarla o, por el contrario, pensabas que la ibas a abandonar? De ningún modo, con estos breves trucos podrás encontrar tu moto como nueva para la nueva temporada.

 Llega el frío, ¿se acaba la pasión?

Que haga fresquito, llueva, sople el viento y las condiciones del asfalto no sean las más adecuadas para circular no son razones suficientes para perder el entusiasmo por las dos ruedas. Bien es verdad que es normal sentir cierto desánimo a la hora de circular en moto en un día típicamente invernal, sobre todo si dispones de un vehículo cubierto y con climatizador, pero tampoco resulta adecuado dejar la moto parada durante largas temporadas. Es conveniente arrancarla de vez en cuando para mover sus articulaciones y sobre todo prever con antelación posibles temporadas de hibernación para hacer una puesta a punto antes de echarle la manta por encima.

Ten en cuenta que, uses o no la moto, es obligatorio tener ciertos documentos en regla tan sólo por el hecho de disponer de ella en el garaje. Por ley, al menos estás obligado a haber contratado un seguro que cubra la responsabilidad civil o el daños a terceros; a disponer de la revisión ITV favorable y en vigor; y por último a pagar el impuesto de circulación de manera anual.

Sencillos pasos para hibernar tu moto

La motocicleta se desgasta por el uso, pero sin que necesariamente salga del garaje puede deteriorarse en puntos igualmente graves como son los neumáticos, la batería, por la oxidación de las partes metálicas, la degradación de las piezas plásticas o la descomposición de la laca y pintura… Hibernar la moto puede ser una excusa para hacer un buen mantenimiento y tenerla cuidada tras la utilización que se le viene dando durante el año. Pero si, en cambio, tenías pensado aparcarla una temporada más larga, estos consejos pueden ahorrarte bastante dinero en futuras reparaciones, por consecuencia del abandono.

Busca un lugar de aparcamiento adecuado: que esté resguardado del frío, el viento y la humedad y, sobre todo, que sea seguro para evitar las miradas ajenas. Si te quieres curar en salud, usa un candado antirrobo o anclajes de pared o de suelo. Y recuerda no dejar nada a la vista o en la guantera como documentación, papeles, llaves…

Acaba con la suciedad: la moto agradecerá que te manches un poco las manos. La suciedad puede deteriorar los plásticos (carenado y asiento) y los metales (aluminio y acero), por lo que es recomendable realizar un buen lavado antes de guardarla. El secado es igualmente importante si no queremos que muchas piezas se oxiden. Limpiar el filtro de aire con una pistola de aire comprimido, dar cera protectora o un spray antioxidante a ciertas piezas metálicas, así como el desmontaje de las bujías, resulta ideal. Después de este proceso la moto debe cubrirse con un plástico, manta o con una funda especial transpirable de microfibra que evite que se condensen los líquidos.

Levántala con un caballete: de esta forma se descarga el peso sobre los neumáticos y las suspensiones. El caballete resulta más conveniente que la pata lateral pues con la moto inclinada se puede caer aceite, con el caballete, en cambio, se mantiene elevada, erguida y estable.

Aumentar la presión de las ruedas: Si le introducimos medio o un kilo de presión por encima de la normal, la carcasa de los neumáticos se deformará menos, aguantará mejor el peso y se pueden evitarán pequeñas fugas. No sería mala idea tampoco proteger la goma con calentadores si el lugar de aparcamiento es muy frío.

Engrasado: de los cables de mando, articulaciones, piezas metálicas del circuito y, sobre todo, la cadena, una gran abandonada. Si la cadena no está engrasada puede oxidarse o agarrotarse.

Cambio de aceite y solución de pequeñas averías: puede ser un buen momento para dejar arreglados esos detalles a los que no prestas tanta atención y que pueden agravarse: las luces fundidas, las fugas de líquidos, el estado de los frenos y la pintura, la tensión de la cadena, etc. El cambio de aceite permite limpiar de impurezas y purgar el motor por dentro. Y ya que estás manos a la obra, reemplaza el filtro de aceite también.

Vaciar el agua del circuito: si se acumula el agua en los tubos pueden congelarse y estallar, lo que supone un problema bastante grave.

Vaciar las cubas del carburador: en motos sin inyección se debe vaciar el carburador dejando el grifo cerrado. Es un tornillito en la base que permite evitar los posos y que la suciedad se acumule.

Desconectar la batería: como dicen la mayoría de los talleres: “Las baterías se venden en primavera”. Si no quieres tener que pedir un recambio pasados unos meses, te recomendamos que quites el fusible de motor y desconectes la batería quitando el borne (positivo o negativo, es indiferente). De esta forma la batería no consume ni se descarga. Luego puedes plantearte si sacarla de la moto para evitar fugas de ácido o robos; o si la dejas conectada con un cargador en modo mantenimiento (carga de goteo). Cualquier opción es buena.

Llenar el depósito: en el caso de motos de inyección, si se deja el tanque lleno se consigue minimizar el aire interior y por tanto se puede evitar que éste se oxide por dentro.

¡Prueba conseguida! Moto asegurada y lista para la próxima ocasión. En cualquier caso, desde aquí te animamos a que saques la moto a pasear en invierno, siempre con seguridad y precaución y que el frío no congele tu relación con la moto.

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