Conducción de videojuego

Conducción de videojuego

El hecho que los videojuegos basados en la simulación de la conducción han alcanzado un nivel de realismo realmente impresionante queda más que patente en el hecho que los pilotos profesionales a menudo entrenan horas y horas en un simulador antes de acudir al circuito. Sin embargo, la conducción de videojuego no queda relegada a estos simuladores especializados en las fábricas de F1, cualquiera de nosotros podemos comprar en un centro comercial la tienda de nuestro barrio títulos altamente realistas.

Un ejemplo la trayectoria de Lucas Ordóñez. Ganó su puesto como piloto profesional, dos veces podio en las 24 horas de Le Mans, gracias a ganar un concurso a nivel europeo basado en un simple videojuego comercial. La pregunta es, si las habilidades de jugador le sirvieron a Ordoñez para demostrar su habilidad en las carreras reales, ¿la costumbre de conducir estos videojuegos puede afectar a nuestras actitudes respecto a la seguridad vial en la vida real?

Conducción de videojuego

La conducción de videojuego tiene principalmente dos modalidades. En primer lugar, están los títulos donde lo más importante es la simulación realista del manejo del vehículo, destinados a poner a prueba la peripecia del jugador. El elemento principal de la jugabilidad suele ser la competición.

En segundo lugar, hay juegos (de gran tirada) donde la conducción es un elemento más de un completo mundo virtual. El jugador circula por un mapa, con un denso tráfico rodado y peatones, como actividad integrante en una misión, o como mero método de transporte entre ellas. En éstas, abundan las ocasiones en que el objetivo involucra perseguir a otro vehículo, o incluso abatirlo.

Como podéis pensar, en este segundo tipo de juegos cuando el jugador se “sube” virtualmente a los mandos de un coche simplemente para desplazarse del punto A al punto B, la representación visual es prácticamente idéntica al hecho de subirse a un coche real para desplazarse a un destino concreto. Incluso vemos semáforos en rojo, señales, líneas continuas… Pero, ¿cuántos jugadores creéis que las acatan? Desde luego, el juego no ofrece ningún incentivo a respetar las normas.

Desde el punto de vista de la seguridad vial en el mundo real, podríamos pensar que la conducción de videojuego tiene dos riesgos potenciales; una asociada a cada tipo de juego (aunque, en cierta medida, ambos peligros pueden estar asociados a los dos tipos). Veamos cuales son.

Conducción de videojuego

El primer lugar, la sobreconfianza del conductor. Es decir, creerse un Colin McRae y convertir el trayecto al colegio de los niños en el rally de Montecarlo. Creo que salta a la vista que ni nuestras calles son el Col de Turini, ni los vehículos del parque rodante actual tienen las altas prestaciones que simulan estos juegos, ni las consecuencias de un fallo son las mismas en la vida real.

El segundo riesgo es la banalización de las actitudes necesarias para la seguridad vial. Si en un entorno de apariencia tan realista “conducimos” sin el mínimo respeto por semáforos, carriles y velocidades, ¿no nos hará eso “aprender” que podemos hacer lo mismo en la realidad?

Sin ir más lejos, yo mismo, como aficionado al ocio digital interactivo (hobby que cada vez cultivo menos por culpa de las obligaciones diarias) decidí aparcar temporalmente los títulos donde la simulación de la conducción tiene cierta importancia durante el periodo que duró mi formación en la autoescuela. Quería evitar que me influyera de forma negativa…

Un razonamiento probablemente tonto e incoherente. Si de verdad la conducción de videojuego puede afectar negativamente a la seguridad vial, entonces la decisión a tomar era abandonar para siempre esos juegos. No obstante, poco después volví a disfrutar de grandes obras del ocio digital donde la conducción es importante, y considero que ello no ha minado para nada mi concienciación vial.

Porque, como dice uno de los mantras de Circula Seguro, al final la educación vial es cuestión de eso, educación. Ser consciente que en el mundo virtual lo importante es la diversión, y que no pasa nada por fallar un poco. Por contra, lo importante en el mundo real es llegar sanos y salvos. Porque, como todos sabemos, en la vida real no reaparecemos en una esquina de la pantalla, parpadeando.

Foto | iMorpheus, popculturegeek, Mike Babcock

  • Escargot

    Al final todo depende de si la persona en cuestión tiene sentido común o no. Aunque también podríamos hablar de los simuladores de las autoescuelas. O podría quien los haya usado, yo no. ¿Son realmente una ayuda a la hora de familiarizarse con el vehículo? ¿O el salto entre el coche de mentiras y el de verdad sigue siendo abismal?

    De todos modos, los videojuegos me van más bien poco. Sólo me interesan el Tetris, el Solitario y Atrapa el Gato.