¿Perdemos seguridad a cambio de confort con la cancelación de ruido en el habitáculo?

cancelacion ruido vehículo

Poner todos los sentidos en la conducción no es una expresión al uso. Conducir con seguridad implica entender esto de forma literal. La vista es, sin duda, la fuente sensorial fundamental. Constituye un sentido que debemos cuidar de forma adecuada. Sin embargo, no conviene subestimar la información que nos llega a través de otros, como el oído. De ahí la cuestión de si las tecnologías de cancelación de ruido de última generación puedan menoscabar la seguridad en carretera.

Los proveedores de sistemas de sonido para vehículos promocionan estas tecnologías señalando que proporcionan una mejor experiencia de conducción, más tranquilidad o la posibilidad de un mayor disfrute de los sistemas de infoentretenimiento del vehículo.

¿En qué consiste los nuevos sistemas de cancelación de ruido?

Hasta la fecha, esta tecnología lograba aislar el habitáculo del vehículo del exterior mediante barreras físicas a su alrededor que repelieran la acústica exterior. Sin embargo, las últimas propuestas añaden algo más. Estas todavía no se han introducido en los vehículos, sino que se encuentran en fase de prueba.

Lo comprobamos en tecnologías de reciente estreno como el QuietComfort Road Noise Control de Bose. Según el proveedor, el sistema capta la señal de los sonidos y ruidos que producen los elementos de cada vehículo y aplica una onda opuesta que neutraliza la original y hace que no la percibamos. Es el mismo método que usan los auriculares de última generación para cancelar el ruido. Los fabricantes de estas soluciones están utilizando la nueva tendencia «sin ruidos» de la movilidad eléctrica para ensalzar los aspectos positivos.

Al ser una propuesta relativamente reciente, no queda todavía muy claro cómo afecta a la seguridad vial. Un buen punto de partida lo encontramos al recordar qué dice la normativa en España.

¿Qué dice la ley?

La Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial especifica en su artículo 13.3 lo siguiente:

  • Queda prohibido conducir utilizando cualquier tipo de casco de audio o auricular conectado a aparatos receptores o reproductores de sonido u otros dispositivos que disminuyan la atención permanente a la conducción, excepto durante la realización de las pruebas de aptitud en circuito abierto para la obtención del permiso de conducción en los términos que reglamentariamente se determine.
  • Se prohíbe la utilización durante la conducción de dispositivos de telefonía móvil, navegadores o cualquier otro medio o sistema de comunicación, excepto cuando el desarrollo de la comunicación tenga lugar sin emplear las manos ni usar cascos, auriculares o instrumentos similares.
  • Quedan exentos de dicha prohibición los agentes de la autoridad en el ejercicio de las funciones que tengan encomendadas.
  • Reglamentariamente se podrán establecer otras excepciones a las prohibiciones previstas en los párrafos anteriores, así como los dispositivos que se considera que disminuyen la atención a la conducción, conforme se produzcan los avances de la tecnología.

Entretenimiento, comodidad y ruido

La cuestión lleva, de nuevo, a replantear el concepto de ocio seguro al volante. La propia norma bebe directamente de la necesidad vital de atención constante mientras conducimos. La capacidad de concentración y atención son valores que en el presente siglo se están convirtiendo en preciosos y, por desgracia, están afectando a la siniestralidad vial.

¿Hasta qué punto un sistema de cancelación del ruido puede llegar a mejorar o empeorar nuestra atención? Quizá el primer punto sea determinar que si potencia un uso inadecuado de los sistemas de infoentretenimiento.

Sin embargo, la piedra angular consiste en saber si la tecnología actúa aislándonos de sonidos que nos son necesarios para prevenir y evitar situaciones de riesgo. Los nuevos sistemas introducidos de forma más reciente no anularían, en teoría, ruidos externos, tan solo los provenientes del propio vehículo. Lo arriesgado, por tanto, resulta de la combinación de esto con un aislamiento del exterior excesivo.

La importancia del sentido del oído en un vehículo

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Si el sistema de cancelación de ruido provoca esta situaciones, entonces sí que estaríamos hablando de un escollo importante para la seguridad vial. Como decimos, no conviene infravalorar al sentido del oído en nuestra conducción. La Fundación MAPFRE lo explica en su guía completa del oído.

La audición nos permite relacionarnos con el mundo que nos rodea y situarnos en la mejor
condición de respuesta ante los acontecimientos del tráfico rodado. El oído ejerce una misión complementaria en la conducción, pues sólo entra en acción ante determinadas señales acústicas necesarias, o con la percepción de ruidos anómalos en el vehículo.

Y es que, el oído también actúa en numerosas ocasiones como complemento del sentido de la vista y, en otras tantas, de forma previa, permitiéndonos una mayor anticipación ante cualquier incidente:

Para la circulación es necesaria una determinada agudeza auditiva que permita discriminar ciertos ruidos, como la utilización del claxon u otras señales acústicas para pedir paso, alertar a un coche que nos no ve y avisar al entrar en una curva o un cruce con poca visibilidad.

De hecho, las distancias en las que nuestra audición nos protege se encuentran bien determinadas:

La agudeza auditiva práctica es la que permite a dos conductores dirigiéndose a un cruce
a una velocidad de 100 km/hora oír una señal sonora lo suficientemente pronto para poder detener su coche sin entrar en colisión. Esta señal acústica debe ser percibida fácilmente a 160 metros, pues la mitad, 80 metros, es la distancia normal de parada de un vehículo a dicha velocidad.

Todo sistema de cancelación del ruido que afecte a este proceso tendría repercusiones negativas y pocas posibilidades de ser homologado. La atención es un bien cada vez más escaso en nuestra sociedad al que no conviene sumar más trabas. Es un fenómeno que también ocurre para otros usuarios de la vía, en el caso de los auriculares, y que no se debería extender al interior del coche.

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