¿Cómo influye el tamaño del coche en la conducción?

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Si estás acostumbrado a conducir coches diferentes con cierta frecuencia, sabrás que su comportamiento varía con las dimensiones de cada uno de ellos. Hay que decir que, en condiciones normales, todos los coches nuevos disponen de prestaciones adecuadas a sus características, o dicho de otra manera, sus frenos, suspensiones y demás sistemas mecánicos se adaptan sin ningún problema a esas dimensiones mayores o menores para realizar, en cualquier momento, una maniobra sin problemas.

Esto quiere decir que, por mucho que el tamaño del coche sea diferente, y aunque escojamos dos con masas dispares, las distancias de frenado puede que sean muy similares, básicamente porque el más grande y pesado tiene frenos más potentes que el más pequeño. La diferencia, en ese caso y ya que hablamos de frenos, vendrá en la disposición a la fatiga, que puede ser mayor en el vehículo más grande y pesado. Lo que más influye en la conducción es, sin duda, la inercia que arrastra cada coche, mayor cuanto más pesado.

Esa inercia influye muy claramente en la conducción, y es en lo que nos deberíamos fijar en el día a día. Un coche más pequeño y ligero puede ser mucho más ágil que el grande y pesado, siempre y cuando estemos hablando de coches normales. Como ya mencioné dos veces lo “normal” de los coches, me explico: con ello quiero indicar que hablamos de coches de calle, si preparaciones de ningún tipo. Es evidente que un coche de competición más pesado que nuestro utilitario, puede ser más ágil, por el simple hecho de que cuenta con materiales (suspensiones, sobre todo, neumáticos y frenos) mucho mejores que nuestro simpático coche de uso diario.

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En cuestión de conducción, la inercia es aquéllo por lo que necesitamos buenos frenos, para detener el coche, y un motor, como Jaume nos contaba en aquél artículo, para hacer que el coche se mueva. La inercia se traduce en una resistencia al cambio, en este caso, al cambio de estado, de pasar del movimiento al no movimiento, y viceversa. Es muy importante entender esto en toda su profundidad a la hora de frenar, algo que ya sabemos qué importante es hacerlo bien, y a la hora de circular sobre asfalto mojado. Es en esas situaciones cuando conocer los efectos de la inercia se vuelve fundamental.

Un coche más grande y pesado exigirá que nos anticipemos algo más en carreteras lentas, porque ofrece más resistencia al cambio de dirección (e insisto, que sí suelen disponer de mejores suspensiones y frenos, pero éstas no hacen milagros), y el coche más pequeño, ligero y generalmente más corto (menor distancia entre ejes) se moverá más ágil en trazados cambiantes. Hay que decir, como aclaración, que las diferencias se notan más cuanto más deportiva sea la conducción, y normalmente no hacemos conducción deportiva en nuestro día a día. Eso sí, la cosa cambia si el suelo es algo más deslizante, si hace frío o llueve, por la naturaleza de las condiciones.

Como siempre, es recomendable prestar atención a las señales que nos transmite el coche, y ante la duda, pensar que hay que ser más cuidadosos al conducir un coche más pesado por culpa, precisamente, de esa mayor masa. Y enlazando con lo que comentamos al principio, sí, la distancia de frenado puede ser muy similar entre coches de diferente peso, pero la sensación a la hora de frenar es diferente: los frenos más poderosos y la mayor inercia del coche grande, se hacen notar.