Cómo conseguir que los niños respeten las normas viales

niños en la calle
Como padres, el hecho de que existan coches y calles puede ponernos nerviosos, sobre todo cuando nuestros hijos están cerca de poder desplazarse por sus propios medios, sin tener que ir siempre acompañados por nosotros. Es un momento clave porque, como sucede muchas veces, pasamos de tener todo controlado al cien por cien, a dejar variables sueltas sobre las que no podemos tener certeza.

Sin embargo, si nuestros hijos están bien educados y confiamos en ellos (dos conceptos que no tiene por qué ir de la mano), harán lo correcto, respetando las normas viales para poder ir al cole, a un recado, o a casa de sus amigos con total seguridad. ¿Cómo conseguir llegar a ese punto? ¿Cómo podemos estar seguros de que no van a cometer esas infracciones que en nuestra mente parecen un episodio digno de Tarantino?

¿Qué es la educación vial?

Creo que lo mejor que pueden hacer unos padres con sus hijos es explicar las cosas con sencillez y sin alarmas innecesarias. Es decir, no nos sirve aleccionar a los pequeños asustándolos, metiendo el miedo en sus cuerpos. Es mejor explicar que el tráfico, los coches y las motos, los autobuses, es algo que puede hacernos daño si vamos despistados, pero que si realmente respetamos las normas, somos prudentes, etc., lo tendremos controlado.

paseando por la calle
La educación vial es educación, y la educación nunca funciona si hay miedo detrás. Y la educación vial más eficaz es la del ejemplo que les damos a nuestros hijos durante todos esos años previos a que, de una vez, se suelten a caminar solos por la ciudad. Sacando mi vena paternalista, esto es una carrera de fondo que comenzamos cuando los niños son bebés, y van en sus carritos. Puede que pensemos que ellos no se dan cuenta, y probablemente sea verdad, pero no tenemos la certeza de saber cuándo comienzan a “tomar nota”. Y otra cosa importante, nosotros hemos de tomar la costumbre de hacer las cosas bien, y eso también tiene su proceso.

¿Significa eso que primero debemos educarnos nosotros mismos? Sí, pero no porque seamos un desastre, sino porque es muy curioso darse cuenta de que, a veces, cruzamos en rojo, o por donde no debemos, y seguramente eso no querríamos que eso lo reprodujesen nuestros pequeños. Por eso, es un proceso largo y conviene que todos empecemos cuanto antes. Mirar a ambos lados, no cruzar sin mirar, hacerlo cuando el muñeco está en verde y todos los coches están detenidos…

Cuando nuestro ejemplo no parece suficiente

El problema es que nuestro ejemplo puede parecernos insuficiente, porque estamos rodeados de personas que hacen, de forma literal, lo que les viene en gana. Me viene a la mente el abuelo de uno de los niños de la guardería donde va mi hija, que no solo estaciona en una rotonda su coche, sino que cruza la calle por el medio de la misma, con el nieto de la mano. Y me parece un ejemplo atroz para el pobre niño, pero también para cualquier otro niño que lo vea.

El mal ejemplo de otros no va a suponer mucha diferencia si nosotros sí que damos el buen ejemplo. Lo que quiero transmitir es que, por mucho que creamos que “una sola vez” no va a quedar impresa en la memoria de nuestros hijos, si los conocemos bien sabremos que aprovecharán cualquier excusa para hacer las cosas de otra forma diferente, como si llevasen en sus genes la intención perenne de hacerlo todo evitando las normas. Y sí, lo llevan en los genes, igual que nosotros lo llevamos.

Fotos | pstmn, yakoyaki_king