Consejos de seguridad para circular por el garaje comunitario

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Quien más y quien menos dispone de una plaza de garaje en su vivienda, a menos que se trate de una zona donde no se puede construir un garaje subterráneo (pasa en algunas zonas de algunas localidades, normalmente por temas de corte arqueológico), o cualquier otra razón que no se nos ocurra. Cuando decimos “dispone de”, es que o bien la alquila junto a la vivienda, o bien la tienen en propiedad, o bien alguien se la ha cedido para su uso. En cualquier caso, también existen consejos de seguridad para circular en los garajes, ya sean comunitarios, parkings públicos, o privados.

Me interesa especialmente hablar de los garajes comunitarios porque son los que compartimos con nuestros vecinos, y que en fincas donde hay mayoría de parejas jóvenes, tienen niños pequeños. Es en esos casos, en los que hay niños pequeños, en los que más me interesa recalcar que el garaje no es la calle, sino una zona común para los vecinos en la que nos podemos encontrar a cualquiera, en medio, y sin aviso previo, por lo cual ha de extremarse la precaución.

El síndrome de la “prisa hasta en tu propia plaza”

Vivimos en una época de actividad frenética que, de forma objetiva, empeora con la manía de tener prisa para todo, a todas horas. Cada mañana temprano existen verdaderas oleadas de estrés familiar en muchas casas, porque nos hemos levantado con el tiempo justo, hay que preparar a los niños, llevarlos al colegio y llegar a tiempo a nuestros respectivos trabajos. Eso se traduce en muchas cosas, y entre ellas la que nos ocupa: las prisas en el garaje. Salir a toda pastilla, o entrar a toda pastilla cuando llegamos a comer, y hacerlo en un lugar en donde no debemos pasar de 10 km/h (no hay necesidad real), y que oculta gran cantidad de posibles vecinos haciendo “sus cosas” en la zona.

Si unimos a ello una iluminación que, sin ser insuficiente, a veces tarde en activarse al paso, o bien tiene zonas en donde hace falta que alguien cambie los tubos, los riesgos se multiplican… y honestamente, son riesgos estúpidos de asumir. Dudo que en la mayoría de los garajes comunitarios modernos nos lleve más de 30 segundos abandonar la plaza (sin contar el tiempo que tardamos en acomodarnos en el coche, y arrancar) y llegar a la puerta de salida. Y me refiero a los más modernos, porque en los más antiguos y ratoneros no hay mucha gente que pueda ir a más de esos escasos 10 km/h.

En un garaje comunitario podemos encontrarnos de repente con los hijos pequeños de nuestro vecino, que salen del coche y, despistados, caminan hacia el ascensor, absortos en sus pensamientos, sus juguetes o sus consolas de videojuegos. Puede que ellos no nos vean, y puede que nosotros no los veamos. Es necesario circular con las luces de corto alcance encendidas para ser más visibles, y ver mejor, y sobre todo porque puede que la luz, como ya dijimos, no funcione del todo bien, o se apague, sin más.

Para mí, en resumen, estos son los consejos básicos de seguridad en el garaje: limitar la velocidad a la mínima imprescindible es importante, porque nos permite tener tiempo de reacción suficiente ante un imprevisto (niño corriendo) y minimizar las consecuencias de cualquier impacto; las luces de cruce encendidas para hacernos ver, y para ver mejor.

Parece una obviedad, pero la experiencia me dice que muchas personas se despreocupan en el momento de entrar en sus garajes, y de hecho hasta se pueden ver en las columnas los efectos de la desidia a la hora de maniobrar en lugares que, a veces, son estrechos o tienen mala visibilidad.

Foto | 55Laney69