Cómo ha evolucionado la seguridad de los coches en 40 años (I)

Dodge Dart

Corrían los años 60 y España se seguía recuperando, a su manera, de las secuelas de la Guerra Civil. En Estados Unidos, la industria del automóvil estaba completamente consolidada y era muy fuerte. La empresa Barreiros distribuyó en nuestro país modelos emblemáticos como el *Dodge Dart* (conocido como Dodge Barreiros) o los *SIMCA*, que permanecen en el recuerdo de nuestros abuelos. Por aquel entonces se publicó un libro por un tal *Ralph Nader*, que se titulaba “Inseguro a cualquier velocidad” (1965).

En dicha publicación el señor Nader *bramó contra la industria del automóvil* ya que la siniestralidad era muy alta y los fabricantes no se lo estaban tomando en serio. Aprovecho para comentaros cómo es un Dodge Dart, al haberme podido subir en uno en el Salón del Automóvil y contrastar con lo que espero de un coche seguro actual aplicando mi _deformación profesional_ como probador. *Luego lo compararé con un coche equivalente actual*.

Dodge Dart

NOTA: Las imágenes mostradas están mezcladas, son de un Dodge 270 en exterior y de un Simca 1000 en el interior.

Mi primera impresión al subirme al Dodge Dart fue que no iba a caber por la altura de los asientos, pero al sentarme, mi _trasero_ se hundió. Los asientos eran como sillones de salón, *cómodos a más no poder, pero muy inseguros*: no tenían reposacabezas, ni hay sujección lateral para la espalda, y son muy propensos a colaborar al efecto submarino. Los cinturones de seguridad estaban prácticamente de adorno, pues la sujección que proporcionaban era muy precaria, *eso si lo usabas, claro*.

El volante, con el típico diseño de la época, tenía un grosor muy fino, para poder accionar mejor la _dirección resistida_, metiendo la mano dentro del aro para maniobras a poca velocidad. Evidentemente, el volante no tiene ningún airbag, *ni se les había pasado por la cabeza inventarlo*. Una de las cosas que Ralph Nader denunció en su libro es que las columnas de la dirección eran geniales para ensartar a los conductores en una colisión (no usó esas palabras), *como quien pincha chorizo con un palillo*. Si no te atravesaban, te rompían las costillas, la cara… o te mataban directamente.

Dodge Dart

En la zona de las rodillas no hay ninguna cobertura de plástico, y hoy día hasta el coche más cutre y mal hecho del mercado tiene ocultos (en su mayoría al menos) los cables, la columna de la dirección, etcétera. Otro elemento al que había que tener más miedo que al inspector del fisco era el parabrisas. Si les dabas con una piedra pequeña, se hacían añicos, ¿y qué significa esto? Cortes en la cara, amputaciones, en resumen, lo más desagradable que podáis imaginar. *Y sin cinturón, lo que tocaba era atravesarlo*. No es gore, es realidad.

Si nos trasladamos a la zona del vano motor, verificamos que *no hay ninguna estructura de deformación programada*… en esa época decir esas cuatro palabras era como decir “ecuación de segundo grado” en la Edad Media en la plaza de un pueblo. La carrocería no está pensada para un golpe, *se confía sólo en la dureza del acero*. Josep Camós “comentó tiempo atrás en su blog”:http://curvasrectas.com/2006/12/30/el-tanque-de-indalecio la importancia de la deformación controlada de las carrocerías para evitar que la energía cinética de una colisión se convirtiese en un arma de destrucción total contra los ocupantes.

Dodge Dart

En cuanto al motor y órganos mecánicos, al no estar previsto su comportamiento en un choque, penetraban en el habitáculo como “Pedro por su casa” ante una colisión de cierta envergadura. Para que esto se comprenda mejor, sugiero la visualización de “un programa de la Segunda Oportunidad”:http://www.youtube.com/watch?v=6TXp9PmQBQc en la que colisionan dos Dodge Dart a 50 Km/h (cada uno) de frente, *y se verá más claro que el agua mineral*.

En cuanto a seguridad activa, *a dar las gracias si el coche tenía dirección asistida o servofrenos*, y si estos eran de disco, alabado sea el fabricante. Los frenos de entonces sufrían efecto _fading_ enseguida (fatiga de los frenos y pérdida de eficacia), eran imprecisos, se bloqueaban… nada que ver con lo que pasa hoy. Las suspensiones estaban pensadas para ir cómodos en línea recta, este Dart tenía en el eje trasero ballestas, *un arcaico sistema de suspensión de la época de las diligencias*.

Dodge Dart

En resumidas cuentas, no es un coche pensado para que, por mala suerte o imprudencia, se sufriera un accidente y los ocupantes tuviesen oportunidades razonables de salir vivos del percance. *La inversión en seguridad en aquel entonces era mínima o nula*, tan sólo Volvo y unos pocos fabricantes más hicieron algunos mínimos avances. Hasta finales de los años 80 no podemos hablar de medidas realmente efectivas (excepto el cinturón de seguridad de tres puntos) para reducir la mortalidad al volante, *como los frenos ABS o los airbags*.

El Dodge Dart, en la época en la que apareció, *era un vehículo de cierto lujo*, y no sólo por la situación económica del español medio. En otros coches más populares como el SEAT 600, la probabilidad de salir herido grave o morir eran mucho más altas, ya que el coche se deformaba sí… como las esponjas, pero todo el coche. Al menos, yendo en un Dart, había algo de carrocería protegiendo la integridad física de los ocupantes en choques frontales y por alcance.

En la siguiente entrega, veremos la importancia de las medidas de seguridad de un coche moderno.

  • Y sin embargo, querría tener uno de esos para salir de paseo… que paradoja. Por eso no tengo un clásico; porque me gusta, pero quiero disfrutarlo. Y si algo o alguien falla, dejo de hacerlo radicalmente.

    Felicidades por el reportaje. A ver como viene la segunda entrega.

  • ¡Qué recuerdos! El Dodge Dart fue el coche que llevó mi abuelo como taxista de largo recorrido. Sus pasajeros se montaban en Murcia y apenas bajaban hasta llegar a destino. Cuando pasaba por Barcelona, daba un pequeño rodeo previo acuerdo con el cliente y se llegaba a vernos sólo un par de minutos, lo justo para saludar y dejarnos unas cajas con dulces del pueblo. Luego continuaba su travesía.

    Supongo que los cables del Dodge Dart quedaban tan a la vista para poder ser explorados con facilidad. Hay que recordar que en aquellos tiempos un conductor tenía que ser medio mecánico para resolver los problemas más cotidianos del vehículo.

    Vistos en la actualidad, lo que más me sorprende de aquellos vehículos que conocí cuando era un chiquillo, ya sea el Dodge Dart o el Mercedes 190-D, es que, siendo vehículos de cierto lujo, sus mandos principales fueran tan cutres. Echadle un ojo al volante y me lo contáis. El alto nivel de confort que se suponía a un vehículo de estas características, como dice Javier, se conseguía poniendo butacones de salón en vez de asientos y remates de plástico blanco o negro en las palancas. ¿El resto? El resto ni siquiera se consideraba.

    En cuanto a lo del parabrisas, no recuerdo cuándo se empezaron a montar en cristal laminado, pero tampoco hace demasiado tiempo. Aún recuerdo aquel consejo según el cual cuando una piedra quebraba el parabrisas convenía envolverse el puño en una prenda de ropa y golpear el cristal hacia afuera para abrir un boquete y poder ver.

    Eso sí: los coches de antes tenían una ventaja indiscutible para el conductor, aunque no fuera en materia de seguridad sino a nivel mecánico. Cuando abrías el capó, veías algo. No sé si siempre se entendía todo, pero al menos veías algo. Hoy en día, abrir el capó es como abrir la primera de una serie de muñecas rusas. Y al final nunca sabes si lo que haces está bien o está mal. Bueno, al fin y al cabo los mecánicos también tienen que ganarse la vida, ¿verdad?

  • Y todo eso sin soltar el volante… XD