Circulando junto al borde

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Es muy fácil decir que conducimos bien, pero si buscamos un árbitro a la hora de valorar nuestra conducción es posible que los resultados no sean los esperados. ¿Y por qué digo esto? Muchos conductores piensan que la mejor forma de circular es aprovechar todo el ancho de la carretera en vías de doble sentido pero de tal forma que el arcén e incluso el carril contrario forman parte de su carril aprovechable.

Invadir ambos lados del carril para sentirse más seguro es una falsa apreciación. La carretera no es un circuito y recortar las curvas o abrirse para conseguir una mejor trazada para no perder velocidad no tiene sentido. Es sencillo, la mejor forma de circular, y la más segura, es hacerlo junto a la línea que delimita el carril por nuestra derecha. Junto al borde a unos 30 centímetros del mismo. Y no es algo caprichoso.

Como hemos dicho antes, si ponemos un observador imparcial podremos darnos cuenta rápidamente de que no es tan sencillo. Circular junto al borde continuamente no es tan sencillo y si hacemos la prueba, necesitaremos mucha concentración para hacerlo. Pero a fin de cuentas, conducir es una labor que requiere lo mejor de nosotros mismos. En pocos actos cotidianos nos estamos jugando la vida.

En las curvas a la derecha, no debemos acercarnos demasiado al arcen ni sobrepasarlo. Las razones son sencillas. Si lo hacemos cerramos nuestro ángulo de visión y corremos el riesgo de que si nos encontramos con un ciclista disminuyamos la capacidad de reacción.

Si por el contrario, ampliamos el radio de la curva para tener mayor visibilidad, el riesgo estará en encontrarnos un coche en sentido contrario que esté apurando la curva más de lo debido. Pegarnos al arcen a veces es motivo del miedo que tenemos a sufrir un accidente frontal.

En las curvas a izquierdas las razones son justamente las contrarias. Si circulamos correctamente junto al borde, aumentaremos la capacidad de visión de los vehículos que circulan en sentido contrario mejorando la capacidad de reacción. Cuando nos encontramos con un vehículo de frente, la suma de velocidades disminuye el tiempo de reacción.

Si por el contrario, nos encontramos con un vehículo estacionado junto al arcén o un ciclista, podríamos pensar que podría llegar a ser un problema, pero su velocidad inferior disponemos de más tiempo para reaccionar. Además, la mayor visibilidad de la zona exterior en este tipo de curvas servirá para que no tengamos problemas de este tipo.

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