Carta abierta a Pedro J. Ramírez, director de El Mundo

Pedro J. Ramirez

Estimado Pedro. Soy lector de su periódico, entre otros medios de comunicación, ya sabe, por eso de tener varias “verdades” y no solo una. Comprendo que su labor y la cantidad de enemigos que ha forjado le pone en el punto de mira de hasta terroristas, y por eso necesita desplazarse en un coche blindado.

No tengo el menor reparo en que usted se desplace en un turismo de alta gama, como el Audi A8, con blindaje, pues se ha pagado con dinero privado que ha generado su actividad económica y no con mis impuestos como hacen los políticos, estén amenazados o no. Pero he de decirle una cosa importante.

Si usted indaga en la sección de Seguridad vial que tiene su periódico en versión digital, comprobará que hay cosas en las que usted no repara. En un vídeo en el que anuncia una nueva sección le veo despreocupadamente sentado sin cinturón de seguridad. Creo que debe temer a eso más que a los atentados.

Me explicaré. Su turismo blindado le protege contra ataques exteriores de tipo balístico e incluso explosivos, dependiendo de la normativa de blindaje que haya adquirido, dato que desconozco. Pero ese blindaje no es útil en caso de accidente de tráfico, menos si usted no se abrocha en cinturón de seguridad.

Si tiene un accidente a sólo 30 km/h contra otro coche que esté parado, ni una sola pieza de su blindaje impedirá que golpée violentamente el asiento delantero de su Audi y se haga mucho, pero que mucho daño, o incluso, quedar lesionado permanentemente. A una velocidad superior puede morir, sin más paliativos. Si va alguien sentado de copiloto, puede quedar tetrapléjico o morir.

No pretendo ser desagradable, pero le recuerdo que la física no hace distinciones entre estamentos, clases sociales o sueldos. Como bien sabrá, muere más gente en España a consecuencia de los accidentes de tráfico que a consecuencia de atentados terroristas. Ni en 2004, con el famoso y lamentable 11M, se igualó la cantidad de víctimas.

En su posición de figura pública y persona que se preocupa por su seguridad, no comprendo cómo puede ir tan tranquilo en un coche sin una medida de seguridad tan elemental. De hecho, va más seguro con cinturón en un utilitario de menos de 10.000 euros que en un Audi A8 blindado sin sujección al asiento.

Podrá contrastar esta afirmación cuando lo desée a cualquier persona que entienda algo de seguridad vial o de física elemental. Por cierto, no consigo apreciar en el vídeo si su chófer Carlos lleva el cinturón de seguridad puesto. Si la respuesta es negativa, recuerde que su vida también está en peligro.

Si el airbag de su Audi tiene la “mala idea” de dispararse en caso de colisión, si Carlos no muere contra el volante de forma “natural”, será el airbag el que lo remate. Este elemento de seguridad sólo es útil con el cinturón abrochado, si no, puede ser su verdugo. Recuerde que se abre a una velocidad altísima.

Nadie quiere sufrir un accidente de tráfico, está claro, pero al menos hay que ir preparado contra la eventualidad, ¿no cree? Preocúpese de su seguridad dentro del vehículo con tanto o más afán que de los terroristas. De paso, contribuirá a dar un mejor ejemplo e incluso a evitar una sanción de tráfico.

Ya sabe que hoy está mal visto hacer bromas sobre el maltrato a las mujeres, fumar, el absentismo laboral… e incluso no ponerse el cinturón de seguridad. Como bien sabe, la DGT de Pere Navarro ha conseguido que se lo ponga más gente que nunca. Piense lo humillante que puede ser recibir una multa por ese concepto.

Le mando un cordial saludo, atentamente

Javier Costas Franco

Vía | El Mundo

  • Doy fé que el cinturon de seguridad es el elemento de seguridad más importante en un coche. Hace cosa de una semana tuve un accidente con el coche. Iba en una carretera sin arcen de doble sentido y en una curva un coche que venia en el otro sentido invadio mi carril a gran velocidad y no me quedo otra que dar un volantazo para evitar una colisión con dicho coche. Debido al volantazo, y aunque intente rectificarlo a tiempo, llegué a pisar la cuneta de unos 30cm de alto. Si hubiera habido arcen no habria ocurrido siquiera el accidente ya que cuando la pise estabá practicamente parado, pero como la pisé y habia dicha altura el coche volco. Los airbags ni saltaron (ya que estaba practicamente parado), pero volcar volque. Os podeis imaginar que habria pasado sin el cinturon, con el cinturon puesto… INTACTOS de hecho incluso salimos por nuestro propio pie.

    Otra cosa más que reaprendi con el accidente:
    1º Como bien dijisteis en otro articulo tener cosas sin amarrar en el coche puede llegar a ser muy peligroso. Menos mal que el portatil que antes de salir lo habia dejado mi novia en el asiento de atras lo guarde en el maletero. Si llega a salir disparado, seguramente no estariamos tan contentos ahora.
    2º Quien me lo iba a decir a mi cuando lo compre, que el techo solar (de esos de cristal que se abren como las ventanillas) podria ser un elemento de seguridad. Debido a que el coche estaba de canto, salimos por ahi.

    Un apunte más. El coche tiene cosa de un año, es decir tecnologicamente tiene medidas de seguridad recientes. pues ni abs, ni esp, ni airbags ni nada más hizo tanto como el cinturon, aún teniendo tantos años el invento…

  • Estamos, en este país, cayendo en una trampa?.

    Una trampa¡¡ Muy sencillo, me parece que la mayoría de ciudadanos estaremos de acuerdo en el mal ejemplo que se nos transmite, imperturbablemente, y desde todos los ámbitos de la gestión política y administrativa, lo que se ya se ha dado en llamar “clase política”,

    Clase política, algunos ya le llaman “casta”. Casta es como decir grupo “cuasi mafioso” entendiendo por ello a un grupo de personas o grupo social que impone para su pertenencia al mismo las reglas de algo así como el rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo.

    Estamos entonces ante una oligarquía endogámica que no permite la revitalización porque no se da lo fundamental para que ello se de? Me parece que si, porque lo fundamental no es otra cosa que la renovación a través de una verdadera representación democrática, representación ésta que solo admite la elección de los representantes políticos a través del sistema de listas abiertas, mediante el cual, el político, siempre se verá observado directamente por sus electores que son, en definitiva, los que deben decidir sobre la honestidad y honorabilidad de él. Si esto no se da, no podemos hablar ni llenarnos la boca, como algunos hacen, con la estridente palabra de democracia, porque con lo que realmente contamos es con personas que viven muy bien de aparentar que hacen que la democracia sea una falacia, falacia que no hace otra cosa que desfigurar la realidad, es decir, la partitocracia, con el solo objeto de perpetuarse, sus componentes, en la representación política y aprovecharse ellos sus familias y sus amigos de la buena fe y de la ingenuidad de los ciudadanos.

    Y la pregunta -en esta situación que podemos denominar de esperpéntica- nos la venimos haciendo uno y otro día ¿quién o quienes en nuestra sociedad hacen que persita el anacronísmo de algo de una época en que por el entorno socio-político en que esta inmerso nuestro país ya no corresponde?. La respuesta es que esos son ese elenco de analistas políticos que nos tienden día tras día una trampa, trampa que consiste en la orquestación a través de los medios de comunicación del libreto de lo esperpéntico del teatro político, consiguiendo que la obra resuene y resuene deformando la realidad para que acabe el votante familiarizándose con ella.

    Qué se le puede pedir a esos deformadores tramoyistas. Yo les conminaría – tal vez proceden con ingenuidad aunque me parece que ya nadie, salvo el necio, se lo cree- a que, hasta tanto no se opte por el sistema de listas abiertas, no cejen de insistir y pedir el cambio a este sistema, y dejen de analizar a uno y a otro político u acciones políticas si son buenas o malas, es decir, que olviden a los políticos actuales, como si no existieran, haber si se les cae la cara de vergüenza, se van a su casa, y si quieren ser útiles a la cosa pública empiecen por convencer a los vecinos de su barrio o circunscripción.

    La presente reflexión la pongo a examen de todos los internautas y de mis amigos y conocidos que como saben de mi pueden juzgar que el presente mensaje no es otra cosa que la reacción de una mente indignada y ofendida por el menosprecio a la inteligencia con la que la presente “clase política” nos hostiga burlándose de toda la ciudadanía día a día.
    M. Cárdenas Vivar
    Ldo. en Derecho

  • 51987

    Estimado Pedro. Me dirijo a usted para solicitarle ayuda relacionada con un problema al cual me estoy enfrentando desde hace mucho tiempo. He tratado de resolverlo por todas las vías que me fueron posibles, pero hasta ahora, sin resultado alguno, porque todos comprenden la situación, me dan la razón, pero nadie sabe cómo afrontar esto. Le agradecería muchísimo que usted leyera el escrito que publico a continuación, así como su respuesta a través de https://twitter.com/Astrea17Themisandra@yahoo.es

    Muchas gracias por su atención anticipadamente. 

                        LA INTEGRACIÓN EN EL SIGLO XXI: ¿UNIÓN O DESUNIÓN DE UNA SOCIEDAD?

    Con este escrito yo quisiera dirigirme a todo aquel sector de la sociedad que directa o indirectamente está sufriendo las negativas repercusiones de las decisiones políticas relacionadas con el proyecto de integración de la etnia gitana en la sociedad española, repercusiones que no sólo incumben al mencionado sector, sino que está agravando, de forma progresiva y alarmante, la situación del conjunto del país.

    Lo primero de todo, es muy importante considerar que el objetivo de una integración en pleno sentido del término implica la idea de incorporarse o unirse a un todo para formar parte de él. Además, dicho proceso de incorporación conlleva un estudio muy profundo de todos los factores que condicionan tanto positiva como negativamente una integración (en este caso, me refiero en concreto a la integración de la etnia gitana). En segundo lugar, para iniciar este camino, es necesario preparar a un personal especializado para poder desarrollar dicho proceso. Al parecer, ninguno de estos procedimientos se ha llevado a cabo debidamente, puesto que, a mi juicio, se ha querido actuar muy apresuradamente con la erradicación del chabolismo, sin tener en cuenta la complejidad del asunto.

    Antes de entrar en mayores detalles con mi exposición, quisiera aclarar que mis ideas no son de manera alguna, ni racistas, ni prejuiciosas, ni discriminatorias para con la etnia gitana, puesto que entiendo que algunas personas de la misma han logrado adaptarse a la sociedad de forma exitosa. Pero sin embargo, en la mayoría de los casos, dichos términos (racismo, prejuicio, discriminación) son utilizados por una gran parte de los miembros de esta etnia más bien como un escudo para no querer aceptar las importantes condiciones de integración en la sociedad española.

    Tengo entendido que uno de los convenios que hubo entre el IVIMA y el IRIS (Instituto de Realojo e Inserción en la Sociedad) se basaba en no crear agrupaciones masivas en los edificios, lo cual no fue así en la práctica (al menos en mi zona), y que, además, suscitó un rechazo por parte de los mismos gitanos, puesto que en mi portal, de las ocho familias, siete pertenecían a la etnia gitana. Todo este problema se agravó con la construcción de dos bloques más en nuestra zona. Una parte numerosa de estos vecinos eran igualmente familias de etnia gitana. Sólo Dios sabe por lo que he tenido que pasar: en los 16 años he sufrido agresiones, amenazas, insultos de todo tipo e intimidaciones, siendo yo una persona de 66 años con una enfermedad crónica (cáncer de huesos). Y todo por querer llevar a la práctica el objetivo de una convivencia lo más armoniosa posible que tiene por fundamento el respeto. Precisamente el respeto es algo no tolerado por los gitanos conflictivos, porque, a su entender, ello equivale a una imposición. Como consecuencia de esta postura, reaccionan de forma violenta y agresiva. Como ejemplo de ello, si se le llama la atención a un niño para que no realice una acción mal hecha (romper papeleras, partir las ramas de los árboles, entre otros), la respuesta es siempre la misma: ¿Y a ti qué te importa? ¿Esto es tuyo? Otro ejemplo lo constituye la ocupación masiva de las vías públicas hasta las altas horas de la madrugada, con juegos de dominó, palmadas, gritos, juegos entre niños, y un largo etcétera. Al llamarles la atención, su comportamiento empeora. Y este es el entorno en el cual crecen los niños, quienes van tomando malos ejemplos, faltándoles al respeto de forma increíble a quienes no son gitanos. Además, este comportamiento es incitado y apoyado por sus padres. Hay gitanos que ven mal esta actitud, pero según sus “leyes” no escritas, un gitano no puede ir contra otro gitano. Esta es la causa por la cual el número de estos grupos conflictivos va en considerable aumento, así como el rechazo de la población no gitana hacia ellos.

    ¿Cómo se podría resolver este problema? En primer lugar, no se debería tomar una postura indiferente ante los hechos que se están produciendo en las diferentes zonas de la ciudad especialmente conflictivas, por muy insignificantes que puedan parecer. Una llama mal apagada puede crear un gran incendio. Además de los procedimientos descritos al principio de mi exposición, referidos a los factores condicionantes de una plena integración, es igual de necesario cambiar las políticas de las instituciones responsables de los proyectos de la misma, y no hacer recaer lo que le corresponde a dichas instituciones sobre los vecinos. Por otro lado, éstos no se atreven a denunciar algunos hechos, porque la posterior actuación de las autoridades es prácticamente nula, hasta el punto de que, según sus propias palabras, no saben qué hacer. ¡Hay que ver hasta dónde hemos llegado! Tal parece que las leyes de este país son aplicables a los no gitanos de forma diferente a quienes lo son.

    Lo que voy a exponer a continuación se relaciona con mi experiencia personal en la lucha contra los grupos conflictivos de mi barrio desde el año 2005. Para mayor brevedad, me centraré únicamente en mencionar asociaciones, instituciones, gobierno del distrito, así como mis escritos a Don Alberto Ruiz-Gallardón, a Doña Ana María Botella Serrano, y a Doña Esperanza Aguirre Gil de Biedma. Además, he realizado numerosas denuncias tanto a la Policía Municipal como Nacional, y también he participado en los cuatro últimos plenos de Seguridad del Distrito. En todos los casos he planteado los problemas del barrio, debido a que en los cuatro bloques se está incrementando el número de familias de etnia gitana, pues, además de ocupar algunos locales y pisos, también están comprando locales para convertirlos en viviendas sin el consentimiento de los vecinos. Todo esto provoca el destrozo de las áreas verdes, así como la alteración de las fachadas y estructuras de los edificios. La policía no puede hacer nada, porque no tiene suficiente autoridad para actuar eficazmente contra estos grupos conflictivos, siendo, además, burlada por los mismos. A su vez, los políticos tampoco saben cómo erradicar este problema. Sin embargo, una de sus obligaciones se basa precisamente en concienciar a las familias de etnia gitana de que todas las facilidades que se les proporcionan, tanto la vivienda por la que pagan sólo 40,00€, como las ayudas que reciben sus hijos, tanto para los estudios como económicas, no caen del cielo, sino del bolsillo de aquellos trabajadores que pagan los impuestos. Ya por ese hecho, la obligación de estas familias es respetar el esfuerzo de la sociedad y tratar de superarse para poder alcanzar una plena integración, ser parte de ese todo llamado sociedad. Es por ello que me dirijo a todas aquellas personas que se encuentran en una situación parecida a la mía, con el fin de unir nuestras experiencias y exigir que las leyes existentes se apliquen con mayor firmeza y eficacia, castigar los actos delictivos y sancionar los actos prohibidos por leyes y normas.

    A aquellos gitanos que, a través de su esfuerzo, lograron adaptarse plenamente a la sociedad, y que dicen sentirse orgullosos de serlo, les sugiero, en primer lugar que no traten de defender lo indefendible, sino luchar para que la palabra gitano sea tan respetada como cualquier otra, y no menospreciada a causa de la negativa influencia del comportamiento de los grupos conflictivos; en segundo lugar, que no sigan con el ejemplo de las reservas de los indios de Estados Unidos – las cuales fueron creadas para todos aquellos indios que no querían integrarse a la sociedad estadounidense. El gobierno aprobó su separación y les creó las condiciones necesarias para que pudieran vivir sin provocar conflictos sociales –, y que tomen el modelo del pueblo judío, el cual, a pesar de su compleja historia llena de sufrimiento y de persecuciones, supo desarrollarse y superarse en el mundo entero, manteniendo sus raíces, e inculcando a sus hijos el respeto a sus propias costumbres, así como a las tradiciones de otros países. Los judíos se incorporaron activamente al progreso, siendo conscientes de que hoy día, sólo saber leer y escribir, casi equivale a ser analfabeto, pues el desarrollo tecnológico requiere de mayores conocimientos, y no utilizarlos, significa retraso social.

    Espero que este testimonio haya servido de motivación para aquella parte de la población que hasta hoy día ha vivido con miedo de reivindicar sus derechos de ciudadanía ante las injusticias que favorecen a los gitanos conflictivos. Y a todas las personas que no han tenido la experiencia de enfrentarse a la otra cara de la integración, les sugiero que no pasen de largo, y que contribuyan con su ayuda y apoyo a modificar la postura de los políticos hacia una verdadera y pacífica convivencia de toda la sociedad, pues ello está en sus manos, y es, además, su deber.