¿Cómo se activan los protocolos de contaminación? Comparamos Madrid y París

En la actualidad la contaminación atmosférica afecta a nuestra vida diaria, motivo por el cual desde unos años a esta parte se ha desarrollado una tendencia a favor de los sistemas ecológicos con el objetivo de reducir el impacto de la actividad humana en el medio ambiente: desde coches híbridos y eléctricos que se postulan como la alternativa a los contaminantes gasolina o diesel, así como las bicicletas como medio de transporte alternativo. Su implantación es todavía insuficiente, y no se logra mantener los limites de contaminación controlados y en ocasiones hay que tomar medidas como las restricciones al tráfico.

La Directiva 2008/50/CE obliga a las autoridades a “informar a la población cuando se superen determinadas concentraciones fijadas para los distintos contaminantes”. De esta manera, cuando las cifras de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno u ozono se superen, el consistorio deberá comunicarlos a los ciudadanos y activar los protocolos necesarios en cada caso. Analizamos los que se llevan a cabo en Madrid y París.

Antes de viajar por Europa en automóvil es necesario informarse de las limitaciones que estas ciudades aplican al tráfico rodado por motivos medioambientales, tal y como recuerda la Comisión Europea en su web sobre regulación de los accesos urbanos. De lo contrario, añade, corremos el riesgo de no poder llegar al lugar deseado.

Actualmente, Madrid y París, entre muchas de más de 220 ciudades europeas, han delimitado zonas de bajas emisiones en las que el acceso de los no residentes está prohibido o sólo se permite el acceso a los vehículos con menos emisiones contaminantes. Aunque por regla general, ni los autobuses ni los camiones de más de 3,5 toneladas pueden entrar.

¿Cómo se produce la polución?

París al igual que Madrid tiene una “boina” que se intensifica de forma periódica y ambos luchan contra la polución con medidas cuanto menos polémicas. La aplicación de las mismas se debe a un aumento de la emisión de partículas causado por el tráfico y la calefacción de leña y por persistentes condiciones meteorológicas – escaso viento, temperaturas contrastadas –, que favorecen que estos se mantengan cerca del suelo, según señala el organismo de calidad del aire parisino, Airparif.

La Agencia Europea de Medio Ambiente afirma que reducir la velocidad y restringir el tráfico en el centro de las ciudades ayuda a reducir las emisiones de contaminantes. Según señala este organismo, limitar la velocidad a 80 km/h ayuda a bajar los niveles de óxidos de nitrógenos de los motores diesel y las partículas en suspensión.

Para que se declare alerta es necesario que se mantengan durante tres horas consecutivas 500 microgramos/m3 de dióxido de azufre ó 400 microgramos/m3 de dióxido de nitrógeno en un área de al menos 100 metros cuadrados o en tres estaciones de control cualesquiera de la misma zona.

“La superación del umbral de alerta por contaminación”, es decir una concentración superior a 80 microgramos/m3 de partículas finas en el aire es cuando se comienza con realizar con los protocolos de actuación.

Las diferencias entre Madrid y París en protocolo anticontaminación

Para empezar, en Madrid y París los coches con matrícula par circulan los días pares y los coches con matrícula impar los impares. La diferencia existe en el dinero a pagar por aquellos que incumplen la normativa, pues se paga en la capital francesa una multa más barata que en su homóloga española, 35 euros – 22, si se paga al momento – frente a 90 – 45 euros por pronto pago – en Madrid.

Hasta hace bien poco, concretamente hasta el 15 de enero del mes pasado, este protocolo de las matrículas ha pasado a un mejor vida en París, siendo sustituido por un novedoso sistema para reducir el pico de la contaminación consistente en lo que se ha venido a denominar “circulación diferenciada”.  Así, todos los vehículos frasnceses deberán portar una viñeta, que los clasifica según la potencia contaminante. De tal manera que, aquellos que portan el número 5 sobre fondo gris, reservada para los motores diesel de más de veinte años, los que se ajustasn a la norma euro con más de 15 años de antiguedad o los pesos pesados de más de 15 años, no pueden circular por la capital, cuando se producen estos episodios de contaminación.

Cuando ocurre este escenario crítico de restricción al tráfico, París pone en marcha otras alternativas: limitaciones de velocidad en los grandes ejes viales – limitándose en algunas calles la velocidad a 20 km/h –, prohibición de los camiones a transitar por la ciudad y gratuidad de los transportes públicos.

Además del transporte público, que abarca, autobuses, cercanía, metro y tranvía, se añade el servicio de bicicletas y de coches eléctricos (Autolib). Por el contrario, en Madrid los servicios BiciMad y Car2go no son gratuitos en estas excepciones, al menos de momento.

Las excepciones son como en Madrid y se refiere a vehículos limpios, eléctricos e híbridos. También taxis, los vehículos de Uber, ambulancias, bomberos o Policía. Incluso los coches que circulen con al menos tres personas en su interior.

En París se paga, tanto residentes como visitantes además por aparcar en todas las zonas de la ciudad y solo podrán hacerlo pon un tiempo máximo de dos horas antes de cambiar su coche. Esta medida ha provocado que el precio de las plazas de garaje en el centro de la ciudad se hayan incrementado en un 75%.

 

El ayuntamiento parisino destina además carriles especiales solo para autobuses con el objetivo de que éstos aumenten su velocidad en un 15%.

Tanto Madrid como París coinciden en que se comprometieron a finales del pasado año a hacer desaparecer los motores diesel para el 2025 con el objetivo de mejorar “la calidad del aire para sus ciudadanos”.

Fotos | Ioannes Thyrsus, serenitymachine

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