Carta abierta por la abolición del claxon

Prohibición de advertencias acústicas

Llevo un tiempo tentado de escribir esta carta y hacerla llegar a quien corresponda, seguramente a la Comisión Europea para que la consideren a la hora de establecer criterios globales que luego van pasando fronteras al materializarse en la redacción de los diversos reglamentos de vehículos que pueblan la zona de la Unión Europea.

Pero como esto de enviar cartas me parece un poco anacrónico, y como además no creo que la cosa prosperase mucho más allá de una europapelera cualquiera, me voy a limitar a esbozar una simple reflexión sobre la verdadera necesidad que tenemos de llevar un claxon, una bocina, un aparato productor de señales acústicas, en nuestros vehículos, y sobre su relación con la seguridad vial.

Sí, sí. No me he vuelto loco. Por ahora.

El claxon, como avisador para emergencias

De entrada, si echamos mano de nuestro Reglamento General de Vehículos, tenemos que el artículo 11 explica lo siguiente:

Todo vehículo de motor, excepto los motocultores conducidos a pie, estará provisto de un aparato productor de señales acústicas que emita un sonido continuo, uniforme y de suficiente intensidad. Sólo en los vehículos que tengan el carácter de prioritarios se instalarán aparatos emisores de señales acústicas especiales, siempre que estén debidamente autorizados por el órgano competente en materia de industria.

Además, el artículo 110 del Reglamento General de la Circulación nos muestra el uso del claxon:

Excepcionalmente o cuando así lo prevea alguna norma de la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, podrán emplearse señales acústicas de sonido no estridente, y queda prohibido su uso inmotivado o exagerado.

Las advertencias acústicas sólo se podrán hacer por los conductores de vehículos no prioritarios: para evitar un posible accidente y, de modo especial, en vías estrechas con muchas curvas; para advertir, fuera de poblado, al conductor de otro vehículo el propósito de adelantarlo; para advertir su presencia a los demás usuarios de la vía, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 70.

Por otra parte, el artículo 84, que habla sobre las obligaciones del conductor que adelanta antes de iniciar la maniobra, también reconoce otro uso para la bocina:

También deberá cerciorarse de que el conductor del vehículo que le precede en el mismo carril no ha indicado su propósito de desplazamiento hacia el mismo lado; en tal caso, deberá respetar la preferencia que le asiste. No obstante, si después de un tiempo prudencial el conductor del citado vehículo no ejerciera su derecho prioritario, se podrá iniciar la maniobra de adelantamiento, advirtiéndoselo previamente con señal acústica u óptica.

Finalmente, el artículo 87, que recoge las situaciones en las que está prohibido adelantar, se refiere al uso del claxon en estos términos:

Queda prohibido adelantar (…) en los pasos para peatones señalizados como tales, en las intersecciones con vías para ciclistas, en los pasos a nivel y en sus proximidades. No obstante, dicha prohibición no será aplicable cuando el adelantamiento se realice a vehículos de dos ruedas que por sus reducidas dimensiones no impidan la visibilidad lateral, en un paso a nivel o sus proximidades, previas las oportunas señales acústicas u ópticas.

Mono que no oye

De hecho, la señal R-310, de nombre “advertencias acústicas prohibidas”, y que muestra una trompetilla tachada, simplemente “recuerda la prohibición general de efectuar señales acústicas, salvo para evitar un accidente”. Es decir, que llevamos claxon para no emplearlo más que en caso de extrema necesidad. Si no fuera por eso, no lo llevaríamos en los vehículos.

Y ahora comparemos los usos de la bocina previstos por ley, y por tanto, la finalidad real de este aparato, con los usos que le damos habitualmente en la calle, a ver si encontramos algún punto de conexión entre ambas realidades: la legal y la cotidiana.

El claxon, como sonajero infantil

¿Quién no ha tenido que esperar alguna vez a alguien estando en doble fila y con un niño a bordo berreando? En casos así, ¿por qué no colocar al crío sentado sobre nuestras rodillas y dejar que aporree compulsivamente la bocina para darle alegría al siempre gris y hostil entorno urbano? El claxon, ahora convertido en sonajero para nuestro retoño, hará las delicias de propios y extraños.

El claxon, como saludador de pacos y manolos

¿Y quién no se ha encontrado jamás ante la tremenda necesidad de saludar a un amigo Paco o Manolo cualquiera al que no veía desde hace dos días? Y para decirle hola, nada mejor que una buena serie de cortos toques de claxon, que así no sólo Paco o Manolo se darán por aludidos, sino que el resto de la población compartirá nuestra alegría de vivir y nuestro buen ánimo.

El claxon, como despertador de torpes

¿Quién no se ha tenido que esperar hasta tres nanosegundos cuando el semáforo se pone en verde y los coches, sin embargo, no se volatilizan al instante dejando el camino libre de obstáculos? En una situación como esa, la más audaz y sonora de las pitadas servirá para despertar de su letargo a esos torpes conductores que, egoístas como ellos solos, generan enormes atascos en las ciudades.

El claxon, como portavoz del mal humor

Y si estamos de mala host… uva, ¿por qué no compartir nuestra desdicha con los demás? Así no podrán decir que no les hemos avisado. Pitar como un poseso cuando estamos indignados es una forma de expresión como otra cualquiera, así que, si tenemos libertad de expresión amparada por toda clase de derechos constitucionales, ¿por qué no hacer uso de ella?

El claxon, como arma de destrucción masiva

Porque cuando los demás nos hacen cosas que están mal, estamos en todo nuestro derecho de propinarles la más destructora de nuestras reprimendas, claro que sí. De esta manera conseguimos que los demás aprendan… y además nos evitamos tener que bajar del coche para enseñarles de una vez por todas a hacer las cosas como es debido. Suerte tienen del claxon, que si no…

Contaminación acústica

El cuento de ‘Pedro y el claxon’

¿Me habré dejado algún uso de los que habitualmente se le da a la bocina? Espero que, de ser así, me echéis una mano en los comentarios. Todos sea por el bien de la sabiduría popular y por la protección de nuestra cultura sonora, que a buen seguro lo merece.

En cualquier caso, el problema de fondo radica en lo que podríamos denominar la filosofía del cuento de ‘Pedro y el lobo’, y es que llega un momento en el que, con tanto pitorreo, nunca mejor dicho, llega un conductor que se encuentra con un riesgo real, hace sonar su bocina… y con el riesgo se queda. Nos hemos habituado tanto y tanto a oír pitidos por asuntos absolutamente estúpidos, que cuando queremos advertir a los demás de un riesgo real nos faltan recursos porque nosotros mismos le hemos pervertido el significado al recurso que ya teníamos.

Por eso, si el claxon no sirve para advertir de peligros por haberse trivializado su uso, no sé, quizá valdría la pena que nos lo quitaran de los vehículos, y al menos tendríamos menos ruido en las ciudades. ¿No decían que teníamos que reducir la contaminación acústica?

Foto | Gramody, Anderson Mancini, Jakob Montrasio

  • 50588

    Lleva usted mucha razón pero… siempre hay un pero ¿ como se las apañarían los fanáticos del fútbol cuando salen a la calle a celebrarlo con sus vehículos porque ha ganado su equipo o más grave aún, cuando gana un mundial la selección Española? ☺
    Saludos cordiales.

    • Josep Camós

      Conste que no he querido hablar de ese tema para evitarme la hoguera. 🙂

  • José Luis

    También se usa para indicar a alguna persona que nos espera que ya puede bajar. Naturalmente, muchas otras personas pueden darse por aludidas.

    Otro uso es cuando alguien te ha “cerrado” la salida de tú aparcamiento (aparcando en paralelo o detrás tuyo) y no ves a nadie cerca. Pitas con la esperanza que el dueño de ese coche que te cierra vuelva y corrija la situación.

    Yo no quitaría el claxon. ¿Con que se entrendrán entonces los niños sentados en las piernas de sus progenitores?¿Con las luces largas?

    🙂

  • nomar55

    He leído en algún sitio que España es estadísticamente uno de los países más ruidosos del mundo. A los españoles parece ser que nos gusta el ruido y esto se refleja tanto cuando estamos airados (vociferamos) como cuando estamos alegres (ibidem). En la cafetería de moda más cercana o en cualquier bar de barrio se palpa esta situación, donde es necesario alzar la voz para que nuestro interlocutor nos entienda, cosa que no ocurre, por ejemplo, en Francia y el resto de los países europeos. De lo del fútbol mejor no hablar y no sé si todas las sirenas de los vehículos de emergencias (ambulancias, policía, etc.) estarán siempre justificadas (donde yo vivo es un escándalo).

    Naturalmente, hay casos en que el claxon es necesario, pero siempre dando brevísimos toques de atención.

    • nomar55

      Perdón. Me había olvidado: Según recuerdo, España es el segundo país más ruidoso tras ¡la India! que, naturalmente, es el primero.

  • amparo19

    Luego está la versión negocio a lo de las “celebraciones deportivas”, en plan “manifestación”. Como las plantillas de trabajadores de la fábrica tal, a los que les amenazan con regulaciones o similares, salen en procesión por la ciudad motorizados dando bocinazos que solo dejan de sonar para dar paso a la megafonía. Añadir a estos a los sindicatos cuando convocan una huelga g. Lo mismo que los partidos politicos ante unas elecciones que salen así en plan “miting”, y además lanzando octavillas al vuelo.
    Hay otra situación, los pasillos en caracol de entradas y salidas a garages subterraneos . Claro al ser un lugar oscuro yo utilizo los destellos, el resto de mis vecinos el claxon.

    • Josep Camós

      Ah, pero lo del parking podría asimilarse a las situaciones de riesgo de carreteras reviradas, ¿no? Aunque sí, las ráfagas mejor que los bocinazos, desde luego. 🙂

  • 50588

    Más leña a la hoguera. Y el día de la boda, familiares, amigos, etc. Dando bocinazos sacando los pañuelos por las ventanillas que parece que va la novia de parto o pidiendo le dejen la vía libre para huir, el inconsciente delata a veces…así nos vamos anestesiando de unas cosas y otras cuando se pierde el origen que las creó. !

     Que hermoso es el silencio!

  • 50588

    José Luis, se me ocurre varias cosas con las que podrían entretenerse los niños sentados en las piernas de sus progenitores (imagino que con el vehículo parado y bien aparcado) pues con las luces largas va ser que no, con el “pito” puede que sí, por mí que le dé todos los porrazos que quiera, siempre que no sea el del vehículo. Qué país más ruidoso por dios!! :-))

    • José Luis

      Yo recuerdo un vecino mio que tocaba el claxon con su niña sentada en sus rodillas (coche aparcado, por supuesto).

      La niña era aún un bebé, y flipaba con el el ruido.

      Ahora ya es bastante grandecita, tanto que ha empezado la carrera de medicina.

      No se, ese ejemplo, si pita poco, pues tampoco es tan molesto.

      Otra cosa son los niños más grandes, que se sientan al volante y lo tocan todo, incluida palanca de cambio y claxon. Esto sí es molesto.

      🙂

      • José Luis

        Es decir.

        Si los toques de claxon son breves (primer ejemplo), pues mira, a mi no me molesta si es de día.

        Pero cuando es un niño/a más grande, le puede pillar gustillo a tocar las narices, y seguro que no para (hasta que al coche se le agote la batería).

        Sí que es cierto que nuestro pais es ruidoso, si. Pero esto también pasa en los bares.

        Entras en un bar, y como esperes que el camarero te mire y te sirva, igual se pasan dos horas. Tienes que entrar, y con buena voz de tenor, gritar “camarero, una cerveza” (o lo que vayas a tomar).

        🙂

  • s63aut

    El claxon es algo que realmente me molesta, se utiliza de una forma totalmente excesiva, desde el simple saludo a cosas como avisar en casa de “¡ya he llegado!” a las cuatro de la mañana, también para que la gente salga a la puerta, pero hay una vecina que no se conforma con un toque, da tantísimos pitidos que parece que se vaya a acabar el mundo (o que haya ganado su equipo, que viene a ser lo mismo).

    Os diré que, cuando compré mi último coche, un día lo toqué, porque llevaba varios meses con él y no sabía qué sonido tenía, no me gusta nada tocarlo, además, en mis últimos coches resulta difícil dosificarlo, cuesta que toque sólo un poquito, si aprietas fuerte suena un montón y si no aprietas fuerte no suena.

    Cuando te tapan en la doble fila no debería utilizarse, pero ahí reconozco que sí que lo utilizo, ¿qué hacer si no?, si llamo a la grúa tardan horas en venir, tampoco voy a entrar en todos los comercios para que el dueño se haga el sueco y no reconozca que es su coche hasta que acabe de comprar (eso pasa), con lo cual toco el claxon, intentando no armar excesivo escándalo y espaciando las peticiones de auxilio para ver si se dignan venir.

    • nomar55

      A mí me ocurre exactamente lo mismo: Casi no sé cómo suena el claxon de mi coche. En cuanto al asunto que comentas sobre la doble fila, antes hacía exactamente lo mismo que tú; ahora, afortunadamente, utilizo muy poco el coche por ciudad.

  • José Luis

    También está el uso accidental del claxon.

    Mientras espero a alguien, sentado al volante (coche parado y estacionado), estoy leyendo (un libro, el periódico, …). No me doy cuenta y me apoyo en el claxon.

    Pitada.

    🙂

  • 50588

    José Luis, tú lo has dicho “accidental” un simple apoyo en el claxon mientras lees el periódico.Puedes demandar al fabricante de tu vehículo por fabricar pitos tan sensibles. 🙂 De los bares mejor ni hablemos,padezco de sus ruidos y demás sin entrar en ellos, ellos entran en mi hogar, por las ventanas,con su mal humo, su peste a calamares fritos, a aceite rancio,huele mi comedor a tabaco y en mi casa no fuma nadie, los gatos (tengo 3) juran que tampoco fuman y de primero y postre las voces, como si a los demás nos importara…ggrrr

    “Cambio mi voto en las próximas municipales por alcalde que limite ruidos”.

    • s63aut

      Seguro que en Estados Unidos demandarían al tocador accidental de claxon y éste demandaría al fabricante.

      El lector del periódico le pagaría 100 millones de dólares al vecino que ha molestado y Toyota le pagaría 1000 millones de dólares al que leía el periódico, el cual, además, del susto que se pegó, pisó el acelerador, el cual se bloqueó y destrozó un árbol, circunstancia que se halla en juicio pendiente de sentencia del Tribunal Supremo.

      • Josep Camós

        Te has olvidado de demandar al árbol. 😛

        • s63aut

          ¡Si es que algunos árboles se te echan encima como locos!

          • José Luis

            El RGC debería prohibir a los árboles circular por la vía pública, está claro.

            Muy bueno lo de las demandas, jeje, tienes un fino sentido del humor.

  • 50588

    Molestias aparte…El arbol es la auténtica víctima y para no variar pendiente de resolución judicial.

  • redheart

    Pero el claxon vale para algo???

    Yo soy motero y más de una vez he hundido el dedo en el botón cuando algún otro vehículo se me tira encima de mi carril hasta casi darme en la moto y parece que solo lo escucho yo y que produce un sonido inaudible para el resto de usuarios de la vía.

    De hecho, estoy echando un ojo a bocinas de furgoneta para cambiar el mio y poner uno más fuerte, lo considero un elemento de seguridad imprescindible siempre que sea bien usado, pero creo que a la gente le entra por un oído y le sale por el otro.

    Por ejemplo, las luces antiniebla tienen una normativa que prohíbe usarlas sin necesidad (o eso tengo entendido) e igualmente hay muchos que las llevan encendidas porque “mola”, lo mismo pasa con el claxon, hay muchos que lo usan cuando les viene en gana, así que no estaría de más multarles por uso incorrecto.

    • José Luis

      Es curioso. Más de una vez he estado a punto de “comerme” una moto al hacer un cambio de carril (por estar éstas en mi ángulo muerto).

      El ruido de su motor lo ha evitado. Las he oido, por lo que estaban ahí, aunque no las viera.

      • redheart

        Yo por eso circulo como un vehículo más, por el centro de mi carril (debe ser que eso les molesta a más de uno, hoy por ejemplo una furgoneta ha estado a punto de estamparme contra la mediana porque ha decidido meterse en mi carril ya que tenía la mitad libre), luego sí, aprovecho semáforos para meterme entre los coches y ganar unos metros.

        También hay que comentar que hay gente que va en el coche sin “escuchar” su alrededor (coche totalmente cerrado y la música a tope), por lo que no se entera de lo que pasa en su entorno (no digo que sea tu caso, pero me he cruzado con muchos de estos que van en su mundo y van liándola allá por donde van porque no se dan cuenta de que no circulan solos), ante este tipo de conductores es totalmente inútil el claxon por desgracia.

        • Josep Camós

          El triste efecto ‘burbuja’, sí.

        • José Luis

          No es mi caso, no, el de la música. Cuando pongo música (o la radio) lo hago con un volumen que me permita escucharla cómodamente.

          No me gusta “compartir” la música con el resto de conductores, ni con la gente que me cruzo.

          Podriamos ver a esa gente casi como autistas ¿verdad?

          🙂

          • Josep Camós

            Discrepo. El autismo me parece algo mucho más serio. 😉

          • José Luis

            Tienes razón, Josep.

  • 50588

    A mi me agrada oir la música del coche que se para a mi lado, cuando está a un volumen discreto que se percibe casi como un susurro. Me resulta agradable tanto si tengo un buen diá o un mal día.Si tengo un mal día es como un despertador de la serotonina y por tanto levanta mi estado de ánimo.
    Cuando el volumen es alto es bastante molesto y suele ocurrir todo lo contrario.

  • usuariomundial

    Con todo respeto nunca había leído unos comentarios tan egoístas, no sabes lo que es vivir al lado de una calle principal donde transitan a cada segundo auto tras auto, las razones que das no me parecen importantes y suficientes para defender al claxon, la gente vive estresada y libera el estrés mediante dicho elemento.
    “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”

  • Benigno

    En efecto el claxon se ha convertido en todo lo que no debe. Ha perdido su valor. En mi caso personal estaba estacionando con el cuerpo retorcido apoyado en el respaldo del asiento del acompañante, para evitar los ángulos muertos de los retrovisores. La maniobra la estaba haciendo despacio, muy despacio y muy tranquilo. Súbitamente hago tope con algo. Una señora, tras saltarse dos líneas contínuas, dos carriles y desde un seto cebreado me impacta. Haciendo memoria recuerdo un pitido, si,si, no lo niego, pero como se usan para lo que no debe, la importancia que le dí fué nula. En esa zona es habitual todo tipo de infracciones (a los hechos me remito) y pitidos. En ese mismo punto me han llegado a pitar para que salga, en el semáforo ¡¡¡antes de que se pusiese verde el semáforo!!!!
    Prefiero no detallar en qué quedó el accidente porque me convierto en Mr Hyde.

  • ANA BELÉN GONZÁLEZ MACÍAS

    Dice Redheart que si sirve el claxon para algo. Pues sí. Para quedarme sorda tocándolo a medio metro de mi oreja. Casi se me sale el tímpano por la boca. Buff!!
    El otro día había una boda en mi calle (Hay una iglesia) y se ve que se casaba un camionero. Pues 2 horas seguidas escuchando el claxon de 6 ó 7 camiones. Estuve a punto de llamar y denunciar. No sé si habría servido para algo, la verdad.