Cinco formas de despistarte llevando niños en el coche

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Mini recopilatorio de cosas que te pueden sacar de quicio en el coche si llevas niños, o bien, para ser más justos con los niños, los motivos por los que te puedes despistar al hacer un viaje largo con niños. Se acerca el verano y pronto los viajes de vacaciones serán lo normal, lo esperado además, y tanto niños como adultos (pero seguro que más los niños) estarán excitados y deseando salir ya, llegar ya, que se pare el tiempo y no volver jamás a casa.

Con todo, y partiendo de que ojalá todos podamos disfrutar de unas buenas y felices vacaciones este verano, hay que tener en cuenta que preparar un viaje familiar con niños (alborotadores o no alborotadores, con niños en general), puede ser una fuente de estrés importante, y por tanto, puede derivar en situaciones donde nos despistemos, perdamos la compostura y eventualmente tengamos algún incidente.

  1. El estrés: canciones, pataletas, lloros, berrinches, Dora la exploradora a 70 dB en el asiento de atrás, ganas de morder el volante aumentando… El estrés del viaje no solo es eso, es la planificación previa, que incluye hacer el equipaje de todos los que nos vamos a mover, incluir todos los accesorios del bebé (si viaja un bebé, y es “peor” cuanto más bebé sea), salir a tiempo y concentrarse sobre el murmullo general del habitáculo. El estrés del viaje es algo muy notorio, sobre todo en algunos casos (porque siempre hay casos en los que todo se planifica genial, el bebé duerme de viaje, todo es placer y tranquilidad: los menos).
  2. El sueño acumulado: excursiones nocturnas para comprobar si tu hijo respira, o que la malvada sábana no se le ha enrollado en la cabeza practicando tres nudos marineros alrededor de su cuello hacen que pases malas noches. La falta de sueño es una causa principal de despistes, por eso conviene, si vas a conducir y has tenido noches malas previamente, descansar algo aislado el día antes para poder salir con fuerzas, despejado y con la sonrisa en la cara.
  3. El “salimos al amanecer”, y que mejor paras a tomar café dentro de unas horas ahora que las fieras están dormidas hace que vayamos más pendientes de devorar los kilómetros, que de los propios kilómetros. El momento de conducir es solo para conducir, no para pensar en que nos queda X para llegar, cuántos kilómetros llevamos, a ver si llegamos ya, y demás pensamientos inútiles. Pensar en hacer otra cosa, terminar cuanto antes, acabar con el suplicio… solo empeora las cosas.
  4. Los niños, que se aburren y no entienden por qué no paramos, o por qué no hemos llegado ya. Parar a descansar, estirar las piernas y liberar algo de energía siempre es bueno para todos, sobre todo para los niños, porque si no nos encontraremos con los chavales revolucionados, jugando (de un modo a lo mejor exagerado), y nosotros estaremos más tiempo pendientes del espejo retrovisor que de la carretera, con lo que aumentamos las probabilidades de despiste de forma espectacular.
  5. Perder los nervios. Es lo peor que te puede pasar, porque seguramente cada uno de los puntos anteriores ha ido acumulando unas fuerza negra en tu interior que, llegado el momento más inesperado, estalla y es cuando pierdes los nervios. En ese momento es probable que no pase nada, pero también es factible que tu estado mental ciegue tus sentidos y tengas un accidente. Es por eso que ante cualquier viaje, pero especialmente viajando con niños, es fundamental tener un estado mental óptimo.

Hemos enumerado cinco formas de despistarte llevando niños en el coche, pero realmente todo se reduce a una mala planificación, a dejarlo todo para el final, descansar poco y parar poco por el camino. Y en el fondo todo se reduce al estrés, provocado por una y mil cosas. Así que plantéate bien qué necesitas para viajar, planifica, sal tranquilo y no te pongas metas ni horarios. Es lo mejor que puedes hacer, porque tampoco hay por qué cancelar el viaje.

Foto | Tim Samoff