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Hasta tres veces sopló y en las tres dio positivo. Y todo en menos de una semana. La chica, de 26 años y vecina de Badalona, lo tendrá difÃcil para explicar por qué no le bastó ni una ni dos denuncias para dejar el alcohol a la hora de conducir. Tres dÃas diferentes, tres positivos. Y siempre en el mismo punto de control.
DÃas atrás ocurrÃa algo asà en Gijón. Un joven de 28 años fue denunciado por su tasa de alcohol dos veces seguidas. Del primer control al segundo habÃa pasado una hora. ¿Cómo puede ser? Pues porque tras la primera prueba un amigo se hizo cargo del coche. Cuando la PolicÃa comprobó que el vehÃculo volvÃa a estar en manos del conductor sancionado por alcoholemia, el amigo fue detenido por desobediencia.
Han pasado 22 años desde que Stevie Wonder nos chapurreara aquel consejo en forma de eslogan que quedó incrustado en el cerebro de varias generaciones: “Si bebes, no conduzcas”. Entonces nos sorprendió que alguien dijera que al volante no era bueno tomar alcohol. Hoy todos hemos oÃdo hablar ya de los efectos de la bebida sobre la conducción. Asà pues, no se trata de una cuestión de conocimientos, sino que hablamos de una cuestión de actitudes.
¿Qué está pasando? Quienes de manera reiterada son amonestados, sancionados y hasta privados del privilegio de la conducción saben que infringen la Ley, y saben que más allá de lo que dice la Ley hay un Fulanito o un Menganito más o menos cercano que se quedó en una silla de ruedas por culpa del alcohol. O que se quedó, sin más.
Quizá los que se echan a la carretera con alcohol en el cuerpo piensan que es una cuestión de suerte que nadie les pare y les pida explicaciones. Que el alcohol forma parte de la fiesta y la fiesta supone desinhibición, diversión y transgresión. Que lo suyo es una especie de ruleta rusa y que la emoción está en que no les pillen.
Esa es la historia de la ruleta rusa vista por quienes cogen el volante entre risas y con unas copas de más. Luego está la otra versión, la que ve el equipo del Samur, el forense y el Juez. Y esa versión no tiene ni pizca de gracia. Porque la suerte del que bebe al volante no está en que no lo pillen, sino en que él y sus acompañantes puedan contarlo.
VÃa | La Vanguardia, La Nueva España
En Circula seguro | Jóvenes, alcohol y accidentes: ¿de quién es la culpa?
Comentarios
3 veces en el mismo control? Pero es que esa tÃa es tonta del culo, si no no tiene explicación.
Yo no conozco a nadie cercano a mi que haya tenido un accidente por culpa del alcohol, pero si conozco a uno que habiendose pasado toda la noche bebiendo se fue con otros tres amigos a comprar churros y se cayeron con el coche por un puente (bajito y con zarzas). P'aberse matado, y vamos, el conductor se debió dejar la cara contra el parabrisas (Al dÃa siguiente la tenia toa hinchada) y los demás solo tenÃan arañazos de salir del coche por las zarzas y eso, tuvieron muchisima suerte sin duda alguna