Como conductores, ¿pensamos en lo que enseñamos a nuestros hijos?

Conducir de forma responsable
De vez en cuando os aburro con anécdotas (si se le puede llamar así) o cosas que me suceden mientras conduzco. Con muchas de ellas sucede que primero me “cabreo”, suelto algún improperio, pero luego pienso en lo que ha pasado, y me pregunto por qué la gente hace lo que hace, y a veces con testigos como sus propios hijos, que asumirán que lo que hace papá debe de estar bien. Y luego lo repiten.

Cuando hablamos de responsabilidad social solemos pensar en empresas. En grandes empresas, de hecho. Pensamos en caravanas como la que podréis ver de Michelin en Almería estos días, en Seseña el día 28 o en Madrid ciudad los días 29 y 30 de este mes. Pensamos en costosos programas de formación de empleados, o en acciones determinadas. Pero nunca pensamos en nuestra responsabilidad social individual. Y es tan importante o más que la Responsabilidad Social de las empresas.

Puede que por ir pensando en estos temas de camino a Madrid hacia ese evento, me fijase en muchas cosas a mi alrededor en la carretera. Mención aparte de la aparentemente inexistente limitación de velocidad para conductores de coches de gama media-alta, o bien SUV, la carretera a veces te deja mal cuerpo.

Dos veces en dos meses me ha sucedido el desagradable hecho de que me adelanten por la derecha a altas velocidades mientras yo me encuentro, a la vez, adelantando a un camión. Dos veces que otro ha puesto en peligro mi vida (que en ese caso es la que me importa) y en una de las ocasiones la mía y la de mi mujer embarazada, y mi suegra. Eso ya me molesta mucho más. Pero el caso es, ¿ese conductor es consciente de la violación total de su responsabilidad social?

Responsabilidad
Otro caso. Esta vez ocurre que circulo a la velocidad máxima permitida y me adelante un coche a una velocidad relativa de unos 20 o 30 km/h, al menos visualmente. Eso son unos 140 o 150 km/h. Hasta ahí, todo “normal” (sic). Pero veo cómo, en los asientos traseros, un chaval de unos once o doce años va sin cinturón y apoyado en los asientos de delante, viendo cómo su papi adelanta al “lento ese”. Claro que esto del “lento” me lo imagino, pero ¿qué hacía un chaval en esa postura?

Quizás fuese una persona de baja estatura, pero aún así, ¿qué hace esa persona de esa forma? No podemos permitir más que la responsabilidad social de las personas se deje de lado. Es responsabilidad de los padres lograr que sus hijos sean respetuosos con los demás, que respeten las normas establecidas y, si quieren protestar, utilicen las herramientas a su disposición. Pero hay que acabar con la manía de protestar saltándose la norma.

Hay que inculcar principios, normas de comportamiento, pero hay que inculcarlas por medio de la educación y el buen ejemplo. Si nosotros, los padres, somos modelos de comportamiento para nuestros hijos, ¿cómo esperamos que cumplan normas que nosotros nos saltamos a la torera delante de sus narices? ¿Cómo esperamos que nos tomen en serio? No es posible que los padres de un niño le pidan que cruce por un paso de cebra cuando el niño ve claramente que ellos se pasan esa norma por… el arco del triunfo.

Hoy, la idea era hablar sobre la caravana de Michelin que muestra los resultados de sus diez años de Responsabilidad Social Corporativa. En vez de eso os hablé de nuestra propia responsabilidad social individual. Si queréis saber más sobre la caravana de Michelin, sabed que estará en las calles de Madrid este próximo fin de semana, y podéis ver en este post todo lo que conlleva este importante programa dentro de la corporación. Mientras, os dejo deberes, ¿hasta dónde llega nuestra respbnsabilidad social individual?

Fotos | diegosilvagalan, Ashley Coates

  • eff8

    Desde luego, predicar con el ejemplo es el mejor método pedagógico que existe. Este artículo toca un tema muy importante porque, desgraciadamente, todos los días podemos ver cómo muchos padres siembran con su comportamiento una tragedia a medio plazo. Y no exagero, conozco un caso con pelos y señales y estoy convencido de que ha de haber muchos más.
    En mi experiencia, no veo tantos coches de gama alta y SUV que excedan los límites de velocidad y no recuerdo haberme sentido en peligro por los que lo hacen, aunque sea muy ampliamente, si ocupamos espacios diferentes como si van a mil. De todos modos, al tema de los límites de velocidad, le viene como anillo al dedo aquello que dice el Evangelio respecto a lanzar la primera piedra pues todo el mundo los infringe. Vamos, nunca he conocido a nadie que respete siempre todos los límites.
    Para terminar, hay una cosa que no entiendo: ¿Cómo es posible que te adelanten por la derecha si estás adelantando a un camión? ¿Quizá utilizando un carril de aceleración…? En ese caso sería una auténtica barbaridad, desde luego.
    Gracias, un saludo.

    • No, lo del adelantamiento por la derecha se refiere a “mi” derecha. Es sencillo: camión en carril derecho; yo en carril izquierdo iniciando adelantamiento; todavía hay distancia entre mi posición y la del camión; el tercero en discordia me adelanta a mi (que estoy en carril izquierdo) por mi derecha (carril derecho), ve el hueco que queda entre mi posición y la del camión y se lanza a adelantar al camión por delante mío… Parece grotesco, y lo es. Una de las dos veces tuve que frenar con energía (iba solo) porque no existía el hueco que el otro pensaba.

      • eff8

        Es decir, que te adelanta como en diagonal entre el camión y tú, creo entender. Nunca lo he visto, pero eso es mucho más que una barbaridad, ¡es un acto criminal! Pero… bueno me voy a callar.
        Gracias por la respuesta. Un saludo.

        • Si, eso es. Y no es la primera vez, la verdad es que en el momento no das crédito a lo que está pasando.

  • Elisa

    Yo intento inculcar a mis hijos tres máximas: a) ve lo más alejado posible de los demás, b) mira siempre muy muy bien y c) facilita al máximo la circulación a los demás.
    Estoy segura de que siguiendo estas máximas nadie hará un adelantamiento como el que cita Esteban, ni nada demasiado peligroso. Maniobras de este tipo, ‘in extremis’, no son únicamente temerarias sino simplemente innecesarias. Yo vivo en una gran ciudad y me muevo por los alrededores, repletos de tráfico intenso y variado (camiones, turismos, motos), con un montón de bifurcaciones, y nunca, nunca, necesito hacer maniobras ‘in extremis’ para llegar a destino. Y si a alguien le asalta la duda, puedo decir (aunque no me importa demasiado) que mis tiempos son bastante ‘competitivos’.
    Hay un lugar para cada cosa. Y ni la autovía es un circuito de slalom ni la ciudad una pista de bici-cross. Es muy importante saber que si te acercas demasiado a alguien aumenta mucho, mucho, la probabilidad de accidentarse, que si no miras bien puedes tener una moto en ángulo muerto y que si no procuras que a los demás les sea fácil circular estarás abonando día a día el terreno-aunque tú no acabes siendo implicado directamente-a que haya accidentes.
    Saludos!

    • Estoy de acuerdo contigo, pero el caso es que ese adelantamiento sí que se produjo. ¿De quién es la culpa? ¿De qué sirve que yo empiece a adelantar con espacio y tiempo de sobra? Lo que quiero decir es que lo que dices es cierto, pero si un tercero no lo cumple…

      El peligro está siempre ahí, solo que hay quien lo busca y hay quien lo quiere evitar.

      • Elisa

        Desde luego Esteban que no podemos estar seguros al 100% de sobrevivir a situaciones como las que describes, pero al menos educar a nuestros hijos para que no las provoquen ni las admiren.
        Conozco mucha gente que de esto que hablas le llaman ‘hacer la pirula’ y que están convencidos de que es una muestra de ‘habilidad’. Y a los críos les encantan las muestras de habilidad. Y yo les insisto en que estas muestras de ‘pericia’ se hacen, por el bien de todos, en circuito especial, no en la autovía de Castelldefels en hora punta. Creo haber observado que Fernando Alonso corre… en un circuito especial!
        Saludos!

        • escargot

          Precisamente Quesada se preguntaba en “Conducción al límite” por qué la gente, cuando quiere demostrar lo bien que conduce, se lía a hacer las cosas mal… Curioso comentario y cuánta razón tiene. Como lo que comentas tú.

          Hacer la pirula ni es artístico ni seguro ni eficiente.

  • escargot

    Enhorabuena, papá Esteban. 😉

    A mi sobrina de 7 años un día le empecé a enseñar mis frikadas: los tipos de carreteras que hay en Aragón y cómo distinguirlas por el color de los hitos kilométricos. Pero lo del cinturón ya he visto que se lo ha aprendido bien.

    En cuanto a las imprudencias hay gente que se cree que la potra es hereditaria: “mi padre sobrevivió a esto y yo también sobreviviré”. Ayer vi a un destalentado que casi se estampa contra un camión mientras adelantaba… y todo para parar en la gasolinera que había a 100 m. Hay que ser tan idiota para hacer eso que me pregunto hasta cómo se origina la idea de hacerlo.

  • 52155

    Los niños aprenden del ejemplo de sus padres, incluidas las conductas al volante http://www.sanisur.es