Conducción con niebla, comprender este fenómeno

Aunque siempre hablamos de la niebla en otoño o invierno, este fenómeno meteorológico puede aparecer en cualquier época del año de forma imprevisible. Puede reducir la visibilidad hasta hacer impracticables las carreteras por las que circulamos y en algunas zonas geográficas como los valles, puede sorprendernos al aparecer repentinamente.

Para conducir nuestro vehículo bajo este fenómeno que disminuye la visibilidad es necesario tener nuestro coche en perfecto estado de revista en primer lugar. Después, nunca está de más comprender en qué consiste la niebla y sus tipos si vamos a tener que convivir con estas nubes bajas, en ocasiones tan bellas como peligrosas.

¿Cómo se forma la niebla?

Conducir con niebla

Es un fenómeno meteorológico que se forma cuando las nubes se sitúan tan bajas que se pueden ver a nivel del suelo. Se forman por pequeñas partículas de agua que quedan flotando en suspensión. Cuando se evapora la humedad del suelo, esta humedad se enfría y condensa, dando lugar a este tipo de nubes bajas conocido como niebla.

La visibilidad para circular con nuestro vehículo en esas condiciones queda por tanto reducida aunque hay que distinguir entre niebla y niebla espesa dependiendo del rango de distancia que nos permita ver. Entre 200 metros y un kilómetro lo consideramos niebla y en casos de menos de 200 metros tendremos niebla espesa.

Diferentes tipos de niebla

Conducir con niebla

  • Niebla de radiación: se manifiesta tras la puesta de sol cuando el suelo pierde calor. El suelo frío produce condensación en el aire y se forma la niebla. De corta duración y común en zonas de clima templado.
  • Niebla de advección: se forma cuando masas de aire caliente húmedas pasan sobre suelos fríos. Fenómeno típico de las costas y de zonas nevadas por las que pasan frentes cálidos.
  • Niebla de vapor: se da cuando el aire frío se mueve sobre aguas cálidas. Común en regiones polares y lagos de gran tamaño, sobre todo entre el otoño y el invierno.
  • Niebla de precipitación: se produce al evaporarse las gotas de lluvia. Mientras llueve, el aire bajo las nubes se mantiene seco, al enfriarse el vapor de agua y alcanzar el punto de rocío, se forma la niebla.
  • Niebla de ladera: típica cuando el viento sopla contra la ladera de una montaña. Al ascender en la atmósfera, la humedad se condensa y aparece una bella imagen de cumbre montañosa envuelta en niebla.
  • Niebla de valle: aparece en invierno y es debida a una inversión de temperatura causada por el aire frío que se asienta en el valle mientras el aire caliente pasa por encima de éste. Es básicamente niebla de radiación y puede durar varios días.
  • Niebla de hielo: cualquier tipo de niebla en la que las gotas de agua se congelan con temperaturas por debajo del punto de congelamiento. Casi exclusivas de regiones árticas y antárticas.

Consejos para conducir con niebla

Conducir con niebla

La Fundación MAPFRE ya nos avisa de las acciones que debemos evitar a toda costa cuando nos encontramos con niebla en la carretera.

  1. Cuidado con la humedad en la calzada: La humedad propia de la niebla hace que encontremos el asfalto de la carretera más húmeda de lo habitual. Por ello debemos vigilar el buen estado de los neumáticos y circular con suavidad para no perder adherencia.
  2. Desempañar los cristales: Por el mismo motivo de la humedad, y por el frío habitual de estas fechas, es muy probable que se nos empañen los cristales debido a las diferencias entre la temperatura exterior e interior. Usaremos para ello el sistema de ventilación de nuestro coche con la función de antivaho.
  3. Utilizar el limpiaparabrisas: Aunque no llueva, la mencionada humedad puede acumularse en nuestro parabrisas y restarnos visibilidad y nitidez. Basta con que accionemos el limpiaparabrisas periódicamente (¡si los tenemos en buen estado!).
  4. Usar las luces antiniebla: Aunque las luces antiniebla delanteras son opcionales y las traseras sólo obligatorias con niebla densa, siempre es recomendable su uso. Si nunca las has puesto, asegúrate de saber cómo se encienden antes de emprender la marcha. Úsalas solo en posición de cruce, ya que en posición de largas conseguirás deslumbrarte al rebotar en la propia niebla.
  5. Aumentar la distancia de seguridad: Ante la falta de visibilidad, debemos aumentar la distancia con los vehículos que nos preceden, ya que en caso de que frenen o colisionen, podremos no poder contar con el suficiente tiempo de reacción para evitar un choque por alcance.
  6. Usa las luces de freno: De igual manera, para evitar que los vehículos detrás nuestro puedan colisionarnos en caso de frenazo, es aconsejable que alertemos de nuestra posición haciendo uso de las luces de freno. Para ello frenaremos con anticipación y de manera intermitente.
  7. Ayudarnos del ruido: Ante la falta de visibilidad, no es ninguna tontería ayudarnos del ruido de los otros coches para localizarlos, sobre todo el cruces, incorporaciones y salidas de aparcamiento.
  8. Quitar las luces antinieblas cuando ya se haya levantado: Debemos desconectarlas cuando las condiciones de visibilidad vuelvan a ser favorables, ya que llevarlas puestas en ese caso es muy molesto para el resto de conductores.

Artículo original publicado el 28 de noviembre por Alberticu

Foto de portada| Unsplash @anniespratt