Circular en moto, ¿es movilidad sostenible?

Moto en ciudad

Hace poco veíamos en Circula Seguro que el perfil del motorista estaba cambiando así como la tendencia de crecimiento dentro del segmento de las dos ruedas. Mientras que el mercado de las motocicletas parece en retroceso en este 2018, las cifras de ventas parecen más optimistas para el de los ciclomotores (con crecimientos entre el 15% y el 30% en los últimos meses del año pasado).

Uno de los factores que parece haber influido en esta tendencia es el papel que puede jugar la motocicleta en general, y el ciclomotor en particular, en la nueva movilidad urbana. Su importancia y relevancia dependerá de su adaptación a los nuevos retos a los que se enfrenta las grandes ciudades hoy en día: contaminación, congestión de tráfico, seguridad vial…

¿Es la moto la forma más eficiente de moverse por la ciudad?

Moto en ciudad

¿Quién no ha sentido nunca envidia en un atasco cuando hemos visto pasar a alguien en moto y colocarse al principio de la fila? Las ventajas de circular en moto por la ciudad parecen obvias, y no en vano es la forma de transporte más frecuente entre repartidores de comida y cada vez más usual entre los de paquetería (en la fase conocida como la última milla, la que más pone en jaque a las empresas de reparto precisamente por los problemas de movilidad urbana).

La Asociación Nacional de Empresas del Sector Dos Ruedas (ANESDOR) aporta cifras muy reveladoras a este respecto. Una motocicleta ocupa un tercio del espacio que ocupa un automóvil, e invierte entre un 50% y un 70% menos el tiempo de realizar el mismo recorrido. También afirman que si se sustituyese un 10% del parque automovilístico por motocicletas o ciclomotores, los atascos se verían reducidos en un 40%.

Sin embargo no es oro todo lo que reluce, pues hay que tener en cuenta también las limitaciones. Por ejemplo, su menor capacidad de pasajeros. Mientras que en un automóvil ordinario caben hasta cinco personas, en una moto por ley no deben ir montados más de dos. Eso sí, los números se ajustan bastante más si nos atenemos a las cifras reales de ocupación de los vehículos: 1,2 personas de ocupación media de los automóviles españoles por 1,05 de las motocicletas. Es decir, en las motos sólo suele ir montada una persona; pero es que los coches también suelen ir ocupados sólo por el conductor. Y hasta que no nos concienciemos de la necesidad de compartir el coche, las cifras seguirán igual de parejas.

¿Es la moto menos segura que el coche en la ciudad?

Moto en ciudad

La respuesta creo que la tenemos todos clara: Sí, es uno de los medios de transporte con mayor tasa de accidentalidad y mortalidad en zonas urbanas (un 4% de los motoristas accidentados en ciudad fallecen). Es más, la ciudad aparece como el escenario más frecuente en los accidentes de moto, 8 de cada 10 casos.

“No me extraña”, podrás pensar. A los conductores de motocicletas y ciclomotores se les suele tildar de irresponsables, inexpertos y agresivos,  y suelen ser el objetivo de las críticas cuando una situación comprometida se produce en la ciudad. Sin embargo, la estadística nos dice que suele ser precisamente al contrario. En el 70% de los impactos entre coche y moto, el culpable es el conductor del automóvil.

Y es que, al igual que ocurre con las bicicletas, la mayor causa de conflictos con motos es por la falta de consideración y respeto de los conductores de automóviles. Por eso son tan importantes las campañas de concienciación que traten de mejorar la actitud de los conductores con los motoristas y fomentar la convivencia entre ambos tipos de vehículos.

¿Contaminan menos las motos que los coches?

Así lo aseguran desde ANESDOR. Según sus datos, motocicletas y ciclomotores suponen el 16% del total de vehículos en España, pero sólo emiten un 1,9% del dióxido de carbono, frente al 65% de otros vehículos motorizados. En una gran ciudad como Madrid, suponen el 9,7% del parque pero sólo son responsables del 0,2 del dióxido de nitrógeno (NO2) y el 1% del óxido de nitrógeno (NOx). En la villa parecen tenerlo claro, pues las motos son uno de los tipos de vehículos permitidos en las restricciones de tráfico por los episodios de alta contaminación.

Sin embargo, un estudio publicado por los Laboratorios Federales de Suiza EMPA apunta en la dirección contraria. En su comparativa de ocho modelos de motocicletas y diecisiete de automóviles de gasolina, las de dos ruedas superaban a los otros en emisiones de NOx e hidrocarburos. Y apuntan a que uno de los motivos puede ser el desfase de eficiencia de sus motores con respecto a los de los automóviles: mientras que las instituciones y los fabricantes se han esforzado en reducir las emisiones de los vehículos de cuatro ruedas, han obviado las supuestas bajas emisiones de los de dos y no han desarrollado motores tan eficientes.

A todo esto hay que sumar la cuestión de la contaminación acústica de la que también adolecen las ciudades. Y es que las motocicletas pueden ser tan ruidosas o más que los automóviles. Si el oído humano puede sufrir daños a partir de los 65 decibelios de ruido, una motocicleta acelerando puede alcanzar los 90.

La moto eléctrica, ¿la solución definitiva para la movilidad sostenible?

Moto eléctrica

Así con todo, si nos atenemos a que la moto puede ser más rápida en ciudad que un coche y que su ocupación de pasajeros es similar; y si consideramos que su mayor siniestralidad puede ser por culpa de los conductores de automóviles; ¿cómo podemos sortear el verdadero hándicap de la motocicleta (la contaminación ambiental y acústica) en la movilidad sostenible? Sí, una moto eléctrica ni tendrá emisiones ni hará ruido.

El mercado de las motos eléctricas (motocicletas y ciclomotores) crece a un ritmo del 50% al año (con 1.227 matriculaciones en el primer semestre del 2017). Pero aún siguen siendo unas cifras de ventas prácticamente marginales, suponiendo el 1,6% del mercado de las dos ruedas.

Los motivos de esta bajísima cuota son, según la propia ANESDOR, los que habitualmente se achacan en el sector de los coches eléctricos: el rechazo que produce en los compradores la menor autonomía y la falta de infraestructura de recarga, y el mayor precio de los modelos eléctricos con respecto a los de combustión.

Es cierto que existen o han existido ayudas desde distintas instituciones públicas, pero las posibilidades de financiación son tan dispares y dispersas, que crean confusión en el ciudadano o simplemente pasan desapercibidas.

Por eso, el sector de las dos ruedas y los expertos en movilidad sostenible coinciden en una cosa: si las instituciones se comprometen en trabajar juntas (desplegando puntos de red y lanzando líneas de ayudas) y si los fabricantes se esfuerzan en mejorar las autonomías, la moto eléctrica puede ser el vehículo fundamental para la movilidad sostenible en las ciudades.


Imágenes | PxHere | PxHere | PxHere | Wikimedia/Hbmallin

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