Cómo circular por una glorieta o rotonda (0)

Rotonda

Vamos a comenzar hoy en Circula Seguro una serie de entradas sobre la circulación en glorietas o rotondas. Supongo que el porqué está fuera de cualquier discusión cuando hasta en la radio encontramos cuñas publicitarias pagadas por la DGT donde se nos viene a decir más o menos que en una rotonda, hagamos lo que hagamos, vayamos con cuidado, lo cual, sinceramente, es como decir más bien poco sobre el tema.

¿Solucionaremos todos los problemas que tienen los conductores en materia de rotondas? Seguramente no. Y eso es así porque cuando hablamos de circulación en glorietas tendemos (yo, el primero) a visualizar casos concretos para ayudarnos a comprender mejor el caso general, antes que comprender que existe un caso general que, como todo en la circulación, hay que saber aplicar a cada caso particular. Dicho de otra manera, intentaremos explicar un razonamiento por el cual circulamos de una u otra manera confiando en que eso ayude a que cada cual resuelva sus propias dudas.

La verdad está ahí­ fuera

Siempre que he hablado sobre el asunto de la circulación en glorietas, y ya van unas cuantas, he observado una misma reacción en mis interlocutores (y a veces en mí mismo), y no es otra que todos creemos tener la Verdad en la mano, todos confiamos en que lo que decimos es lo que mejor se ajusta a las normas establecidas y lo que mejor funciona en materia de seguridad vial.

Es lógico, ya que nadie en su sano juicio pontificaría sobre la materia si supiese que sus argumentos iban a poner en riesgo a los conductores o al resto de usuarios de la vía. Todos creemos, pues, estar en lo cierto y de ahí que cada cual defienda sus posiciones con vehemencia. De hecho, a mí me han llegado a insultar públicamente por explicar un modelo concreto de circulación en rotondas, el mismo que a mí me explicaron en su momento y que, por cierto, no es exactamente el mismo que explicaré yo aquí ni, por descontado, el que voy explicando por ahí.

¿Y a qué se debe este cambio de modelo por mi parte? En el fondo, la razón es muy simple y radica en que durante un tiempo expliqué lo que había aprendido, sin más. Ahora, en cambio, explico lo que yo entiendo que es correcto y lo hago en función de unas razones propias. En otras palabras, he elegido mi propio camino como espero que cada cual elija el suyo propio. No confío en que nadie tenga la Verdad en su mano porque, como decían en aquella serie de televisión, “la verdad está ahí fuera”.

Doble retrovisor

Mi caso no es desde luego el único en el que un punto de vista concreto debe luchar contra otras perspectivas. Recuerdo ahora el asunto de un examinador de Pontevedra que a finales del año pasado se las vio con sus superiores por interpretar los preceptos legales de forma diferente a lo que le marcaban en la Jefatura Provincial de Tráfico.

Y es que, al final, puede ocurrir que la interpretación de la Ley sea tan y tan personal que se pase de proclamar que el único modelo válido es el que uno defiende con uñas y dientes a afirmar que lo que se dijo tiempo atrás ya no vale, que hay que cambiar el chip radicalmente y que no es correcto operar de un modo diferente. Y eso es lo que ha pasado en España durante los últimos tiempos, ni más ni menos.

Por eso tenemos el lío que tenemos en las calles. Hay conductores que no han sido formados en materia de glorietas, hay conductores a los que se les formó diciéndoles que las rotondas se abordaban de una cierta manera y hay conductores que se les formó diciéndoles que (donde dije digo Diego) no hicieran caso a lo que hubieran leído u oído por ahí, que lo que vale es lo que le dice el profesor o el examinador en ese mismo momento. Y el nivel de absurdidad ha llegado a tal punto que en alguna que otra ocasión el futuro conductor se ha encontrado con que profesor y examinador defendían delante de él sus propias tesis opuestas y contrapuestas.

Rotonda

Y mientras todo esto ocurre, los titulares de las vías van emplazando rotondas por aquí y por allá, vengan o no a cuento. Cierto es que son una excelente solución para muchas intersecciones, pero ocurre que ni todas las intersecciones son rotondizables ni es aconsejable que lo sean, ya que, como veremos, en más de un caso un emplazamiento inadecuado puede llevar a que los conductores asuman un riesgo que la rotonda, por sí misma, debería contribuir a minimizar.

Por todo esto me parecía oportuno comenzar este especial no entrando directamente a abordar una primera parte, sino con un capítulo cero, con un prefacio de justificación del mismo especial. Pienso honestamente que hace falta clarificar un poco el asunto de las rotondas, porque si ni los mismos examinadores ni los mismos profesores tenemos claro lo que estamos haciendo… ¿cómo lo van a tener claro los conductores?

En la próxima entrega realizaremos una primera aproximación al modelo de circulación en glorietas que planteo como lógico (con perdón por emplear la lógica en algo tan serio como es la aplicación de la Ley), en la siguiente hablaremos de la prioridad de paso a la hora de acceder a una rotonda (algo que la Ley asienta pero no desgrana) y finalmente hablaremos de las peculiaridades de algunos casos concretos (que los hay, y mucho).

En Circula Seguro | Cómo circular por una glorieta o rotonda (0, 1, 2, 3, Anexo)