Choque en la N-340, ¿punto negro, imprudencia o ambas?

N-340

En estos días en que todo el mundo mira hacia Japón, yo me quedo en Tarragona. Me queda más cerca y me llama mucho más la atención lo sucedido el pasado domingo en la N-340 que un desastre natural, aunque las consecuencias de este último hayan sido tan espectaculares. Y como a mí no me mueve el espectáculo sino la voluntad de mejora constante, me centro en el drama de dos madres que se echan a la carretera con sus hijos y, en un momento dado, colisionan contra un tráiler.

Intento averiguar lo sucedido y leo tantas informaciones como contrainformaciones. Al parecer, una mujer ecuatoriana de 31 años sin permiso de conducir español coge un coche sin seguro porque se le ha escapado el autobús para ir a misa. La acompaña otra mujer, de 40 años, y dos niños, de 1 y 8 años, sin sistemas de retención infantil ni cinturones de seguridad. Llegan a un punto de la vía en el que la señalización parece confundir a la conductora y chocan mortalmente contra un tráiler cuyo conductor resulta ileso.

A partir de ahí, surgen las primeras reacciones: que si se trata de un punto negro, que si no lo es, que si la señalización está mal… Viendo la señalización de la zona, lo que se puede decir es que no está mal… pero tampoco está bien. Que es correctísima desde el punto de vista legal, pero que no resulta intuitiva, y que induce a confusión… a aquellos usuarios de la vía que no comprendan cómo funcionan las señales. Veamos un dibujito del lugar de los hechos:

N-340

Confieso que a mí me pasaba algo similar cuando era un chavalín. Veía una señal como la del dibujo y pensaba: “si voy por la derecha salgo hacia Altafulla, y si voy por la izquierda sigo hacia Tarragona”. Por aquel entonces no había leído ni una palabra sobre señales ni por supuesto conducía. Años más tarde asistí a cada una de las clases que se impartían en una autoescuela (y eso que mi profesor de teórica no invitaba a la diversión), allí aprendí lo que quieren decir las señales y en la vida he tenido un solo problema de interpretación. De despistes, sí. Pero de interpretación, jamás.

En el caso que nos ocupa, esa señal no significa que deba haber dos carriles para nuestro sentido de la circulación. Simplemente nos indica la salida inmediata hacia una carretera convencional que lleva hasta Altafulla y la dirección propia que seguimos si no tomamos esa salida, en este caso por la A-7 hacia Tarragona y Castellón, ya que la autovía nace unos metros más allá sobre la N-340.

Sé que la conductora no tenía nuestro permiso de conducir y por eso me resulta fácil cargar contra su imprudencia. Al fin y al cabo, fue ella quien invadió el sentido contrario. De todas formas, hay algo en todo esto que hace que no lo vea nada claro, y por eso le pregunto a Pep Serra, nuestro asesor oficioso en materia de salud, que vive por la zona y conoce el lugar como la palma de su mano. Pep me explica que aunque hay línea continua separando ambos sentidos de la circulación, las señales se puede percibir como confusas simplemente por la ilusión óptica que ofrece la curva cercana.


Ver mapa más grande

Así, no es ya una cuestión de conocer las señales, sino del lugar en el que estas se emplazan. Tanto da que haya línea continua porque esta marca vial hace siglos que la ignora buena parte de nuestros conductores, y por lo visto también quienes no han obtenido jamás el permiso. Seamos justos: ni las señales deben inducir a confusión… ni los conductores deben hacer caso omiso de la señalización. Y esto va por cada vez que alguien ha considerado que una línea continua no tenía sentido. Si uno circula siguiendo las normas, por la derecha y respetando las marcas viales, en un tramo como este es netamente imposible invadir el sentido contrario.

“Este es un punto negro”, he leído. “Este no es un punto negro”, se explica más tarde. El punto negro, “tramo de concentración de accidentes” como lo denominarían quienes maquillan realidades, está un poco más allá, en sentido contrario, porque la calzada pasa de dos carriles a uno y hay muchos conductores que no tienen claro cómo ni cuándo realizar un desplazamiento lateral. Con todo, quizá sea conveniente recordar que eso del “punto negro” no es más que una constatación de un desastre vial cotidiano, y no tanto algo relacionado con la prevención.

Aquí lo que hay no es punto negro sino ilusión óptica. Ilusión, puro engaño al volante. La misma ilusión que hace que una persona se crea capacitada para conducir un vehículo por las vías públicas aunque haya suspendido el examen en más de una ocasión. La misma ilusión que hace que esa persona prescinda de sistemas de retención infantil porque sólo va hasta el pueblo más cercano. La misma ilusión que hace que el titular del vehículo no lo asegure porque, total, eso sólo sirve por si pasa algo.

Y a veces pasa.

Actualización: He incluido el enlace a Google Maps para vuestra mejor referencia.

Ilustraciones | Google Maps, Josep Camós