Conducir con molestias o lesiones, ¿qué debemos tener en cuenta?

8197054060_ea4586570a_kEn este espacio nos ocupamos de muchos aspectos de la conducción que son habituales, como conducir con cansancio en el cuerpo y la mente (y sus peligros), lo contraindicado que está circular si estamos sujetos a un fuerte estrés, el riesgo de las migrañas… En general, cualquier cuestión que afecte a nuestra normalidad debe ser tenida en cuenta como posible factor de riesgo cuando nos ponemos tras el volante. Pero, curiosamente, no nos hemos adentrado en el mundo genérico de las “molestias” o “lesiones”. Sabemos que no podemos conducir con un brazo escayolado, o con cualquier otro miembro inmovilizado, pero ¿qué sucede si tenemos una uña del pie encarnada? ¿Y si tenemos una contractura en la espalda?

Como es lógico, existen tantas molestias como grados de las mismas, y no es lo mismo una muñeca abierta tras un esfuerzo puntual, que sufrir de artritis como algo crónico. Si partimos de esta base, es sencillo comprender que en un caso hay que ser conscientes de que, de manera puntual, podemos tener dificultades para conducir con seguridad, y en el otro debemos saber que, estando bajo tratamiento, tenemos que ser cuidadosos y prudentes, y siempre contar con el consejo del médico antes de nada.

¿Es peligroso conducir con una uña del pie encarnada?

Este ejemplo es trivial, además de ser algo aleatorio: podría ser otra molestia cualquiera de las que podemos sufrir de cuando en cuando: tortícolis o una tensión en el cuello por una mala postura; una contractura en la espalda; una muñeca abierta… Elijo la uña encarnada porque se refiere al pie, y el pie tiene un impacto decisivo en nuestra seguridad, al manejar el acelerador y el freno, y en menos medida (hablando de autovías), el embrague.

En primer lugar, es algo doloroso. Si lo sufrimos en el pie derecho, dependiendo del grado, puede que nos afecte al pisar los pedales, algo que en situaciones normales puede ser una anécdota, pero se convierte en algo muy serio cuando tenemos que pisar a fondo el pedal para una frenada de emergencia. Dile tú a alguien con ese dolor en el dedo gordo que pise a fondo. Se puede hacer, pero hay un momento de duda o de reflejo en el que evitaremos pisar con la debida fuerza, y quizás el dolor instantáneo nos puede hacer retirar el pie de forma parcial. Sí, es un peligro bastante gordo, llegado el caso, conducir así.

De hecho si nos referimos al cuello, también lo es porque si tenemos movilidad de cuello reducida tendremos visibilidad reducida; si tenemos una muñeca abierta, tendremos capacidad de maniobra reducida… No es cuestión de no conducir más, pero sí que deberíamos tener presente que es mejor resolver la causa del dolor, o la pequeña molestia, antes de disponerse a realizar un viaje.

¿Qué pasa con las enfermedades crónicas del sistema locomotor?

En este caso es necesario diferenciar qué tipo de enfermedad es, el tratamiento, etc. Esto solo puede hacerlo un médico, y de hecho tu médico, que es quien conoce tu historia y marca el tratamiento. No obstante, desde Médicos por la Seguridad Vial hacen una recopilación de consejos para estos casos, que vale la pena mencionar aquí.

  1. Por parte de los médicos, han de transmitirse a los pacientes los consejos sobre la interferencia en la conducción de su patología y del tratamiento prescrito.
  2. Un paciente con enfermedad crónica del sistema locomotor ha de recordar que, como peatón, debe medir sus capacidades al cruzar la vía pública.
  3. Como conductores es necesario planificar los viajes, conducir acompañados y evitar situaciones de riesgo por causas externas (de noche, con condiciones climatológicas adversas,…).
  4. Muy importante mantener los horarios de descanso, comidas y de las tomas de medicación.
  5. Mejor el trayecto habitual, y lejos de las horas punta.
  6. Algunos efectos secundarios de la medicación pueden  interferir con la conducción.
  7. Han de extremarse las precauciones, aumentar la distancia de seguridad, respetar los límites de velocidad y ejecutando maniobras seguras.
  8. Para pacientes con limitaciones del sistema locomotor, en trayectos largos, es bueno parar cada hora y relajar los músculos.
  9. Deben disponer de un informe actualizado de la situación clínica concreta, para en cualquier momento poder evaluar la capacidad de conducción en los centros de reconocimiento. Esto es muy importante por que en el reconocimiento se pueden establecer puntualizaciones, o recomendar mecanismos de adaptación que posibiliten, o faciliten, la conducción.

Foto | Robert Couse-Baker