Consejos clave para mejorar el confort en el coche durante el verano

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Entramos en el verano y con él se disparan las temperaturas más allá de los 40 grados en las horas más calurosas en buena parte de la Península Ibérica. Por ese motivo intentamos mantener nuestras casas lo más frescas posible, bajando persianas y encendiendo el aire acondicionado y ventiladores buscando un poquito de confort.

Igual que buscamos mejorar nuestra comodidad en casa, hacemos lo mismo en el coche, aunque a éste no le prestamos la misma atención. Cabe recordar que conducir sintiéndonos cómodos se reduce la fatiga y las probabilidades de sufrir un percance en nuestros desplazamientos, bien sean rutinarios o en los viajes de vacaciones. Por eso aquí van una serie de consejos que nos vendrán bien a la hora de mantener nuestro coche en una temperatura aceptable durante el verano.

En primer lugar, si disponemos de una plaza de garaje cubierta recomendamos sacarle el máximo partido durante el verano. Los garajes suelen ser lugares frescos, o al menos no tan calurosos como la calle, y al estar lejos de la luz solar evitaremos que el coche parezca un horno cuando vayamos a montarnos.

Si no tenemos esta posibilidad y estamos obligados a dejarlo en la calle, lo mejor será buscar la sombra, aunque no siempre es fácil encontrar un hueco. Lugares parcialmente techados o edificios nos servirán como refugio de los rayos del sol. Hasta ahí todo bastante lógico, pero recuerda que la tierra gira y la sombra se desplazará, por lo que es fácil que cuando vuelvas a recogerlo nuestra estrella más cercana esté incidiendo sobre él. Las sombras de los árboles son refugios que se suele utilizar muy a menudo, aunque no son del todo recomendables por la resina que desprenden y por las heces de las aves que caerán sobre la carrocería y el parabrisas, dañando la pintura y dificultando nuestra visión.

Si por “H o por B” tenemos que dejarlo aparcado al sol, mejor será que intentemos aislar el habitáculo lo máximo posible de sus rayos. Dejando el coche sin ningún tipo de protección específica, es fácil que cuando vayamos a subirnos poco tiempo después la temperatura del interior sea unos 10 grados centígrados superior a la del exterior. Esto se debe al efecto invernadero que se produce al dejarlo totalmente cerrado, por lo que si en el exterior hay 40 grados el habitáculo rondará los 50 rápidamente.

El uso de parasoles que hacen efecto de espejo reduce una buena parte de todo ese calor, así que si tienes uno ponlo en la luna delantera y si por casualidad tuvieras otro no estaría de más que lo pusieras en la trasera. Si no tienes ninguno, haz el favor y cómpralo, que cuesta “cuatro perras”. Por otro lado, las lunas traseras oscurecidas hacen un efecto muy similar al del parasol porque dejan pasar poca luz al habitáculo, por lo que si nuestro vehículo dispone de ellas, mucho mejor. Un par de trapos del tamaño de las ventanillas también nos pueden ayudar a taparlas (te recordamos que las delanteras no pueden ser oscurecidas), lo que reducirá otro poquito más el calor en el interior.

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Tanto si hemos seguido el paso anterior como si no, si nuestro coche sigue teniendo una temperatura interior muy elevada al ir a montarnos es recomendable bajar las ventanillas, arrancar el motor y hacer funcionar el ventilador de la climatización aunque en un principio sin conectar el aire acondicionado. De este modo crearemos corrientes de aire que expulsarán el aire caliente del habitáculo reduciendo unos cuantos grados la temperatura en pocos minutos. Eso sí, mientras hacemos esto mejor esperar fuera del coche, ya que el aire que expulsará el ventilador por las rejillas de ventilación será bastante desagradable.

Después podemos subirnos al coche, conectar el aire acondicionado y fijar una velocidad del ventilador interior lenta para dar tiempo a que el evaporador del sistema interior se enfríe. Mientras tanto podemos ir colocándonos y abrochándonos el cinturón de seguridad, pero ojo, cuidado no toques su hebilla, que estará muy caliente al ser metálica. Una vez el evaporador se encuentre a su temperatura de funcionamiento, que suele ser de alrededor de 5 grados, notaremos como poco a poco el habitáculo se enfría.

Por otro lado, no es recomendable enfocar las salidas de aire directamente a nuestro cuerpo. Un cambio de temperatura tan brusco no nos sentará nada bien. También recordamos que es conveniente sustituir el filtro de aire del habitáculo cada verano, que también se conoce como “antipolen”, para mejorar el enfriado del habitáculo y la calidad del aire.

Como último consejo, si puedes evitar conducir durante la salida y la puesta de sol, hazlo, ya que será cuando más nos deslumbre, con la peligrosidad que ello conlleva.

Fotos | m-gucci, hikmetyildiz

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