Cómo conducir con stop-start (y 2)

Cómo conducir con stop-start

Hace ya unos días que os debía la segunda parte del artículo sobre cómo conducir un vehículo equipado con el sistema de stop-start. En la primera parte vimos más bien la parte teórica para entender bajo qué condiciones el motor dejará de funcionar al detener el coche. Hoy nos centraremos en la parte más práctica, sobre cómo sacar el mayor provecho del sistema sin exigir demasiado a sus componentes.

Obviamente, el hecho de que el motor se apague durante las detenciones momentáneas puede, a la larga, suponer un gran ahorro en combustible. No obstante, ello no substituye el resto de actitudes que debemos observar en la conducción económica.

En particular, al acercarse a un semáforo en rojo, uno puede estar tentando en intentar llegar al lugar lo antes posible para maximizar el tiempo que el motor estará parado. Ello sería un craso error: si aprovechamos el freno motor engranando una marca un poco más corta y dejamos de pisar el freno, entonces el motor entrará en reducción. Será el propio avance del coche quien mantendrá el motor en movimiento, con consumo cero durante todos estos metros. No hay nada más económico que el consumo cero, así que llegando antes para parar el motor no ahorraremos nada.

Es decir, con una reducción basada en freno motor, estaremos sumando el tiempo que el motor está en retención al tiempo de stop-start, de forma que el ahorro será incluso mayor. Además, será una maniobra más segura, con menor riesgo de alcanzar al coche de delante, y por supuesto más suave para la mecánica de nuestro vehículo.

Además, retardando la detención es posible que, al llegar, el semáforo ya haya vuelto a la fase verde, con lo que incluso nos ahorraremos la rearrancada.

Cómo conducir con stop-start

Recordemos que el sistema stop-start se basa en detener la inyección de combustible en el momento que detecta que ponemos punto muerto y soltamos el pedal del embrague, siempre que se cumplan todas las condiciones que ya repasamos (como, por ejemplo, que la velocidad sea muy reducida o estemos parados).

Por lo tanto, lo primero que hay que tener en mente es eso: debemos soltar el embrague en punto muerto cuando la detención vaya a ser lo suficientemente prolongada como para permitir la entrada del stop-start. Hay un (reducido, espero) porcentaje de conductores que tiene la costumbre de permanecer en el semáforo con la marcha puesta y el embrague pisado. Costumbre, que si ya era desaconsejada por el bien del muelle que restituye el embrague, hay que desechar completamente en el caso de vehículos equipados con stop-start.

Y, viceversa, si no queremos que el motor se detenga, entonces simplemente no debemos soltar el embrague. Este es frecuentemente el caso de detenciones obligadas por una señal que nos obliga a ceder el paso a otro usuario de la vía (vehículo o peatón).

Tampoco es una regla estricta. Yo, por poner un ejemplo personal, paso a menudo por un stop donde la caravana de vehículos a dejar pasar suele tan larga (hasta que se cierra un semáforo en el pueblo anterior) donde si permito que el stop-start detenga el motor.

En el caso de semáforos, he cogido la costumbre de mirar el semáforos de los peatones. Si estoy en las dos primeras filas y el monigote verde ya está parpadeando, entonces considero que la salida es inminente y mantengo el motor en marcha.

En cambio, si el monigote luce su color esmeralda en plenitud, entonces si dejo que el motor se apague. Además, si estoy tan atrás en la cola que ni siquiera llego ver el semáforo de peatones, entonces siempre permito que el stop-start haga de las suyas: incluso aunque el semáforo se pusiera verde para mi en ese momento, la larga fila hará que tarde lo suficiente en arrancar como para que la parada valga la pena.

Cómo conducir con stop-start

Otro caso donde no siempre es fácil saber qué hacer son los casos de atascos donde se avanza unos metros entre detención y detención. Es cierto que el stop-start incorpora un motor de arranque y batería mejorados que soportan fácilmente la carga extra, pero docenas de detenciones tan seguidas suenan a abuso.

En estos casos, si las detenciones son momentáneas (unos segundos), quizá sale a cuenta simplemente desactivar el sistema stop-start para no hacerlo sufrir, despreocupándonos del embrague. Suele haber un botón en el salpicadero para ello. En cualquier caso, si el tráfico se agrava y las detenciones se alargan más allá de la decena de segundos, siempre podemos volver a activar el sistema.

No quiero terminar sin comentar una pequeña ventaja del sistema stop-start que no se suele comentar: incluso el conductor más experimentado de vez en cuando mete la pata con el embrague y cala el coche. En estas situaciones, si apretamos el embrague rápidamente después de la calada, el sistema volverá a encender el motor rápidamente, sin necesidad de girar la llave.

En resumidas cuentas, la práctica de la conducción con stop-start se basa en tener en cuenta la existencia de dicho sistema, y valorar si la reanudación de la marcha es inminente. No siempre es fácil evaluarlo, y seguro que más de una vez veremos como el motor se enciende a penas segundos después, con lo cual la parada no habrá valido la pena. Es cuestión de aplicar el sentido común, y como siempre, perdonarnos estos pequeños fallos y utilizarlos para aprender un poco más.

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Fotos | Rich Anderson, viZZZual.com, Ian Collins