Colas y ciclistas

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Las bicicletas me producen sentimientos encontrados. Por un lado, soy un gran aficionado a ver competiciones por la televisión (desde que Miguelón me reclutó para la causa). Y admiro profundamente todos aquellos que se montan horas y horas para hacer uno de los deportes más saludables y duros, tanto a nivel profesional como los que simplemente lo hacen por afición. Y aún más a los que la utilizan como el medio de transporte mecanizado más ecológico de la historia.

Por otro lado, yo sentiría pavor de usar una bicicleta en pleno tráfico. Sin lugar a dudas, en la circulación cotidiana pueden llegar a representar un obstáculo, desde el punto de vista de muchos conductores. Pueden poner en riesgo la seguridad de quien las lleva, y de paso la de todos los demás. Está claro que mis amigos ciclistas no quieren ni ponerse en peligro, ni molestar a los demás. Pero no tienen más remedio.

Por supuesto, la solución ideal es la que ilustran las fotografiadas de este artículo (tomadas en la carretera Gi-600; que los ciclistas dispongan de una calzada para ellos solos, segregada del resto de la circulación. Ojalá nuestras autoridades creen más sendas ciclables completamente seguras para todos, eso fomentaría mucho la saludable práctica de este noble deporte. Pero hasta entonces, no tenemos más remedio que convivir y respetarnos mutuamente.

Precisamente para hacer más sencilla esta convivencia, hay ciertas reglas especiales en el propio reglamento general de la conducción. Por ejemplo, tienen permitido viajar en filas de a dos (excepto en calzadas muy estrechas); es el único vehículo que lo tiene permitido. Además, los conductores de vehículos a motor estamos obligados a tratar todo un pelotón como un sólo vehículo.

Por otro lado, los coches también tenemos ciertas libertades excepcionales. Sobre todo, la que nos permite adelantar a los ciclistas incluso en aquellas situaciones donde realizar un adelantamiento estaría prohibido.

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El espíritu de esta excepción es obvio. La mayoría de prohibiciones del adelantamiento se basan en que la visibilidad no es suficiente como para poder asegurarnos que no hay obstáculos en el espacio necesario para superar a otro coche. Pero el espacio necesario para adelantar una bicicleta es mucho menor. Además, debido a su estrechez, apenas necesitaremos invadir espacios no reservados para nosotros, como el sentido contrario.

Pero naturalmente, esto no es una panacea. Hay multitud de ocasiones en que, ni siquiera con estas facilidades, es posible adelantar a los ciclistas con seguridad para todos. Pongamos dos ejemplos.

Primero, la típica carretera de montaña, con curvas cerradas sin visibilidad muy seguidas. A menudo, es necesario pasar varias curvas a la velocidad de la bicicleta para llegar a una recta lo suficientemente larga como para tener la visibilidad suficiente, ni que sean 50m. ¿Y si en ese momento viene alguien en el sentido contrario? Pues a seguir esperando a la siguiente minirecta.

El segundo ejemplo que se me ocurre es un tramo muy saturado. Supongamos una carretera bastante estrecha, con un carril para cada sentido. Si el tráfico en el sentido contrario es denso, es posible que no nos permita desplazarnos ni siquiera los tres segundos necesarios para adelantar una bicicleta. Porque, recordad, tenemos que dejar al menos un metro y medio (que a mi, si fuera ciclista, ya me parecería poco, así que procuro dejar más si es posible).

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No debería ser excusa para nadie, pero está claro que el hecho de que pueda resultar tan pesado aguardar la oportunidad para adelantar correctamente, no hace más que aumentar las tentaciones de algunos conductores de realizar adelantamientos inseguros. Quien no tenga la paciencia, y prudencia, necesarias para juzgar adecuadamente sólo se merece ser llamado terrorista vial.

Por otro lado, también sería inteligente reducir el número de adelantamientos necesarios. Naturalmente, no podemos hacer gran cosa para disminuir el número de coches que alcanzan a los ciclistas y se ven obligados a adelantarlos. Pero a lo mejor sí podemos hacer algo para evitar que dichos adelantamientos deban repetirse.

¿Por qué íbamos a tener que repetir un adelantamiento? Pues muy sencillo, si la bicicleta nos rebasa cuando estamos parados en un semáforo, o en un atasco, tarde o temprano nos volveremos a ver en la tesitura de llegar a su altura y tener que esperar el momento para adelantarlo. De hecho, según en qué travesías muy transitadas y con muchos semáforos, no es difícil reencontrarse una y otra vez con el mismo ciclista.

De nuevo, no debería ser excusa, pero todos sabemos que existen conductores que podrían acabar perdiendo la paciencia y tomando una decisión equivocada tras verse obligado a repetir una maniobra, cuanto menos, delicada.

Según esta línea de razonamientos, si los ciclistas respetaran las colas, como el resto de conductores, me parece bastante obvio que la seguridad vial se vería aumentada. De hecho, se podría argumentar (aunque no lo voy a hacer, más que simplemente enunciar) que es hasta justo; si los coches estamos obligados a dejar ese metro y medio, ellos no deberían rebasarnos a nosotros cuando estemos en una cola si no existe esa distancia. Además, eso del respeto siempre es mejor cuando hay reciprocidad.

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Por supuesto, tampoco es una solución ideal para todos. Los ciclistas probablemente verán roto su ritmo por tener que esperar como los demás, lo cual puede perjudicar su pedaleo. Pues sí, pero no le veo más remedio. A mi motor también le vendría mucho mejor no tener que parar y acelerar constantemente, bienvenidos al tráfico real.

Para acabar, no me cansaré de repetir que nada de esto es excusa para quien realice adelantamientos arriesgados. Ganar unos segundos, o estar cansado de esperar tras un ciclista, nunca jamás puede justificar poner vidas en peligro.

Pero, por otra parte, no es menos cierto que uno de los principios de la conducción defensiva es reducir las probabilidades de que algo que no dependa de uno vaya mal. Y, en conclusión, creo que el simple hecho de respetar las colas disminuiría en cierto grado la posibilidad de que alguien se acabe equivocando con uno de los elementos más débiles del trafico.

Eso, hasta que haya más carreteras desdobladas para los ciclistas. Buen trabajo, Gi-600.

Fotos | Jaume