Conduciendo por España (2/2)

Cruce

Después de comentar hace unos días, el lío que se hace la gente con el uso de las luces, uno de los errores más comunes que se comete, os comentaré otro par de detalles que he visto y que, por despiste o dejadez, los conductores no tienen en cuenta.

Primero, en los cruces. Si os habéis fijado, existen algunas intersecciones para incorporarse a una vía principal, en la que disponemos de un pequeño carril de aceleración cuando realizamos un giro a la izquierda. Normalmente, es la continuación del carril de espera que tienen los conductores que en el mismo cruce realizan un giro en dirección a la carretera en la que nos encontramos.

Si analizamos un poco esta intersección, nos daremos cuenta que al primero que tendremos que cederle el paso es al vehículo que se aproximan por nuestra izquierda. En caso de que no circule ninguno, tendrán prioridad los que se encuentren esperando para realizar el giro, pues ellos se encuentran a nuestra derecha y los dos disponemos de una señal de STOP. Si ya disponemos de hueco, cruzaremos el primer sentido de circulación para luego incorporarnos desde el carril de aceleración, o bien, esperar en él hasta que podamos continuar la marcha.

En un cruce por el que pasamos diariamente, no tendremos ningún problema, pero cuando circulamos por carreteras que no conocemos, la gente se enzarza en mirar a la vez para todos los sitios en vez de, según se aproxima, analizar qué tipo de cruce es y actuar en consecuencia. El problema es que, si tardamos más de lo debido porque vemos coches a nuestra derecha, los cuales no nos estorbarían en ningún caso para adentrarnos en el cruce; la gente que tenemos esperando detrás se desesperará, nos pitará y hará que todavía realicemos el giro de forma peor y, desgraciadamente, con más peligro. Recordad, visualizar el cruce al llegar.

Y como segundo plato, debemos recordar que en caso de circular detrás de otro vehículo, y no tener intención de adelantarlo, debemos dejar la suficiente distancia como para que otro conductor pueda rebasarnos a nosotros. Todos somos más o menos decididos en los adelantamientos, pero a veces es desesperante ver como algún conductor circula detrás de un camión, peligrosamente cerca y pegado a la derecha, con lo que no podrá adelantar situado en esa posición, pero no lo facilita tampoco al resto de los usuarios de la vía.

Al igual que con las luces, debemos sacar nuestra cabeza del recinto de metal en el que circulamos y acordarnos del resto.

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