Certificados médicos, a examen… y suspenden

Panel de oculista

La plataforma ‘Ponle Freno’ se ha empleado a fondo con los centros de reconocimiento que expiden los *certificados de aptitud psicofísica* de los conductores. En abril envió a un grupo de periodistas a 25 centros de Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia para que les dieran el visto bueno aun *sin reunir los requisitos oficiales*, y en la mayoría de los casos lo lograron a la vez que tomaban datos de cómo se trabaja en estos centros.

El informe y las imágenes tomadas con cámara oculta dan que pensar, aunque lo que nos cuentan *no nos viene de nuevas a casi nadie*. ¿Quién no ha salido alguna vez de un centro de certificados con el “apto” en la mano y con la sensación de haber comprado a precio de oro un simple papelote? Obviamente *nunca se puede generalizar*, pero a la vista de los resultados obtenidos por ‘Ponle Freno’ sí que podemos afirmar que los centros que fallan no son unos pocos casos aislados, que digamos.


Prueba psicotécnica con estimación de movimiento, coordinación bimanual y tiempo de reacción múltiple

Quizá lo más preocupante del caso no sea ya que los centros apliquen la Ley con suma discrecionalidad, *saltándose algunas de las pruebas establecidas*. Llegado el caso, uno hasta puede entender que se evalúe a los conductores simplificando las pruebas si las que se practican se realizan con precisión y dan una idea suficiente de la aptitud de la persona para ponerse a los mandos de un vehículo.

El problema viene cuando los periodistas infiltrados en los centros de reconocimiento *fallan estrepitosamente* las pruebas propuestas o, mejor aún, declaran estar tomando *ansiolíticos* o haber sufrido una posible crisis de *epilepsia*, mientras los responsables médicos le firman el “apto”. Y en uno de los casos la cosa ya suena a chiste. Al decir la periodista que se hará unas pruebas para determinar si es epiléptica, en el centro le dicen que no les lleve los resultados, no vaya a ser que tenga algo y los meta en un lío.

La primera palabra que piensa uno al leer el informe y al ver las imágenes no es otra que *hipocresía*. Ahora bien, si le damos una segunda vuelta al asunto, ¿dónde está la hipocresía realmente? ¿En el *médico* que firma el certificado sabiendo que las condiciones psicofísicas del conductor no son las que la Ley exige? ¿En el *conductor* que cuando le preguntan por su estado de salud ve cómo pende de un hilo su permiso de conducir y con él gran parte de su actividad diaria? ¿En los *organismos públicos*, léase Jefaturas y DGT, que lejos de controlar este asunto lo toleran?

Es difícil elegir una dirección hacia la que apuntar, así que mientras las cosas se aclaran y la Administración hace un *auto de fe* quemando en la plaza pública a algunos de los individuos que han hecho saltar la alarma, yo opto por la idea del *riesgo asumido*, y es que todos sabemos que el sistema falla, pero lo toleramos porque negar a las personas el ejercicio de la conducción podría desencadenar un grave problema económico y social. Y el desbarajuste de estos certificados médicos que no se cree nadie es uno de los precios que estamos dispuestos a pagar por esta vida que nos hemos inventado.

Más información | Ponle Freno, Antena 3
Ilustraciones | Josep Camós