Así se trabaja en las cárceles para la reinserción en la conducción

Examen de conducirDespués de haberse cometido un delito contra la seguridad vial, se puede llegar a pensar que la condena (muchas veces en forma de prisión) es el punto y final de una fórmula social para evitar la reincidencia. Lejos de ser así, es en realidad el principio del cambio de muchos infractores. Existen diferentes fórmulas para lograr esto. Buena prueba de ello es la recuperación del programa que permite a 50.800 internos de cárceles españolas sacarse el carné o recuperar los puntos perdidos.

Como bien establece la Constitución Española, concretándolo para el caso de la privación de libertad en su artículo 25, el objetivo último es la reinserción social, de modo que la imposición de la pena se traduzca en una asimilación de las normas de tráfico. El efecto de la inocuización, del que ya os hemos hablado en Circula Seguro, es solo parte de ese trabajo.

El papel de las cárceles en la seguridad vial

En ese sentido, el Gobierno ha resucitado un programa que la crisis económica se encargó de congelar. Dirigido por Instituciones Penitenciarias y la DGT, permitirá a casi 51.ooo reclusos de 52 cárceles españolas sacarse el carné de conducir y recuperar puntos. De esa gran mayoría, 1.200 se encuentran cumpliendo penas como consecuencia de algún delito relacionado con la seguridad vial. Esto supone el 2,3% de los condenados. De momento, se han integrado en el programa 1.038 penados.

El objetivo final no es solo dotar a estas personas de la posibilidad de alcanzar ese beneficio, sino además formarles sobre comportamientos cívicos en la vía. Del mismo modo, se pretende aumentar la sensibilización ante el riesgo del consumo de alcohol y otras sustancias estupefacientes al volante.

Aparte de la DGT e Instituciones Penitenciarias, la iniciativa cuenta con los apoyos de la Fiscalía de Seguridad Vial, el RACE (Real Automóvil Club de España), las autoescuelas que forman parte de la CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas) y la Asecemp (Asociación Española de Centros Médicos–Psicotécnicos). El propio fiscal de sala coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, ha señalado la gran oportunidad que supone para gran parte de los reclusos.

El anterior programa en cifras

Cárceles y seguridad vialSe trata de la séptima edición de un programa que, como hemos mencionado ya, se venía celebrando antes de la crisis. Fueron en concreto cinco años, entre 2009 y 2014, los que marcaron la anterior edición.

Durante la misma hasta 11.000 reclusos participaron de forma activa en labores de concienciación sobre la seguridad vial. En el caso del carné de conducir, fueron 1.518 los reclusos de centros penitenciarios que consiguieron superar el examen teórico del permiso B2. De estos, 494 lograron hacer lo propio con la prueba práctica. Por cierto que, para esta nueva edición, se incluye también como novedad la posibilidad de acceder al permiso de clase A para motos.

En las labores, tanto de concienciación como de preparación para superar el examen de conducir, participan profesores de autoescuelas de las cercanías de las cárceles. Superado el examen teórico, los internos se desplazan hasta la jefatura provincial de Tráfico, lo que supone su salida transitoria del centro. Ante las posibles discrepancias, el secretario general de Instituciones Penitenciarias del Gobierno Ángel Luis Ortiz, «bromeaba» en la presentación del nuevo programa:

Nadie se ha evadido del centro penitenciario aprovechando el coche de autoescuela.

DetenidoLo cierto es que el privilegio de recibir clases no está exento de pago para los participantes en las mismas. Y es que estos han de pagar tanto el precio de las clases como el pago de las tasas que cualquiera ha de abonar para obtener el carné de conducir. Se prevé que la presente edición comience a funcionar durante los próximos meses y se iniciará en fechas diferentes en función de las cárceles.

Trabajando en la prevención vial

El trabajo de este programa da sentido al objetivo de la reinserción social, realizando un esfuerzo considerable en el ámbito de la prevención. Aunque sea una realidad que a muchos les puede resultar lejana, los factores de riesgo más comunes que se dan en nuestras carreteras dejan patente que la educación vial es una asignatura que nos afecta a todos.

Sin ir más lejos, esta misma semana conocíamos que uno de cada tres conductores superan los límites legales de velocidad en autopista. Por eso, el trabajo dentro y fuera de las cárceles no va encaminado (tan solo) al cumplimiento de la pena, sino a tratar de evitar que se repitan las causas que la originaron.

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