Conducir sin pies ni manos

 

Coche adaptado

 

Vamos a jugar a rol. Somos conductores de una flamante furgoneta campestre y nos adelanta un turismo pequeño que en la próxima curva se sale de la calzada y se estampa, provocando una buena retención, pese a no haber más heridos que él mismo. El tipo circulaba bien, a buena velocidad, sin hacer maniobras bruscas… pero finalmente ha tocado el quitamiedos. Nos detenemos y vemos que se trata de un chaval joven, que lleva puesto el cinturón, que solo tiene una leve contusión y está un poco confundido. ¿Qué pensaríamos? ¿Defecto de novel? ¿Un despiste? Probablemente, de entre todas las cosas que llegáramos a pensar no se nos pasaría por la cabeza que quizá no fuera apto para obtener el permiso de conducción.

Pero juguemos con otro personaje. Vamos conduciendo la misma furgoneta que en el caso anterior, también nos adelanta un turismo… y se la pega. Detenemos nuestro vehículo, avisamos a las autoridades y todo lo pertinente. Entonces, nos damos cuenta de que el chaval joven, que tendrá unos veinte años, lleva extremedidades ortopédicas y conduce un coche adaptado. ¿Pensaríamos que se debe a su inexperiencia? ¿Cuántos de nosotros acabaríamos creyendo que no puede ser apto para conducir, si el resultado de la conducción es ese accidente? ¿A quién se le ha ocurrido que un tío sin manos ni pies puede ser apto para conducir? ¡Menuda estupidez! Y más blablablá.

La sociedad tiende a hablar más de la cuenta, y si no, que se lo pregunten a Andoni Agra. Vive en Barakaldo, Bizkaia y tiene 21 años. Le faltan los pies y las manos, pero utiliza unas prótesis que le permiten hacer vida normal y ahora, ha decidido obtener el permiso de conducción.

Tras el examen realizado por la autoridad sanitaria de Bizkaia ha tenido que esperar el visto bueno de la Dirección General de Tráfico, emitido desde Madrid. Andoni se convertirá así en el primer discapacitado sin extremidades que puede conducir en España. Su profesor, José Mari Andrés (Autoescuela Irrintzi, Bilbao) considera que estará listo para examinarse a primeros del próximo mes.

Andoni perdió sus manos y pies hace tres años, tras sufrir una meningitis y siempre había deseado conducir. Su miedo a no llegar bien al freno con las prótesis se ha visto disipado. El volante lo maneja gracias a un pomo que le permite girarlo con naturalidad y maniobrar más fácilmente y el cambio de marchas es automático, para evitar aglomeraciones en los mandos de pie.

¿Por qué hemos jugado a rol? Porque José Mari Andrés cree que Andoni Agra es igual o mejor que los demás, con el matiz de que él tiene que demostrarlo. Si otro sufre un accidente no pasa nada, pero si le ocurriera a él todos se preguntarían quién le ha dado el carné.
Lamentablemente hay cosas que aún se nos escapan en esta sociedad.

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Vía | Deia